Finales NBA: 10 momentos históricos de las Finales

Michael Jordan, LeBron James... Los momentos más recordados de la historia de las Finales de la NBA

Las Finales de la NBA nos han dejado momentos inolvidables a lo largo de su historia. Repasamos los 10 más recordados. ¿Cuál es tu preferido?

Por Miguel Arjona  |  30 Mayo 2019

Las Finales de la NBA son el evento baloncestístico del año. Los dos mejores equipos de la liga estadounidense (y presumiblemente del mundo) se miden al mejor de siete partidos para conseguir el ansiado trofeo Larry O' Brien. Este año es el turno de Golden State Warriors (otra vez) y Toronto Raptors, pero han sido muchos los equipos los que han dejado su huella en las dos semanas claves del mundo del baloncesto.

Ha habido muchos, muchísimos momentos importantes e icónicos en la historia de las finales de la NBA, pero solo podemos escoger unos pocos, los diez más destacados.

1 David contra Goliat

Corría el año 1970 cuando se produjo el primero de los momentos icónicos de las finales de la NBA que vamos a repasar. Los New York Knicks disputaban la primera de sus dos finales consecutivas ante Los Angeles Lakers liderados por Jerry West, Elgin Baylor y Wilt Chamberlain. Los Knicks partían con cierto favoritismo gracias a que tenían un mejor balance de victorias en la temporada regular. Pero todo se complicó.

El pívot titular de los Knicks, Willis Reed, que también era la estrella principal de los neoyorquinos, sufrió un esguince en el sexto partido, y todo apuntaba a que no podría jugar el séptimo, donde se decidía quién se hacía con el campeonato.

No obstante, mientras los dos equipos calentaban sobre el parqué, Willis Reed salía cojeando del vestuario para hacer acto de presencia y confirmar que, contra todo pronóstico, sí iba a jugar aquel partido.

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Apenas disputó 27 minutos y apenas aportó 4 puntos y 3 rebotes, pero su defensa ayudó a los Knicks a soportar los envites ofensivos de los angelinos y conseguir su primer campeonato de la NBA.

2 Coraje para soportar el dolor

Los Detroit Pistons son recordados por ser uno de los equipos más violentos de la historia del baloncesto. Pero jugaron tres finales de manera consecutiva, rompieron con la hegemonía de la época entre Boston Celtics y Los Angeles Lakers, y su estrella principal dejó un momento para el recuerdo.

Isiah Thomas era uno de los mejores bases del momento, y el líder principal de aquellos Pistons. Su manejo de balón es de los más prodigiosos que se han visto en este deporte, y tenía muchos recursos a la hora de buscar su anotación. Además de tener una capacidad innata para poder resistir en los peores momentos.

Estaba disputándose el sexto partido de las Finales de 1988 entre Los Angeles Lakers y los Pistons. Isiah Thomas se lesionó en una acción donde se hizo un esguince en su tobillo derecho. Pero siguió jugando.

El base volvió al partido, y lejos de ser negativo para su equipo, anotó 25 puntos durante ese cuarto, y 11 de ellos fueron con el esguince. Fue un auténtico ejemplo de sacrificio, ya que si ganaban aquel partido, los Pistons se proclamaban campeones por primera vez en su historia. Pero no fue así. Perdieron este y el siguiente, y la gloria tuvo que esperar.

Territorio Jordan

Michael Jordan bien merece un apartado por sí mismo con varias acciones decisivas en las finales. Nos quedamos con tres que serían un sacrilegio no incluir en esta lista:

3 Drexler no era el mejor

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Otro de los momentos de las Finales de la NBA sin ninguna duda. Aquellas finales de 1992 enfrentaban a los Chicago Bulls frente a Portland Trail Blazers. Por aquel entonces, Michael Jordan tenía un gran rival por el título tácito de mejor jugador de la NBA.

No obstante, muchos periodistas consideraban que Clyde Drexler, la estrella de Portland, era el mejor jugador de la liga porque tenía mejor tiro desde la línea de tres puntos. Así que Jordan lo tomó como un reto personal. Ciertamente él hacía esto con absolutamente todo, ya que siempre trataba de buscar nuevos retos con los que poder motivarse.

Michael Jordan anotó seis triples, logrando en aquel momento el récord de la NBA en un partido de las Finales. Esto puede parecer algo medianamente normal cuando se habla de uno de los mejores de la historia (por no decir el mejor, eso va en cada uno), pero para Jordan realmente lo era. El escolta solo tuvo un 27% de acierto en triples durante esa temporada.

Como principal añadido de este hito del '23' hay que destacar sus gestos con los brazos a cada triple anotado, dando a entender que no había nadie mejor que él, y que si alguien lo dudaba, iba a convencerle de que no era así.

4 El partido de la fiebre

El escolta natural de Brooklyn ha acumulado muchos momentos estelares durante su carrera así como en las finales de la NBA. Pero este puede ser el más especial de todos ellos, o al menos el más meritorio.

Era el año 1997, y los Chicago Bulls iban a disputar como visitantes el quinto partido frente a los Utah Jazz. Por aquel entonces, los jugadores no tenían tanto cuidado con sus hábitos como sí pasa actualmente. Precisamente, la situación que rodea este partido se ha producido en varias ocasiones.

Era la víspera del partido, Michael Jordan ordenó al servicio de habitaciones que le subiera unas cuantas pizzas (una situación de lo más normal entre los profesionales de la época). No parecía haber nada raro por el momento... Hasta que llegó la mañana siguiente. La estrella de los Bulls se levantó con un malestar generalizado en todo el cuerpo que le impedía incluso incorporarse.

Scottie Pippen sosteniendo a Michael Jordan, que no conseguía aguantar en pie tras el partido.
Scottie Pippen sosteniendo a Michael Jordan, que no conseguía aguantar en pie tras el partido. GTRES

Pasaban las horas y Michael no se recuperaba, de forma que todo hacía indicar que iba a perderse aquel partido, y que los Bulls, con casi toda probabilidad, iban a ponerse por debajo en las Finales y tendrían que jugársela en el sexto partido. Pero Jordan se recuperó de manera milagrosa, y lideró a sus compañeros a pesar de su estado, dejando una de las imágenes más icónicas de la historia del deporte.

5 El broche final

Año 1998, segunda final consecutiva entre los Utah Jazz y los Chicago Bulls. Se volvían a enfrentar dos de los mejores dúos de la historia de este deporte, estrella y escudero: Karl Malone y John Stockton (Utah Jazz) contra Michael Jordan y Scottie Pippen (Chicago Bulls).

Los Jazz iban 3-2 abajo en la eliminatoria, pero tenían el factor cancha a su favor, Es decir, los dos partidos restantes se jugaban en Utah, ya que antes se jugaba con el formato 2-3-2: el equipo con mejor balance tenía los dos primeros y los dos últimos partidos en su cancha, mientras que el rival tendría del tercer al quinto partido en la suya.

El partido llegó a los últimos segundos con los Jazz un punto por encima y con posibilidad de sentenciar prácticamente su victoria. Karl Malone tenía el balón para anotar, pero Michael Jordan se lo robó, e hizo el tiro más famoso de la historia del baloncesto.

Los Bulls consiguieron su sexto anillo, que también lo era para Michael Jordan. Fue la segunda vez que aquel equipo conseguía ganar tres campeonatos consecutivos, algo que nunca se había dado, y que no ha vuelto a repetirse.

6 El orgullo de Philadelphia

Suele decirse que la altura es un requisito necesario para jugar al baloncesto. Y ayuda, pero no siempre es necesaria. Un ejemplo de ello fue Allen Iverson, que con apenas 1,83 centímetros de estatura dio un vuelco a toda la NBA.

El entonces base de Philadelphia 76ers era uno de los jugadores más carismáticos de toda la liga, y una de las principales caras visibles de esta. Su rendimiento en la temporada 2000-01 fue tan espectacular, que llegaron a premiarle con el MVP de aquel año. Era un jugador caracterizado por mostrar una frialdad pasmosa contra sus rivales, además de su habilidad para anotar de todas las maneras imaginables. Fue en aquella temporada cuando lideró a su equipo hasta las finales, donde se enfrentarían a Los Angeles Lakers de Shaquille O' Neal y Kobe Bryant.

Llegaba el primer partido en el Staples Center, pabellón de los Lakers, y fue esa misma noche cuando la NBA hace honor a su eslogan 'where amazing happens'. Esa noche tomó cuerpo una de las hazañas individuales más recordadas de siempre.

Allen Iverson se marchó hasta los 48 puntos en un primer partido de unas finales que parecían sentenciadas para el equipo de oro y púrpura. Los Sixers forzaron la prórroga y consiguieron dar un golpe sobre la mesa. Y para plasmar la imagen de aquel partido, no hay más que recordar al base de Philadelphia pasando por encima de Tyronn Lue (campeón de la NBA como entrenador de Cleveland Cavaliers).

Aquella eliminatoria se resolvió con unos Lakers combativos que consiguieron remontar y hacerse con un nuevo título de la NBA. A pesar de todo, lo que más se recuerda no fue aquello, sino la huella de Allen Iverson.

7 El único anillo de Dallas

El único protagonista no estadounidense de todo el artículo. Dirk Nowitzki ha sido noticia recientemente por su retirada de las pistas de baloncesto. Pero antes de eso, el alemán ha sido una de las figuras más importantes de toda la NBA.

Estamos hablando de uno de los líderes históricos en muchos apartados. El 11º con más triples, el 3º con más partidos jugados, el 3º con más minutos disputados y el 6º máximo anotador, además de conseguir el MVP en la temporada 2006-07. Pero su momento más importante no llegaría hasta 2011.

Los Dallas Mavericks consiguieron llegar a las Finales de la NBA contra todo pronóstico, ya que eliminaron a Los Angeles Lakers (campeones en aquel momento) y Oklahoma City Thunder (que serían finalistas la temporada siguiente). Su rival era Miami Heat, que habían formado el conocido 'Big Three' conformado por Dwayne Wade, LeBron James y Chris Bosh.

La final tenía cierto aire de revancha, ya que los Mavericks perdieron en 2006 otra final que también les enfrentaba contra unos Heat en los que ya lideraba Dwayne Wade. Por lo que se presentaba una oportunidad para resolver algunas cuentas pendientes.

La serie fue absorbiendo tensión con cada partido que se disputaba. Las rencillas entre DeShawn Stevenson y LeBron James contagiaron al resto de los jugadores. Pero el enfrentamiento llegó cuando Wade y LeBron se burlaron de Nowitzki, ya que se filtró que el alemán sufría algunos síntomas de gripe desde el cuarto partido.

El quinto partido estuvo marcado por aquella polémica, y el ala-pívot respondió. Hizo 29 puntos y puso el 3-2 a favor de Dallas Mavericks para ganar el campeonato en el siguiente partido de la serie. Aquella victoria ante Miami Heat significó el primer anillo para la franquicia texana, así como para Dirk Nowitzki.

8 El triple de Ray Allen

En la NBA ha habido muchas canastas sobre la bocina para evitar una derrota, para ganar un campeonato o para evitar perder uno. La de Ray Allen es una de ellas.

El escolta se sumó a los Heat para buscar el que sería el segundo campeonato de su carrera, ya que el primero lo consiguió con los Boston Celtics. Esta decisión le costó el odio de muchos aficionados de su anterior equipo, ya que cayeron eliminados por los propios Heat la temporada anterior.

Ray Allen fue una de las claves de aquella final Miami-San Antonio. Gracias a su aportación saliendo desde el banquillo, Miami pudo hacer frente al juego coral de San Antonio Spurs. Pero si recordamos algo de esa final, es especialmente una jugada.

Era el sexto partido de las finales y los Spurs estaban tres puntos arriba en el marcador. La posesión estaba en manos de los Heat, pero el intento de LeBron James terminó golpeando en el aro, y en aquel momento donde la tensión podía cortarse con un cuchillo, Chris Bosh le pasó el balón a Ray Allen...

Aquel triple empató el partido y forzó una prórroga que se hizo muy dolorosa para los San Antonio Spurs. Las finales terminaron cayendo a favor de Miami, y la jugada quedó para siempre en la memoria de sus aficionados.

9 La remontada más importante de la historia

Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers disputaban sus segundas finales de la NBA consecutivas. Pero esta vez, los Cavs sí disponían de Kyrie Irving. El base no había podido disputar la final del año anterior por una lesión, y eso mermó mucho al equipo de Ohio.

La serie se marchó hasta los siete partidos con un 3-3 en el global de la eliminatoria después de que Cleveland llegara a ir 3-1 en contra, y el partido decisivo se celebraba en la cancha de los Warriors (Oracle Arena), uno de los más ruidosos de toda la NBA.

El partido estaba empatado a 89 puntos cuando llegó a la recta final. Los últimos minutos estuvieron marcados por una gran tensión por parte de ambos equipos, donde los tiros se quedaban cortos o se pasaban de largos. La imprecisión se dio como consecuencia de los nervios y del vértigo del momento.

A falta de poco más de un minuto, Andre Iguodala atrapó un rebote para iniciar un contraataque que podía sentenciar el partido, salvo porque LeBron James no estaba por la labor.

Aquel brutal tapón dio alas a los Cavaliers, de tal forma que Kyrie Irving anotó un triple a falta de 50 segundos que fue imposible de remontar por los locales. Fue gracias a estos dos momentos por los que se consumó el primer campeonato de la historia de los Cleveland Cavaliers, y la primera vez en la historia que un equipo remonta un 3-1 en contra en unas Finales.

10 El lapsus de J.R. Smith

El más reciente de todos ellos. Hay que remontarse al año pasado, cuando Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers seguían disputando finales. Esta era la cuarta consecutiva, algo que nunca había sucedido en la NBA.

Los Cavaliers habían perdido a Kyrie Irving, su mejor jugador junto a LeBron James. Además, el equipo había fracasado en su intento de traer de vuelta al mejor Isaiah Thomas y tuvieron que reconstruirse en el mes de febrero adquiriendo piezas como Jordan Clarkson o Larry Nance Jr., que ni siquiera habían llegado a jugar Playoffs.

El primer partido de la serie fue una auténtica exhibición de LeBron James, algunos la califican como la mejor actuación de su carrera. Firmó 51 puntos, atrapó 8 rebotes y repartió 8 asistencias con un 59,4% en de acierto en el tiro (19 anotados de 32 intentos). Gracias en gran parte a su rendimiento, los Cavaliers consiguieron aguantar vivos hasta los últimos instantes del partido.

Durante los últimos segundos, George Hill, base de Cleveland, tuvo dos tiros libres para poner a su equipo por delante. Anotó el primero de ellos, pero el segundo cayó en manos de JR Smith, que consiguió coger el rebote pero se olvidó por completo de que estaba en un partido de baloncesto.

En realidad, pensaba que su equipo ya iba por delante y que todo estaba resuelto. Hizo caso omiso a los gritos y aspavientos de LeBron, y el partido terminó con una prórroga en la que Golden State Warriors supo imponerse ante la desmoralización de sus rivales. Después de esta derrota, los Cavaliers perdieron toda esperanza de convertirse en campeones.

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