¿Cuándo dejará de ser gratis la información en internet?

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Es momento de asumirlo: la información en internet no va a ser gratis eternamente

Hemos pasado de que comprar el periódico sea una costumbre tan habitual como lavarse los dientes, a que sugerir la idea de pagar por entrar en una página web de información periodística sea cuanto menos un sacrilegio. En algún momento tocará, por lo que mejor estar preparados para ello.

Por Ramón Fernández  |  17 Junio 2019

Hace unos veinte años, la sencilla acción de bajar al quiosco a comprar el periódico era lo más habitual entre las personas (de todas las edades), que querían informarse de lo que estaba pasando a su alrededor. Otros medios como la televisión o la radio ya existían, e incluso la información que transmitían era más rápida y completa (por los medios técnicos de cada soporte), pero no fueron capaces de eliminar a los periódicos como fuente de información para el público. Siempre se ha considerado que los medios audiovisuales trataban la realidad de una forma un tanto frívola, más preocupados por los índices de audiencia que por el rigor de las noticias, y por tanto muchas personas preferían adquirir periódicos en papel, a quienes consideraban más serios. Además, regalaban colecciones de artículos de diversa índole si lo comprabas todos los días, que también tenía su atractivo.

A nadie le extrañaba gastarse una cantidad cercana al euro al día (alrededor de 150 pesetas si nos remontamos aún más atrás en el tiempo), por lo que se consideraba una información obtenida de forma profesional y expuesta de la forma más imparcial posible. Tampoco era un gasto difícil de asumir, y aprovechando el camino podías intercambiar pareceres con la persona encargada del quiosco o comprar tabaco.

Cada vez se ven menos quioscos en nuestras calles. Terminarán siendo piezas de museo como las cabinas
Cada vez se ven menos quioscos en nuestras calles. Terminarán siendo piezas de museo como las cabinas Shutterstock

Pero la llegada de Internet se ha llevado por delante todo aquello que TV y radio no consiguieron. Bueno, de hecho también está destrozando la forma clásica de entender la televisión, pero eso es otro tema. Internet ha copado en muy poco tiempo el monopolio de la información sin dar opción a sus oponentes, gracias a su absolutamente insuperable instantaneidad. Los medios de comunicación tradicionales, de una forma un tanto lenta y desorganizada en la mayoría de los casos, se fueron adaptando poco a poco a los nuevos tiempos estableciendo sus versiones digitales. Pero en el fondo se veía Internet como un enemigo a superar, no una herramienta aprovechable, y eso, junto con la crisis económica, hizo mucho daño a los periódicos de siempre.

Hasta que definitivamente se han decidido a utilizar todos los recursos que la red les proporciona (redes sociales, vídeos, podcast, etc) ha pasado mucho tiempo. Tal vez demasiado. Y tampoco lo han hecho de la forma adecuada, porque, para obtener información veraz y de calidad, los subscriptores deberían tener claro que hay que pagar una cuota para mantenerse independiente. En Estados Unidos sí hay conciencia sobre ello. En España, no. Y así estamos como estamos.

Es difícil competir contra algo que está a un simple gesto de todo el mundo
Es difícil competir contra algo que está a un simple gesto de todo el mundo Shutterstock

Muchos no cayeron en eso. Pensaron: "si traslado el periódico tradicional a sus versiones digitales, ¿dónde está el problema? Mismos lectores, o incluso más; ¿bendito problema, no?"

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Pues resulta que sí que es un problema, y no bendito precisamente, porque la gente ha perdido la noción de que la información de calidad requiere de profesionales que dediquen mucho trabajo a conseguirla y elaborarla. Ese trabajo cuesta dinero, y nadie está dispuesto a pagarlo. El modelo actual está basado en que la publicidad es quien financia los medios. Cuánta más gente ve tu página web, más interés tienen las empresas en poner publicidad en ella, y más ingresos genera.

Parece la panacea, el mundo perfecto, pero no es así. La publicidad puede suponer una parte de los ingresos de un medio de comunicación, pero no su totalidad. En primer lugar, porque supone una dependencia de los periodistas hacia empresas privadas, lo que supone que se deje de poder narrar las noticias negativas sobre la compañía que está poniendo el pan sobre la mesa de muchos trabajadores. En segundo lugar, porque tampoco los ingresos son suficientes, y solo los diarios de fama y reconocimiento son viables (y aun así, sin demasiada holgura). Para acabar, porque realmente a las empresas no les importa la veracidad del medio al que patrocinan, solo la cantidad de visualizaciones que reciba, por lo que cualquier persona con pocos escrúpulos y mucha ambición puede conseguir convertirse en "económicamente rentable" para un patrocinador en base a información sensacionalista. Atractiva, pero ni contrastada ni objetiva.

Entre estas dos fotografías solo hay una diferencia: el precio de una y otra información
Entre estas dos fotografías solo hay una diferencia: el precio de una y otra información Shutterstock

También habría que pararse a pensar si los periodistas hemos hecho méritos suficientes para que sea el público quien vuelva a financiar la información. Lo cierto es que la imagen del periodismo ante la población se encuentra claramente denostada, y no sin motivo. Se han hecho muchas cosas mal, se trabaja en muchos casos con poca profesionalidad. Las condiciones laborales tampoco suelen contribuir a la calidad informativa, ya sea por la velocidad que requiere hoy la información, por desconocimiento de los temas que se tratan o por los bajos salarios.

En la actualidad ya existen plataformas como Patreon, para que la gente pueda donar la cantidad que desee a todo tipo de proyectos. Pero, si es difícil que el periodismo viva de la publicidad mucho tiempo, imaginen si comienza a sobrevivir gracias a la caridad. Algunos medios incluso tienen una pequeña sección de contenido exclusivo al que solo pueden acceder los socios de pago. Un pequeño amago que no es en absoluto suficiente para cumplir sus objetivos. Pero ninguno se atreve a lanzarse a la piscina y obligar a todo el que quiera leer su información a pagar, porque puede que los demás no les acompañen, y la caída puede ser estrepitosa.

Para que esto suceda deberían organizarse todos los medios para hacerlo de una forma gradual que no aleje al público ni se vea afectada por el periodismo ciudadano de muchas cuentas en redes sociales. Aun así, en el futuro, la gran mayoría de medios periodísticos cobrarán una pequeña cuota a sus lectores, ya sea diaria, mensual o anual, para poder acceder a sus contenidos. Será una transición difícil, pero necesaria.

El tiempo dirá qué derroteros toma la labor periodística, tanto por parte de las personas que dirigen ese mundo, como los que trabajan en él y por el público a quien va dirigido.

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