Cómo detectar a un mal amigo Cómo detectar a un mal amigo

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Querer mucho no es lo mismo que querer bien: cómo identificar a esos amigos que no te convienen

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, dicen por ahí, y no podrían estar más acertados. Ahora bien, quien tiene un mal amigo, lo que tiene encima es una condena. Es necesario aprender a distinguir entre quienes vienen a aportarnos estabilidad emocional y quienes vienen a robárnosla. Solo así, aunque suene a topicazo, podemos llegar a ser realmente felices.

Por Álex García  |  19 Mayo 2021

Oímos mucho aquello de las llamadas necesidades básicas: poder hacer la compra todos los meses, tener la posibilidad de estudiar y trabajar, tener salud, etc. Pero también existe algo que, si bien sería muy atrevido calificarlo como bien de primera necesidad, es algo casi indispensable para los seres humanos: tomarte un café un viernes por la tarde con un colega para hablar de la vida o, en otras palabras, la amistad. Como todo en la vida, la amistad no es concebida por todos de la misma manera. Para algunos, un amigo debe ser un apoyo emocional constante. Para otros, con quien divertirse y pasar tiempo de calidad. Mientras que hay gente que, de la manera más práctica posible definen la amistad como 'hacerse favores el uno al otro'. Es un concepto muy simplificado, pero tiene sentido, pues hay favores de todo tipo: de apoyo emocional, compañía, consejo e incluso favores económicos, por qué no.

Hoy estamos aquí para hablar de ese tipo de amigo que, si bien está dispuesto a hacerte favores, te hace pagar un pequeño precio por ellos, como si de Vito Corleone se tratara. Solo que, además, en este caso la mayoría de las veces ni siquiera te des cuenta de ello. Y ahí radica uno de los principales problemas. Normalmente no nos damos cuenta de actitudes controladoras o egoístas de este tipo de personas, o tal vez, por la historia que hay detrás y por el cariño tan grande que se les tiene, nos hacemos los ciegos. Y ojo, no estamos diciendo que ese amigo tuyo que vayas a ver reflejado en este texto sea una mala persona, ni mucho menos, pero sí es verdad que no está siendo capaz de ofrecer un amor de amistad puro y verdadero, lo que a la larga (y a la muy corta también), puede traer situaciones poco agradables.

¿Qué entendemos por un amigo que no te quiere bien? La verdad es que es un concepto amplio y complejo, pero en resumidas cuentas, podemos decir que, aunque sea de manera inconsciente, aquel 'amigo' al que le molesta verte feliz, verte triunfar o simplemente verte crecer, lo cual es un fenómeno sociobiológico de lo más natural. Para no enredarnos demasiado, vamos a hacer una pequeña clasificación de algunas de estas actitudes. A ver si tienes la suerte de no ver a ninguno de tus amigos reflejado en ninguna de las palabras del texto, aunque, advertimos, todos podemos caer en algún momento de nuestra vida en actitudes tóxicas, sin necesariamente serlo a tiempo completo.

Una amistad sana no debería ser difícil. Una amistad sana no debería ser difícil., imagen de sustitución
Una amistad sana no debería ser difícil. Twenty20

Envidia, bendita envidia

La envidia está presente en muchas amistades de manera sigilosa, casi imperceptible, y muchas veces enmascarada en falsa admiración. En la amistad, y que esto nos quede muy claro, no hay lugar para la envidia. Ni siquiera lo hay para la 'envidia de la buena', ese eufemismo tan retorcido que usamos para decir que no terminamos de alegrarnos de corazón por nuestro amigo, pues seguimos envidiando lo que tiene. Os ponemos ejemplo: te compras un coche nuevo y sientes la felicidad de tu vida por tenerlo. Vas y se lo enseñas a dos amigos. Uno de ellos, con una sonrisa de oreja a oreja, te abraza, te dice que está precioso y que se alegra mucho por ti. El otro, te dice que enhorabuena, sin mucho entusiasmo, o tal vez fingiéndolo, y te dice que es muy bonito, pero que a él le gustaría más en verde. ¿Notamos la diferencia? Un amigo que te quiere bien, si te ve emocionado con un triunfo, sea a nivel emocional, profesional o material, se debe emocionar igual o más que tú. No hay lugar para los peros, o al menos no en ese momento.

También existen los amigos celosos

Los celos no son algo propio solo de la pareja. Es muy probable que en una relación de amistad, se empiecen a desarrollar sentimientos de apego y de posesión. Muchos amigos casi que se atribuyen un contrato de exclusividad con el otro, y ahí aparecen problemas. Un amigo celoso es aquel al que le molesta que tengas relaciones más estrechas con otros, o que los prefieras para según que actividades. Un amigo celoso es aquel al que le molesta ver el tipo de intimidad que compartes con tu pareja, tenga sentimientos románticos hacia ti o no. Si tu pareja te hace feliz, y es evidente, tu amigo tiene que poder sentirse igual de feliz que tú. En general, a ese amigo le causa molestia verte siendo feliz con otras personas que no sean él. No eres de la pertenencia de nadie y tienes que aceptar que esas conductas no son nada sano.

Egoísmo, bendito egoísmo

Estrechísimamente relacionado con lo anterior, ahora vamos a hablar de egoísmo. Ese egoísmo de tu amigo que no te quiere bien se puede manifestar a través de los celos, como acabamos de ver. Pero también se puede ver cuando, por ejemplo, tienes una oportunidad laboral increíble para irte lejos, y tu amigo, en lugar de alegrarse, te pone mala cara, pues para él es más importante no separarse de ti que verte feliz cumpliendo tus sueños. Egoísta es también aquel al que le cuesta dar sin esperar a recibir nada a cambio. Es ese amigo que se acuerda de que hace tres años te invitó a una Coca-Cola, y te lo recuerda sintiéndose orgulloso y casi sugiriéndote que le debes una. La amistad consiste en dar sin estar esperando a recibir, así la ley de la reciprocidad haga luego lo suyo.

Quédate con quien te ofrezca algo y no te lo recuerde eternamente. Quédate con quien te ofrezca algo y no te lo recuerde eternamente., imagen de sustitución
Quédate con quien te ofrezca algo y no te lo recuerde eternamente. Twenty20

Críticas constantes y complacencia

Aunque los conceptos del anterior intertítulo parezcan opuestos, ahora vamos a ver cómo forman parte de una misma personalidad: la manipuladora. El amigo manipulador puede deshacerse en elogios hacia ti cuando le convenga, pero, si no, puede ser tu mayor enemigo con tal de disminuir tu capacidad de pensar por ti mismo y tu amor propio. Si necesita hacerte sentir mal por algo que hiciste, lo va a hacer, pero si necesita elogiarte por haber actuado como a él le gustaría que lo hagas, lo va a hacer. Muy ligado a todo esto va el chantaje emocional. Tu amigo chantajista será capaz de hacerse la víctima de todas las situaciones si ve que eso despierta compasión en ti, y por tanto, te puede seguir manipulando. Hay que tener mucho cuidado.

Las relaciones unidireccionales

La gente siempre suele decir: "no puedes esperar que los demás actúen o hagan como tu actuarías o hicieras", y esto una verdad a medias. Sí, no podemos ir por ahí queriendo controlar lo que hagan los demás, pero existe un concepto que en las relaciones, sean del tipo que sean, es indispensable: la reciprocidad. Si eres una persona con un amor propio enorme y con gran capacidad para dar a los demás, hazlo, sin reparos. Pero si empiezas a percibir que tus amigos no están dispuestos a darte lo que crees merecer, tal vez sean ellos los que no te merecen a ti. Si eres tú el que siempre propone los planes, si eres tú el que siempre tiene los detalles bonitos, y si eres tú el que siempre está dispuesto a ayudar; no cambies nunca. Valora todo eso, y valórate a ti mismo, y entonces empezarán a llegar los que sí vean quién eres de verdad.

Dicho todo esto, no debemos caer en el absolutismo. No todo es blanco o negro. Cualquiera de nosotros puede caer en algún momento puntual en actitudes como estas, y no pasa nada. Es cuestión de darse cuenta y cambiarlo. El verdadero problema viene cuando la conducta es continua y sin atisbo alguno de cambio o arrepentimiento. Ahí tendríamos que pasar a valorar si puede haber un cambio significativo en esa persona, o si por el contrario, su misión en nuestra vida ha terminado. Cuanto antes nos libremos de las personas que solo van a entorpecer nuestro día a día, nuestras otras relaciones y nuestra estabilidad emocional, mucho mejor.

En español solemos decir 'te quiero mucho', aplicándole al sentimiento un complemento de cantidad. En Italiano, en cambio, dicen 'ti voglio bene', (adverbio de modo) que al castellano traduce 'te quiero bien'. Si queremos subir de intensidad, en español decimos 'te quiero muchísimo', mientras que en italiano dicen 'ti voglio benissimo'. ¿Qué queremos decir con esto? Que calidad siempre va a ser mejor que cantidad, y que los italianos en este sentido lo entendieron todo. Así que nada, empieza a rodearte de gente que te quiera bien, muy bien, no sin antes hacerlo tú mismo, pues ya sabes que sin reciprocidad esto no funciona.

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