La locura del March Madness, explicada: qué es, cómo funciona y cuánto genera

Todo lo que necesitas saber sobre el March Madness sin haber visto un solo partido de NCAA

Dos semanas, decenas de partidos y todo un país pendiente. El March Madness de la NCAA arranca con la emoción de siempre y la expectación por Zion Williamson. Si quieres sumergirte en esta locura, has entrado en el artículo adecuado.

Por Guillermo Galindo  |  21 Marzo 2019

El baloncesto, con perdón de las Series Mundiales de béisbol, tiene el único evento que puede hacerle sombra a la Super Bowl de la NFL en Estados Unidos. Y no hablamos de las Finales de la NBA, sino de la 'Locura de marzo', el March Madness, la postemporada de la liga de baloncesto universitaria o NCAA (National Collegiate Athletic Association), dos semanas de acción frenética donde se para todo.

¿Os imagináis a los españoles volcándonos con un partido de basket (o incluso de fútbol) entre la Universidad Complutense de Madrid y la Autónoma de Barcelona? Suena hasta ridículo, ¿verdad? Pero es que en EEUU la importancia que se le da a la etapa universitaria, sobre todo en materia deportiva, sería imposible de entender aquí. Es otra filosofía, otra forma de ver ese período.

Ahora bien, ¿qué tiene de especial el March Madness para paralizar a un país? Sumérgete con nosotros en la locura.

En el March Madness participan 68 equipos de la División I de la NCAA. 32 huecos están reservados a los 32 campeones de Conferencia que hay por todo EEUU, los otros 36 los elige la propia NCAA mediante invitación. Ocho de esos equipos, no obstante, deberán disputarse cuatro plazas hasta llegar a las 64 universidades que conforman el cuadro. Ahora sí, empieza el torneo.

El cuadro está dividido en cuatro regiones (Este, Sur, Oeste y Medio Oeste), con 16 equipos por región. El favorito de cada una de ellas se enfrenta al peor equipo, el 2 con el 15 y así sucesivamente. Lo mejor es que el formato es el de eliminatoria, así que no hay margen de error, el que pierda se va a casa. Si quieres llegar a la Final Four tendrás que pasar la primera y segunda rondas, la 'Sweet 16', las semifinales y la final. El último fin de semana, por tanto, solo quedarán cuatro universidades, una por cada región, que juegan en una sede elegida previamente (Mineápolis en 2019). De ahí saldrá el gran campeón de la NCAA.

El bracket del March Madness 2019.
El bracket del March Madness 2019. NCAA

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Si os animéis a hacer un bracket (acertarlo de lleno es misión imposible) que sepáis que Duke es la gran favorita gracias a su trío de estrellas de las que hablaremos a continuación. Sin embargo, el equipo del histórico coach Mike Krzyzewski no cuenta con un juego colectivo tan potente como Virginia, Gonzaga o North Carolina. Precisamente el duelo Duke-North Carolina, que podrían encontrarse en la gran final, es uno de los más esperados por la rivalidad entre ambas universidades, separadas por apenas 15 kilómetros, y porque son de las más laureadas (Duke ha ganado cinco veces y North Carolina cuatro) con permiso de la gran UCLA, que tiene 11. Eso sí, este es el segundo año consecutivo en el que queda fuera de la ronda de 64, lo que nos muestra que no andan las cosas muy allá por Los Angeles.

¿Por qué es favorita Duke? Porque tiene a una bestia en sus filas, Zion Williamson, al que comparan con LeBron James por el impacto inmediato que va a tener en la NBA si nada se tuerce. Así, sin presión. No parece importarle al bueno de Zion, que domina todas las facetas del juego como nadie en la liga universitaria. El número 1 del draft está asegurado.

En función de lo que ocurra en el torneo, podrían incluso sumársele al top 3 RJ Barrett y Cameron Reddish, también jugadores de Duke, lo que sería un hito histórico. Nunca antes tres jugadores de una misma universidad coparon el top 3 del draft, y solo en cinco ocasiones hubo dos de tres. Ja Morant (base de Murray State y al que comparan con Russell Westbrook), Jarrett Culver (escolta de Texas Tech) y Rui Hachimura (estrella de Gonzaga) se perfilan como los otros candidatos que tendrán a todos los ojeadores pendientes.

El March Madness tiene cada vez más adeptos por todo el mundo, y los visionados por streaming han aumentado considerablemente. La audiencia y repercusión no paran de crecer, y todo indica que los 10.800 millones que pagaron WarnerMedia y CBS por los derechos de 2011 a 2024 serán calderilla a partir de 2025. De estas mareantes cifras se aprovecha todo el mundo (el presidente de la NCAA cobra casi 2 millones, y Mike Krzyzewski, 9 por entrenar a Duke). Todo el mundo, menos los verdaderos protagonistas, los jugadores, que no perciben ni un solo centavo más allá de los 120.000 dólares de media que obtienen de beca universitaria. Que es una cantidad considerable (como también lo es el coste de la universidad en EEUU), pero un porcentaje mínimo de todo lo que generan a lo largo de una temporada.

Coach K, el 'maestro' de Duke.
Coach K, el 'maestro' de Duke. Instagram/@dukembb

Muchos jugadores de la NBA ya han empezado a rebelarse ante esta situación, pidiendo que los jugadores de la NCAA cobren. Hasta Luka Doncic se mojó, diciendo en tono de burla que si querían cobrar por jugar tendrían que irse a Europa, poniendo en alza el modelo europeo frente al estadounidense.

Lados oscuros aparte, el March Madness promete volver a enganchar a todo Estados Unidos durante quince días absolutamente frenéticos. De hecho, se calculan pérdidas por valor de más de 2.000 millones de dólares por baja productividad laboral, entre gente deprimida por haber perdido, personas apostándolo todo a los brackets y aquellos que verán los partidos en el trabajo. Puestos a ello, mejor que den esos 15 días libres, ¿no? A lo mejor el March Madness se convierte en el March Happiness.

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