La gente aplaude antes de las 20:00 en los balcones, y hay que denunciarlo

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¿Por qué la gente sale a aplaudir a los balcones varios minutos antes de las 20:00h.?

Cronología en cuatro actos de los 20 minutos (o más) que dura todo el espectáculo del aplauso diario en los balcones y ventanas.

Por Guillermo Galindo  |  26 Marzo 2020

Hoy vamos a empezar con un meme:

Tú cuando escuchas el primer aplauso a las 19:56.
Tú cuando escuchas el primer aplauso a las 19:56. Netflix

Esta es la sensación que tenemos todos cuando escuchamos al vecino de siempre abrir las persianas y empezar a aplaudir. A las 19:57h. Bienvenidos a los 25 minutos que resumen lo que España estos días.

Primer acto: el origen

El sábado 14 de marzo dio comienzo una preciosa y merecida iniciativa: aplaudir desde todos los balcones y ventanas de España a los sanitarios, los principales héroes (aunque no los únicos) del país estas semanas. Pedir que os acordéis de aquel 14 de marzo es como pedir que hagáis lo propio con vuestro bautizo: da la sensación de que ha pasado el mismo tiempo. Sin embargo, regateando la nostalgia por cómo nos ha cambiado tanto la vida en tan poco tiempo y, sobre todo, lo lento que está pasando ese tiempo, si hacéis el esfuerzo y volvéis a ese primer sábado de aplausos, recordaréis que todavía no fue mayoritario (se consolidó al día siguiente) y, sobre todo, que tuvo lugar a otra hora, a las 10 de la noche.

El acto cuajó entre la población, tuvo repercusión en medios y redes sociales, y se decidió repetir al día siguiente, esta vez ya a las 8 de la tarde (20:00h.) para que pudieran participar niños. El domingo 15 de marzo fue clave: se sumó mucha más gente al aplauso y se impuso la idea de convertir el aplauso en una tradición durante la cuarentena. Surgieron entonces otras iniciativas, como aplaudir a la misma hora o una hora después a peluqueras u otros sectores perjudicados por el estado de alarma, pero no cuajó. Tú aplaude a las 20:00h. a lo que quieras, pero aplaude a las 20:00h.

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Aquel fin de semana se hizo historia, pero lo más importante: se respetaron los horarios. La gente salía a las 10 en punto de la noche, y al día siguiente a las 20:00h. Llevábamos de 1 a 3 días confinados, todavía nos daba vergüenza apresurarnos y quedar en ridículo aplaudiendo a la nada. Pero la vergüenza desapareció...

Segundo acto: la actualidad (minutos previos)

La gente se ha venido arriba con los aplausos. Y es entendible, para muchos es el gran plan del día, el único momento en el que no están viendo 'Sálvame' o Netflix, jugando a la PS4 o al 'Pinturillo', o teletrabajando. El único momento en el que ven a sus vecinos asomar las cabezas. El único momento en el que hay vida en una calle de la que antes nos quejábamos por el ruido. Y por eso, hay a quienes les pareció bien empezar los aplausos un poco antes de la hora. Total, la gente estará igual de aburrida que yo en casa, ¿no? Pues aplaudimos desde antes.

El problema es que, para la gran mayoría silenciosa, mirar el reloj y ver que son las 19:54 supone un agobio y una agonía. Tienes que finalizar lo que estés haciendo en 2-3 minutos, porque a y 56, como muy tarde a y 57, ya empezarás a oír ruido. Teníamos menos presión en el trabajo.

Total, que como no te ha dado tiempo a terminar, y es imposible concentrarse, te vas a la ventana o al balcón prácticamente corriendo. Son y 58, pero temes llegar tarde. Como tú, otras decenas de vecinos. Y en ese momento me gustaría ver la cara del que empezó a y 56. ¿Estará orgulloso por conseguir que todo el mundo esté en las ventanas dos minutos antes de las 20:00? ¿En realidad será un troll?

Tercer acto: la actualidad (20:00h.)

Y llegan las 20:00h. Para entonces, hay personas que llevan ya cuatro minutos aplaudiendo, como si hubieran visto una ópera, y tú ya estás con las manos rojas. Pero claro, se acaba de sumar la gente que sí respeta los horarios, y que empieza a aplaudir cuando se quedó en aplaudir, y no es plan de irte justo ahora. Además, los sanitarios se merecen ese aplauso, por largo que sea, así que te quedas.

En ese momento ya está desatada la locura en el vecindario. Móviles con linterna, petardos, ruido, sirenas de policía... Parece eso un concierto de trap. Tú ya ves a gente cansada, pero que se resiste a ser el primero en dejar de aplaudir, hasta que alguien da el paso y el resto le siguen progresivamente. Son las 20:05, pero todavía no ha acabado.

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Cuarto acto: la actualidad (el momento canciones)

Como si de 'The Walking Dead' se tratara, esta pandemia ha creado líderes en cada vecindario, personas que han plantado un altavoz y un micrófono en su balcón e intentan animar al resto. Al principio los miras con gracia, al octavo días piensas: "señor, que ya me animo yo poniéndome 'Los Simpson' en Disney+, no se preocupe".

Pero nada, el nuevo líder piensa que el resto estamos esperando como agua de mayo su música o sus palabras, como los pobres el pan duro de los ricos en la Madrid del siglo XIX. Y, o bien en medio de los aplausos o bien al final de los mismos, nos ofrece su show. Los hay que hablan y animan el ambiente, como si estuviéramos en una verbena, mientras que otros se limitan a poner música. Y no, no ponen precisamente 'Tusa' (aunque hay quienes sí lo hacen, y desde aquí les mando respetos) o 'YHLQMDLG', sino el gran clásico de este momento, una canción tan mítica como representativa que, sin embargo, a muchos ya se les está empezando a hacer bola: 'Resistiré'.

Daos con un canto en los dientes si el concierto termina con la canción del Dúo Dinámico, porque muchos DJ/animadores de vecindarios parecen compartir la playlist 'Cuarentena', con varios temas más que no dudan poner uno tras otro: que si el 'Sobreviviré' de Mónica Naranjo, que si una canción de Manuel Carrasco... Es que no falla, son las mismas canciones en todos los sitios.

Para entonces, tú ya habías vuelto a terminar eso que habías dejado a medias a las 19:57. Pero claro, quién se concentra con los berridos de la Naranjo. Son las 20:14 y estás ahí, expectante, esperando que todo esto pase. Pero todavía ese líder/DJ/animador tiene preparada una última bala: la de intentar que la gente cante o juegue a algo con él. Y empieza con un "hola, don Pepito" que deseas con todas tus fuerzas que no sea contestado, o con un "veo veo" que te eriza la piel. Si hay poca animación, la cosa a las 20:17 estará muerta. Si algún niño entra al trapo o a una señora le hace gracia, prepárate para cuarto de hora más de gritos.

"¡HASTA MAÑANAAAA!", grita el líder/DJ/animador, antes de apagarlo todo y meterse en el salón con la satisfacción del trabajo bien hecho. Es verdad, mañana toca otra vez. Y lo que nos queda.

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