Verkeren, o cómo regresar a la música por todo lo alto

MONTADA

De giras, regresos, dificultades y festivales: celebramos el regreso de Verkeren hablando con ellos de todo

Verkeren, tras más de nueve años de trayectoria y participar en festivales como Sonorama o Arenal Sound desapareció del mundo de la música. Hasta ahora.

Por Marta de la Peña  |  26 Febrero 2020

Para quienes no lo sepan, Verkeren surgió de la escena alternativa barcelonesa de finales de la primera década de los 2000. Su intención fue fusionar los sonidos del pop electrónico de los 80 con la tradición indie-rock local, a través de secuenciadores y sintetizadores que revitalizaron el panorama de la época.

Más de 100 conciertos después, algunos de ellos, en salas y festivales de reconocido prestigio, tuvieron que alejarse del panorama musical por falta de tiempo. Fueron seis años sin su música, y parecía que el esperado regreso no se iba a producir. Pero estábamos equivocados. Verkeren ha vuelto a colocarse en el punto de mira tras el lanzamiento de su nuevo EP titulado 'ellllla', un EP que habla del dolor, de la euforia o de preguntas en la que la única respuesta son nuestros sentimientos. Si nunca has escuchado a este grupo, quizás este sea el momento de darles una oportunidad.

La portada del EP
La portada del EP 'ellllla'. MONTADA

Contáis con más de 10 años de trayectoria y habéis dado conciertos en salas y festivales de reconocido prestigio. Pero hubo un inicio, un punto de partida. ¿Cómo surge Verkeren?

El proyecto se inició en 2005 cuando grabamos la primera maqueta. Éramos amigos del colegio que teníamos un interés muy grande por la música y empezamos a hacer nuestras propias canciones. A partir de ahí el camino es muy duro. Llevamos más de 100 conciertos, pero los primeros 50 hemos tocado para nuestros amigos.

Es una cosa que haces por realización y no puedes dejar de hacerla. Te gusta tanto que la sigues haciendo porque realmente te aporta una satisfacción. Es pasar tiempo con tus amigos haciendo una cosa que te gusta mucho y el objetivo es pasarlo bien. Y si encima podemos sacar en el futuro un trabajo que nos dé para vivir, entonces ya sería un sueño cumplido.

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Al igual que vuestra música es algo alternativa, también lo es el nombre, ¿de dónde viene?

Esto es una anécdota curiosa porque nosotros nos llamábamos 'Nanook', un nombre esquimal por una canción de Frank Zappa. Cuando fuimos a sacar el primer disco nos llamó la discográfica diciéndonos que no podíamos usarlo porque ya estaba registrado.

Entonces, se inició un proceso de cambio de nombre muy urgente. Hay una tienda de pósters en La Rambla que se llama 'Verkerke', donde nosotros íbamos mucho a comprar pósters. Buscando por internet la palabra 'Verkerke' encontramos que, en holandés, 'Verkeren' significaba conflicto y encontrarse a uno mismo según cada acepción. Y dijimos "lo tenemos".

¿Cómo definiríais a la banda en una palabra?

Diversión.

Entre componer, grabar, dar conciertos suponemos que pasaréis mucho tiempo juntos. Después de tantos años, ¿qué prima más en Verkeren, la amistad o la profesionalidad?

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Diría que la amistad. Hay muchos grupos que no sobreviven porque tienen un proyecto que no da sus frutos en un tiempo razonable. Y la gente no tiene una amistad lo suficientemente grande como para confiar en ese proyecto y desaparecen. Verkeren sobrevive porque nosotros, más allá del éxito del proyecto, somos amigos ante todo.

A partir de ahí intentamos ser lo más profesionales posibles y tomar decisiones enfocadas en el ámbito musical, no en el ámbito de la amistad. Pero es verdad que el proyecto se vértebra a través de la amistad.

'Verkeren' es un grupo musical que nació de la amistad. MONTADA

El año 2010 fue el año en el que disteis vuestro primer gran concierto en la Sala Apolo de Barcelona siendo muy bien acogidos por el público. ¿Es difícil hacerse un hueco en la industria cuando no estás en el foco mediático?

Sí, es muy difícil porque hay un círculo vicioso. Los promotores de festivales o de salas de conciertos juegan con el hecho de que ellos son los que te ponen delante de un gran público para usarlo como moneda de cambio. Es decir, "oye yo te estoy poniendo delante de 1.000 personas, con lo cual eso ya es suficiente gancho para ti, grupo que no conoce nadie, como para que yo no tenga que pagarte nada o la oferta sea lo suficientemente atractiva para ti".

Hay una inversión muy importante detrás de un proyecto musical: el local de ensayo, los instrumentos, la producción de un directo, de un disco... Después de esta inversión, cuando llega el momento de tocar, que es cuando puedes recuperar parte de esta inversión, lo que te encuentras es una moneda de cambio que es simplemente ponerte delante del público que hace que destacar o seguir en este mundo sea cada vez más difícil. Por otro lado, cada vez hay menos maneras de llegar a grandes eventos sin pertenecer a una multinacional.

En el año 2011 lanzáis 'Intervención', que os lleva a tocar en festivales como el Sonorama o Arenal Sound. ¿Cómo es el momento en el que os llaman para participar en el primer festival?

Nosotros siempre hemos conseguido tocar a cambio de dinero, y eso, tal y como está la industria musical, es un éxito. Los festivales se interesan más o menos por un proyecto en función de la repercusión y la calidad que tenga. Puedes tener una campaña de promoción muy agresiva, pero si los promotores no ven cierta calidad, no apuestan por ella. Para nosotros es motivo de mucha alegría, porque significa que nuestra apuesta musical ha sido valorada por la gente que toma estas decisiones. Así que satisfechos de que la propuesta haya tenido la repercusión suficiente como para acceder a este tipo de eventos.

¿Con qué diferencias os encontrasteis entre tocar en un festival y una sala pequeña?

Es muy diferente, porque encuentras a público que no viene a verte a ti, pero que te está conociendo en ese momento. Ahí está la diferencia. En los festivales no solo se trata de un concierto, sino también una promoción. Te estás poniendo en frente de un montón de público que no venía a verte a ti, pero que de repente te ven tocando. Ahí tienes una oportunidad de conectar con ese nuevo público.

En las salas, tanto por la cercanía con el público como por el hecho de que solo vienen a verte a ti, es diferente. Lo que sí que es verdad es que, en un festival cuando surge esa conexión de forma espontánea y el público se lo pasa bien con tu concierto, es doblemente satisfactorio.

Gracias a su confianza en el proyecto han llegado ha tocar en las salas y festivales más importantes del país.
Gracias a su confianza en el proyecto han llegado ha tocar en las salas y festivales más importantes del país. MONTADA

Habéis dado más de 100 conciertos, ¿cuál es el mejor recuerdo que tenéis encima de los escenarios?

Yo te daría tres momentos claves. Los conciertos que hemos hecho en la sala 1 de Razzmatazz, que han sido muy emocionantes para nosotros porque hemos sido habituales consumidores de la sala. Y pasar de estar entre el público a de repente ser tú el que da el concierto es un motivo de emoción muy grande. También me quedaría con otros sitios que nos han sorprendido porque no esperábamos que la respuesta del público fuese tan positiva, como el festival Cáceres Sonora en el que hicimos el último concierto. No imaginábamos que, en una ciudad como Cáceres, la mitad del público cantara 'Laberinto'. Por último, en la sala REM de Murcia también tuvimos una conexión con el público espectacular. Fue un concierto de una hora en la que el público estuvo todo el rato saltando.

Después de tantos años de carrera tendréis una gran cantidad de anécdotas. ¿Podéis contarnos algo curioso que os haya pasado en algún concierto?

Las cosas más curiosas nos pasan en la furgoneta, porque uno de nuestros miembros, Esteban Navarro, es humorista del dúo cómico Venga Monjas. Está todo el día haciendo tonterías para amenizar los viajes. En los conciertos hay mucha gente que viene a verle a él porque lo conocen de Venga Monjas, y termina haciendo un show particular en medio del concierto con algo que se le ocurre. En este sentido hay una anécdota muy buena, que fue en Bilbao en la sala Cotton Club. Al acabar el concierto nosotros creímos oír gritar: "¡Esteban, Esteban, Esteban!", y pensamos que querían que Esteban saliera a contar algún chiste o broma. Y resulta que estaban diciendo "beste bat" que significa "otra, otra" en euskera. Esteban salió al escenario rollo "ya estoy aquí", pero no estaban llamándole a él, sino que simplemente pedían otra canción.

Decidisteis alejaros del panorama musical tras casi una década. ¿Por qué?

En realidad no lo decidimos, es muy difícil vivir de la música. Todos tenemos otros trabajos que incluso no tienen ningún tipo de relación con Verkeren. Y, aparte, los años pasan. El proyecto comenzó en 2005 y estamos en 2020, han pasado quince años. Ha sido una época en la que hemos tenido hijos, y eso te absorbe mucho tiempo. Tienes que priorizar. Ahora que los niños han crecido un poco, hemos podido recuperar parte del tiempo y volver a dedicarnos al proyecto con la idea de seguir dando guerra hasta el final.

Tuvieron que alejarse de la música por falta de tiempo.
Tuvieron que alejarse de la música por falta de tiempo. MONTADA

Seis años después, volvéis con vuestro nuevo álbum 'Ellllla', en el que habláis sobre cómo la vida está formada por continuas acciones positivas y negativas que tenemos que afrontar sin saber cómo, cuándo ni por qué. ¿Cómo surge 'Ellllla'?

Surge como una necesidad de expresar muchas vivencias en este lapso de tiempo en el que, por un lado, entras en una fase más madura de la vida y, por otro, tienes esa resignación por cerrar esas etapas que han sido muy satisfactorias. Es verdad que, aunque en la vida haya responsabilidades que te hacen madurar, siempre tiene que prevalecer lo que te hace feliz y lo que te hace sentir.

Hay una cosa muy común cuando uno se hace mayor, y es impermeabilizarse o ponerse corazas para no volver a vivir según qué sensaciones o sentimientos dolorosos. Esto es un error. Al final, para poder sentir felicidad tienes que haber sentido dolor, y no hay un estado que perdure, sino que es la combinación de todos ellos lo que te hace valorar cuándo estás contento y cuándo estás triste. Por lo tanto, es un alegato a la vida misma, a aceptarla como es y a no tener miedo de que te pasen cosas, aunque algunas de ellas vayan a ser malas.

En la canción 'Relatividad', hay una frase que dice: "siento que tengo un reloj, me quema por dentro". ¿Os quema más el tiempo si estáis alejados de la música?

Sí, porque tienes más tiempo para reflexionar. Cuando estás en medio de una gira los días pasan y no te das cuenta. Cuando miras atrás, de repente ha pasado un año y medio y han parecido cinco minutos. Y cuando dejas de girar el tiempo se para, sobre todo para el grupo.

¿En qué os inspiráis a la hora de escribir las letras de vuestras canciones?

Muchas de ellas son autobiográficas o autoficción. Pueden tener parte de nuestras vidas y parte inventada, o parte aspiracional, pero nuestra inspiración son nuestras vidas y nuestro entorno. Más allá de esto también somos lectores, leemos bastante novela y ensayo. De ahí también podemos sacar imaginarios o estilo de escritura más bien. Pero realmente las historias que contamos son autobiográficas.

Lleváis muchos años en el mundo de la música, por lo que no sería raro que tuvierais costumbres a la hora de hacerla. ¿Seguís alguna especie de ritual antes de escribir o grabar?

La verdad es que durante todos estos años hemos probado muchas maneras. O hacer primero la música y luego la letra, o al revés. Lo que siempre nos ha funcionado mejor es ponerle letra a una música que ya nos atraiga de por sí. Te diría que el 80% de las canciones están hechas así.

Vuestras letras invitan a relajarse y a reflexionar. ¿A quién va dirigida vuestra música?

A todos aquellos que hayan pasado por momentos similares a los que escribimos en las canciones, y te podría decir que somos todos.

El videoclip de vuestro tema 'Madrugada' ha sido producido por CANADA, misma productora de Rosalía. ¿Qué significa trabajar con una productora tan importante?

Que te escoja CANADA para hacer un videoclip es un sueño. En un grupo como nosotros tienen total libertad para elegir la canción con la que quieren hacer el videoclip y la historia que quieren contar, aunque nosotros les pasemos nuestro input.

La verdad que los rodajes para nosotros son ciencia ficción. Ver un grupo de 50 o 60 personas moviendo una infraestructura con camiones, vaciando una casa y llenándola de mobiliario nuevo y todo lo que conlleva un rodaje de esta envergadura nos parece alucinante. Es una productora que admiramos totalmente.

Vuestra música surge con la intención de fusionar los sonidos del pop electrónico de los 80 con la tradición indie-rock local, algo que ahora se ha puesto muy de moda. ¿Qué tiene este estilo para que se acojan a él tantas bandas nuevas?

Nosotros desde el principio tuvimos claro que lo que queríamos era intentar coger la elegancia de la música de los 80 y la intensidad de los 90, y darles un toque actualizado con una música muy orientada al baile, con arreglos de sintetizadores y secuenciadores en una formación rock de toda la vida. Esto está funcionando porque es una evolución natural. Cuando entra realmente en la música pop o rock el uso de sintetizadores y secuenciadores con la aparición de grupos de índole mucho más electrónica, numerosos grupos intentan fusionar automáticamente esta electrónica con la música pop y rock. Ha sido un camino de diez años de duración, porque cuesta más que esa música conecte con el público. Así como el trap ha llegado de repente y ha encontrado público desde el minuto 1, nosotros hemos tenido un recorrido mucho más largo para hacernos un hueco en el panorama musical.

Ahora que ya ha salido el disco, ¿cómo afrontáis este 2020?

Con mucha ilusión. Después de tanto tiempo teníamos muchas ganas. Estamos muy ilusionados, el feedback está siendo muy bueno y a la gente le está gustando. Estamos muy motivados y con ganas de encontrarnos con nuestros seguidores.

Has dicho que habéis vuelto con mucha fuerza, así que suponemos que seguiréis trabajando para sacar nuevos discos...

Hemos sacado un EP porque la manera en la que se consume la música ha cambiado mucho. Que hoy en día alguien escuche una canción tuya es un milagro porque en Spotify hay novedades casi diarias, y destacar en ellas es muy difícil. Sacar un disco de diez canciones cuesta el doble, porque los días de grabación son también el doble y la repercusión que tiene es la misma. Si tienes la suerte de que una canción trascienda y llegue más allá de sus fronteras ya es mucho. Queremos sacar discos más cortos y más a menudo para tener más opciones de encontrar esa canción que llegue a más público del habitual, no sacar un disco y estar dos años explotándolo sin tener novedades y desapareciendo un poco del mapa, que es lo que pasa ahora con estos discos largos. Nuestra idea es sacar un EP al año, que pasen diez o doce meses entre uno y otro. Al menos por ahora nuestra idea es esa, más adelante ya veremos.

¿Qué tiene Verkeren que otros grupos no tengan?

Verkeren tiene la conjunción de varias emociones. Por un lado, la euforia cuando tienes la ocasión de conectar con una canción bailable. Tiene también la reflexión, cuando conectas con alguna de las situaciones que se describen en las letras. También tienes la versión más simpática, cuando vienes al directo y ves que nos gusta mucho el humor, y reírnos y divertirnos. La conjunción de estas tres cosas es Verkeren. Nuestro proyecto es un poco todo esto, mezclado, agitado y servido en forma de baile.

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