El menú navideño definitivo si no tienes ni idea de cocinar

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¿Te traen de cabeza las comidas de Navidad? Diseñamos un menú que te puede sacar de un apuro

Una de las cosas que menos puede gustarnos de Navidad es preparar esos menús que parece que no van a acabar nunca. Toda la santa mañana cocinando para que nos digan: "le falta un poquito de sal, ¿eh?". Te traemos un menú de lo más fácil por si no quieres (o no sabes) cocinar mucho.

Por Celia Varona  |  18 Diciembre 2019

A ver, ante todo vamos a ser honestos: no sabemos cocinar. Montamos un jaleo en la cocina increíble: todo desordenado, se nos caen las cosas al suelo, nos queda todo crudo o quemado, no encontramos la pesa y ponemos las cantidades que queremos, no sabemos dónde dejamos un ingrediente y pensamos que no pasará nada por cambiarlo por otro aleatoriamente... Si te has sentido identificado con alguna de estas cosas, enhorabuena, no eres Gordon Ramsey ni Chicote. Pero vamos, eso ya lo sabías. Y tampoco pasa nada.

La cosa se complica si ese día resulta que se alinean los astros y tienes que preparar sí o sí en Navidad el menú para unas cuantas personas que van a venir a comer a tu casa un día navideño, con las expectativas que esto supone. Todo va a estar perfecto, muy rico y muy bien presentado. Y, por supuesto, como es Navidad, tiene que venir adornado con sus 500.000 cosas navideñas. ¡Ah! Y tenéis que comer al lado del árbol, que si no, no es Navidad.

Y con todo esto, tú te levantas de la cama y dices "joder, la que me espera". Y tienes que improvisar. Para estos casos de extrema necesidad te traemos un menú facilito, lo más asequible posible y que esté al alcance de todos en lo que a niveles culinarios se refiere. Por supuesto, no creo que sea algo que podamos repetir todos los años, pero sí que puede ayudarnos a salir airosos de esta situación. Entrantes, primero, segundo y postre, este menú lo tiene todo. Aun así, recomendamos que el vino esté presente, que puede ayudar a mitigar el sabor del menú en el caso de que no nos salga bien. ¡Vamos allá!

1 Aperitivos

Venga, que esto nos lo quitamos fácil y rápido. Tampoco hay que tener mucha mano para colocar elementos varios sobre tostitas de pan, aunque si tenemos el pulso como para robar panderetas quizás se nos complique un poco el asunto. Los aperitivos pueden ser varios y hay mil opciones: encurtidos, tostas de pan untadas con queso y salmón ahumado (he aquí la primera gran inversión económica que puede dolernos), brochetas de langostinos y pulpo, patatas asadas... o, para qué vamos a engañarnos, también puedes abrir un par de latas de conserva y unos espárragos con mahonesa, montarlo de manera decente y a otra cosa.

Un bocata normal, con encurtidos encima y un adorno navideño. Sencillo y eficaz.
Un bocata normal, con encurtidos encima y un adorno navideño. Sencillo y eficaz. Shutterstock

El embutido también es un punto a favor para los entrantes, y a veces un ingrediente más que suficiente para iniciar la velada de la mejor forma. Por cierto, recordemos (aunque ya lo hemos comentado y lo vamos a seguir haciendo) que la presentación es clave. Sacar los mejillones de la lata es el nivel básico. Adornar los platos con un poco de perejil, o conseguir que tengan una simetría perfecta, el nivel experto. Hay mil ideas que hay que desarrollar en función de los comensales que tengamos en nuestra mesa. No es tan difícil, de verdad.

2 El primer plato

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No vamos a complicarnos con el primer plato, no estamos para ello, así que vamos con los dos platos top para 'bienquedas'. El número uno, por supuesto, una ensalada. Aunque no conquistemos nada con ella, como nos dijeron en 'Los Simpson', y sea más veraniego que invernal, lo bueno de las ensaladas es que podemos echar lo que más cómodo sea y quedar como unos reyes. La presentación, eso sí, tiene que estar un poco currada y no ser un amalgama de ingredientes sin sentido. Pensemos un poco. La otra opción es una sopa. Una sopa caliente (DE SOBRE NO, POR FAVOR) en cantidades industriales para todo el mundo.

Cualquier sopa nos hará un apaño en el menú.
Cualquier sopa nos hará un apaño en el menú. Shutterstock

Tenemos una tercera opción si quieres ir más allá, un hojalde de bacon y puerros. Solo hay que hacer el bacon, los puerros y echar nata hasta que quede cremoso. Verterlo todo en unas masas de hojaldre prehechas, cerrarlo bien y al horno. Eso sí, cuidado con que la crema quede muy líquida y se nos salga al estilo Vesubio.

3 El segundo plato

Aquí llega nuestro truco. Entre ordenar la casa (ordenar=meter todo en la habitación que nadie va a abrir), limpiar y cocinar el resto es probable que no nos dé tiempo a preparar un plato principal de película.

Podemos salvar el segundo con todo tipo de cosas: desde el pollo asado de la pollería de abajo a la comida de ese bar que nos salva cuando llegamos cansadísimos de trabajar. Compramos algo hecho, lo intentamos presentar de una forma decente, y voilà! Y oye, si no les gusta, poco más podemos hacer.

Si no lo decimos, ¿quién sospechará que el pollo asado es comprado en la pollería de abajo?
Si no lo decimos, ¿quién sospechará que el pollo asado es comprado en la pollería de abajo? Shutterstock

Esta es, desde luego, la mejor alternativa. Pero si nos apetece, tenemos tiempo y nos vemos con confianza, podemos hacer unos filetes (chuletas como máxima complicación) o incluso un pescado al horno. Pero si vais a ser muchos, ¿vale la pena complicarnos? Juega con la carta de la falta de tiempo y de tus problemas en la cocina, pon cara de pena... y listo. Si son amigos, que nos perdonen... y si no, que el próximo año cocinen ellos.

4 El postre

La repostería es una de las cosas más temidas por todo el mundo. Una vez más, al llegar aquí tenemos que hacer un compendio de nuestra creatividad e imaginación, sin salirnos de lo básico. Nuestra propuesta principal son los crepes, fáciles de hacer y que a todo el mundo le gustan. Y, oye, si no nos salen tan finas como pensábamos, siempre podemos decir que eran tortitas. Con azúcar glas para darle ambiente navideño y chocolate, no hay quien se le resista a eso. Se necesitan huevos, harina, azúcar, leche, sal y aceite, cosas que posiblemente tengamos en casa.

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Dime que con esto no te ganas a la gente. Shutterstock
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O si vemos imposible la elaboración y hemos utilizado la mitad de la masa en intentos fallidos y la otra mitad nos la hemos comido, no hay problema. Sacamos un surtido de bombones, turrones y polvorones, con un chupito de orujo para pasar la comida... y corriendo.

Ante todo, esperamos que se dé bien la comida y que podáis disfrutar de todos los días de estas fiestas.

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