Sexismo en Las Vegas: así se cosifica a la mujer en las fiestas

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La cara oscura de las fiestas de Las Vegas: sexismo y cosificación de la mujer

El sexismo en el mundo de la noche ocurre en numerosos lugares, pero llama la atención que suceda en macrofiestas con djs de primer nivel. Esta es mi experiencia en la discoteca Omnia de Las Vegas.

Por Guillermo Álvarez  |  30 Noviembre 2018

Cualquiera que haya salido de fiesta por Madrid, o por cualquier otro punto de España, habrá vivido esta situación a la hora de entrar en algunos pubs o discotecas. Muchos chicos salen solo con otros chicos, al igual que numerosas mujeres salen solo con personas de su mismo sexo, aunque afortunadamente es habitual que existan grupos mixtos. Es ahí cuando se aprecia más la diferencia, ya que existen locales en los que al entrar se comunica que las chicas pasan gratis o pagan bastante menos. ¿La razón? Se busca que ellas vayan en masa a estos lugares para que así los jóvenes, presuntamente deseosos de ligar, encuentren 'mercado' suficiente. Lo más usual es que al saber que tienen que pagar más, los varones se enfaden y espeten a sus acompañantes femeninas que tienen mucha suerte por ahorrarse dinero, si bien es cierto que tampoco es raro que se pague entre todos y todas de forma solidaria para que así el grupo abone lo mismo. ¿Ganamos todos entonces? Lo cierto es que no. Esa presunta caballerosidad de estos locales, una palabra que por cierto debería dejar de existir, tiene una contraprestación que cosifica a la mujer, ya que si le sale gratis entrar, es porque el producto es ella. La mujer es la mercancía.

En febrero de 2017 se produjo una sentencia que sentaba precedente. Un hombre denunció a un local nocturno de Albacete por cobrar la entrada solo a las mujeres. De acuerdo con La Tribuna de Albacete, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número dos de la ciudad falló a favor del ciudadano y desestimó el recurso interpuesto por el pub, al que obligó a pagar una multa de 1500 euros por considerar esta práctica discriminatoria. Lo curioso es que la asociación de empresarios de ocio nocturno de Madrid aseguró que si se hacía esto es para favorecer a las mujeres por contar con menor poder adquisitivo a causa de la brecha salarial. En realidad lo que buscan es lo citado anteriormente, que ellas no paguen para llenar el local y que por tanto acudan muchos hombres, que sí pagan la entrada.

El mal ejemplo de Omnia

Todo esto es grave, pero lo es todavía más cuando la entrada es anticipada; y aquí tiraré de una experiencia personal. Con motivo de mi viaje a Las Vegas busqué un show que llevaba mucho tiempo queriendo vivir en persona: una sesión de Calvin Harris, de quien se puede decir sin temor a equivocarse que es uno de los mejores djs que existen en la actualidad. El británico tiene residencia en la sala Onmia, situada en uno de los casinos más famosos y exclusivos de Las Vegas: Caesars Palace. Tras comprobar que efectivamente mis amigos y yo podíamos asistir a la sesión al coincidir un viernes, que es cuando pincha Calvin Harris, me encargué de sacar las entradas.

Calvin Harris es residente en Omnia
Calvin Harris es residente en Omnia 123RF

A través de Hakkasan Group se pueden comprar los tickets, y es ahí cuando te encuentras la primera sorpresa desagradable, ya que los precios son distintos para hombres que para mujeres. Además de poder elegir entradas más o menos vip, lo cual no tiene nada de malo, obliga a escoger entre hombre y mujer, y debes pagar en consecuencia. En el caso de la sesión de Calvin Harris, los hombres tenemos que pagar 50 dólares, mientras que las mujeres acceden a la fiesta por 30 dólares, o al menos eso es lo que costaba para el viernes 21 de septiembre de 2018. Así, por ser varón tienes que desembolsar la friolera de 20 dólares más que si eres mujer. El varón abona más y la mujer menos, y todo el mundo traga con ese sexismo y esa cosificación hacia las féminas, porque si no te gusta, no vas, y punto, por mucho que merezca la pena vivir en directo el show de Calvin Harris.

Pero la cosa no acaba aquí, ya que se especifica entre las cláusulas de la entrada que existe un dress code. No, no es para Fin de Año, vale para cualquier día que desees entrar en Omnia. No se permite entrar con sombreros, sandalias, zapatillas o botas. Tampoco se puede llevar ropa deportiva, y para rizar el rizo, es obligatorio que los hombres vayan con polo o con camisa. Una vez más existe cierta discriminación, ya que el dress code es más relajado para las mujeres, mientras que los varones deben llevar camisa o polo y zapatos. Si bien es cierto que luego en la discoteca había hombres con camiseta y zapatillas y pudieron pasar, a quien escribe este texto y a sus acompañantes, los porteros nos miraron de arriba a abajo, dando su visto bueno al comprobar que cumplíamos con las normas marcadas.

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¿Quién tiene la culpa de todo esto? Lo primero la sociedad en la que vivimos, que sigue siendo sexista. Lo segundo, los empresarios del sector nocturno (algunos), que apuestan por estas prácticas. Lo peor es que todavía hay quien piensa que favorecen a las mujeres al cobrarles menos, pero que lo que hacen es cosificarla y convertirla en el reclamo para atraer a hombres. Por último, también somos culpables aquellos que aceptamos ir a estos sitios, porque si nadie aceptara, se acabaría el negocio. Sin embargo, tampoco es justo culpar al consumidor de estas prácticas poco éticas y recomendables, y sí podría culparse a las autoridades competentes, que podrían intentar hacer algo para acabar con este sexismo. En Albacete la Justicia ha hablado, ¿por qué no en otros lugares?

El espectáculo queda ensombrecido por las prácticas de la discoteca
El espectáculo queda ensombrecido por las prácticas de la discoteca Instagram/@calvinharris

Así que si quieres disfrutar de una gran noche de fiesta con un dj de moda has de pagar una cantidad elevada por una entrada que no tiene derecho a consumición, vestirte quizás como no tenías pensado, sobre todo si estás de vacaciones, y para colmo, la discoteca se llena tanto que en algunos momentos bailar y respirar en la pista central se convierte en una misión imposible. Parece que apostar por disfrutar de una noche de fiesta en uno de los locales es de todo menos recomendable, ya que al sexismo en las entradas se une el dress code y lo llena que está la discoteca.

Lo cierto es que merece la pena vivir al menos una vez en la vida una fiesta como la que ofreció esa noche Calvin Harris, eso sí, si eres fan del escocés. ¿Pero y el peaje que hay que pagar? ¿Sabrán Calvin Harris y otras estrellas que ofrecen su show en estos lugares las prácticas de quienes les contratan? ¿Harán algo para cambiarlo? Quizás sea marca de la casa en Las Vegas, ya que sin ir más lejos, en Ibiza puedes vivir lo mismo, grandes noches de fiesta con los mejores djs del mundo, y por experiencia propia puedo afirmar que no hay diferencias entre hombres y mujeres a la hora de comprar las entradas, todo el mundo paga lo mismo, que es mucho, por cierto, y no hay un dress code obligatorio. Aunque ellos tengan el poder, avanzamos hacia un mundo en el que estas prácticas no tienen cabida y más pronto o más tarde, terminarán siendo cosa del pasado, aunque no sea tarea fácil.

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