Naim Darrechi o cómo generar visitas a cualquier precio Naim Darrechi o cómo generar visitas a cualquier precio

Naim Darrechi o cómo generar repercusión a cualquier precio

Internet es la cuna de la libertad de expresión hoy en día. Muchos influencers lo saben y se aprovechan de ello para para generar polémicas que luego se traducen en dinero y visitas. Hoy ha sido Naim Darrechi, pero mañana será otro. ¿En dónde deberíamos poner el límite?

Por Álex García  |  13 Julio 2021

Hay un viejo dicho que seguro nos suena a más de uno: "la mala publicidad no existe". Ya lo dijo Don Draper en los ficticios años 60 de la serie Mad Men, aunque la verdad es que no se sabe a ciencia cierta quién fue el primero en pronunciar esta frase. En cualquier caso, y a pesar de ser una idea éticamente muy discutida, se trata de uno de los principios del marketing y de la publicidad moderna. En otros términos, pero con una intención muy parecida, Oscar Wilde dijo una vez que "la única cosa peor que que hablen de nosotros es que no hablen de nosotros".

"Que hablen mal, pero que hablen". Esta sería una buena forma de concretar aún más una idea que va más allá de la publicidad. Hoy más que nunca, que una marca, un producto o una persona consiga posicionarse, en ocasiones depende más de la repercusión que de la calidad. Esta norma se puede aplicar perfectamente al mundo de Internet, las redes y los influencers. Al fin y al cabo, ¿de qué come un influencer? De las visitas. La cuestión es: ¿dónde están los límites?

Que hablen mal, pero que hablen

El controvertido tiktoker e influencer Naim Darrechi, en una entrevista con el también polémico Mostopapi en su sección 'Hábitos', confesó que no utilizaba preservativo en sus relaciones sexuales, y que al no haber dejado embarazada a ninguna chica "después de tantos años", decidió acabar siempre dentro "sin ningún tipo de problema". ¿Su justificación? Cree ser estéril, pero como no lo tiene confirmado, prefiere decirles a las chicas que está operado para no tener hijos. Ante tal revelación, ambos interlocutores ríen a carcajadas y posteriormente deciden colgar el video en Internet.

Las declaraciones de Naim Darrechi y la risas cómplices de Mostopapi, además de ser absolutamente lamentables, lograron colapsar las redes en las últimas horas. En Twitter no se habla de otra cosa, los principales medios de comunicación ya se hicieron eco de la noticia y desde el gobierno ya denunciaron las palabras del influencer. A través de Twitter, Irene Montero, en representación del Ministerio de Igualdad, anunció que pediría a la Fiscalía que se investigara a Naim Darrechi.

Para Naim Darrechi, la culpa la tienen los políticos

Aunque tiene tan solo 19 años, no es la primera vez que Naim Darrechi se ve envuelto una polémica. Una denuncia de una exnovia, unas declaraciones controvertidas sobre el abordo o una detención por desobediencia y resistencia a la autoridad son algunas de sus más conocidas 'hazañas'. No obstante, ninguna de ellas había logrado la repercusión de esta última. Ya no es solo que esas 'prácticas' supongan un delito tipificado en el Código Penal, es que estamos hablando del tiktoker con más seguidores de toda España (26 millones), con el alcance e influencia que ello supone, sobre todo en un público mayoritariamente menor.

Que Naim Darrechi tenga problemas legales por sus declaraciones está todavía en el aire. Donde sí los ha tenido ha sido en redes sociales, donde las críticas masivas no se han hecho esperar, aunque, echando un vistazo a su historial, es probable que esto no le quite el sueño. No obstante, horas después de desatarse la polémica publicó un video disculpándose por sus palabras. Eso sí, en otro video posterior adornó sus disculpas y se excusó culpando a los políticos por la falta de educación sexual. Qué cosas. En cualquier caso, su nombre está por todos lados y sus redes más encendidas que nunca, lo cual se traduce en visitas, y esto, a su vez, en dinero.

En Internet, las polémicas son igual a visitas y dinero

Si todavía había alguien en España que no supiera quién es Naim Darrechi, ahora ya lo sabe. Y eso, volviendo a la idea inicial de este texto, solo puede ser beneficioso para él. En apoyo al tiktoker, el también conocido y polémico youtuber Roma Gallardo dijo que "las opiniones de las personas que no te aman y a las que tú no amas, no deben importarte". Gallardo también añadió que con las críticas malas solo se puede construir algo bueno: "Mírame a mí Las críticas que me llegan solo me sirven para hacerme ganar más pasta, para hacerme más feliz y para hacerme reír con mis amigos". Bueno, ahí está la clave.

El ideario de un sector importante de los influencers y de los creadores de contenido consiste en levantar ampollas y ganar dinero sin importar las consecuencias. Naim Darrechi también es cantante y fundador de una de las fraternidades de influencers más conocida de las redes, pero últimamente nadie lo conoce por eso. Si buscamos su nombre el Google, no se habla de otra cosa que de su última polémica, pero cuando todo esto pase, dentro de un tiempo, Naim simplemente será todavía más conocido.

No todo vale para conseguir fama y dinero

Lo de ganarse el pan a base de polémicas no es algo que haya inventado el tiktoker 'de moda'. En redes sociales son demasiados los usuarios que comparan a Darrechi con Dalas, un conocido youtuber que, entre otras cosas, alcanzó gran repercusión a base polémicas con otros influencers. El propio Roma Gallardo se hizo especialmente conocido por ser el abanderado de Internet contra el feminismo y por sus críticas al nuevo diseño de Lola Bunny. Controversias=dinero.

No solo son hombres los que siguen esta consigna. Marina Yers se ha hecho de oro soltando todo tipo de bulos y perlas por la boca, como "las mascarillas quirúrgicas tienen larvas", "el agua deshidrata más que hidrata" o "me encanta vomitar".

Internet es la cuna de la libertad de expresión en nuestros días, y muchos influencers lo saben. Si bien no son todos, muchos de ellos se aprovechan de ello para crear polémicas, ser trending topic durante unos días, embolsarse unos cuantos miles de euros por las visitas, y luego, a seguir 'influenciando', como si nada hubiera pasado. Total, saben que la tormenta pasa pronto y que la mayoría tenemos memoria de corto alcance. Solo nos queda esperar que el caso de Naim Darrechi sirva para hacernos entender que, aunque querer ganar dinero y fama esté muy bien, no todo vale y hay ciertos límites.

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