Es imposible que el Leicester gane la Premier League de nuevo

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Por qué es imposible que el Leicester vuelva a ganar la Premier League

El Leicester de Brendan Rodgers es tercero, con un punto más que a estas alturas de la campaña en que el equipo consiguió ganar la liga. Sin embargo, es imposible que repitan aquella gesta, ¿por qué?

Por Ramón Fernández  |  29 Octubre 2019

En el año 2016, el fútbol europeo vivió una de las mayores sorpresas de las últimas décadas, cuando un club modesto llamado Leicester City conquistó la Premier League. Sin grandes nombres y sin un fútbol demasiado preciosista, los chicos que entrenaba un denostado Claudio Ranieri fueron los más regulares y ganaron el torneo.

Han pasado tres temporadas desde entonces, llevamos ya diez jornadas del actual campeonato liguero, y los 'foxes', esta vez entrenados por Brendan Rodgers, anteriormente en los banquillos de Swansea City, Liverpool y Celtic de Glasgow, vuelven a ser la gran revelación del torneo. Tienen más puntos que los que tenían en la 15/16 a estas alturas de la temporada, la plantilla probablemente es de mayor nivel, y el juego que despliegan es mucho más espectacular. Entonces, ¿por qué es imposible que el Leicester vuelva a ganar la Premier? Hay razones de peso para disipar cualquier atisbo de duda.

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Esta vez hay rivales

En la temporada 2015/16, el 'Big 6' se encontraba en plena debacle. La plantilla del Chelsea pasó media temporada buscando el despido de José Mourinho. Van Gaal tampoco conseguía que su United, con Martial, Rooney, Depay y un debutante Rashford, funcionara como se esperaba. Por otro lado, el Liverpool, que comenzó la temporada con el propio Rodgers como entrenador, fichó a Klopp en octubre y vagaron por la mitad de la tabla todo el año.

Tottenham, Arsenal y Manchester City eran los únicos posibles competidores para el título, pero los tres fallaron en los momentos clave de la temporada. Solo los 'Spurs' de Pochettino parecían aguantar el ritmo de la competición doméstica, pero no tuvieron la regularidad ni la mentalidad ganadora para luchar contra un Leicester con la motivación por las nubes.

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Sin embargo, esta temporada hay un equipo casi imbatibles, el Manchester City de Guardiola, y otro completamente imbatible, el Liverpool de Klopp. Ambos proyectos se encuentran en su momento álgido, y, si el Liverpool no gana de sobra la Premier, solo el City podría ser capaz de mantener su ritmo, como ya demostró en la 18/19.

Ndidi no es Kanté

El once titular de Ranieri tenía sus fisuras. Era un equipo que vivía de los contraataques y del estado de gracia de algunos de sus jugadores. Pero tenían a Kanté, que era el pegamento que rellenaba las grietas que podían aparecer en el colectivo. Y también a Mahrez, el elemento diferenciador en cuanto a calidad, mientras que por la otra banda, Albrighton colgaba centros sin cesar, que Vardy remataba casi siempre a la red. Mientras tanto, en la portería, Schmeichel lo paraba casi todo cuando las cosas se ponían feas.

Es cierto que tanto Vardy como Schmeichel siguen en el club, y rindiendo a un nivel muy alto. La calidad depende de Maddison y Ayoze, y la creación de juego en el joven belga Youri Tielemans. Incluso la línea defensiva actual es superior, con Chilwell, Soyuncu, Evans y Ricardo Pereira cumpliendo con nota.

Pero el mediocentro nigeriano Wilfred Ndidi no es Kanté. Cuando el galo se marchó al Chelsea tras ganar la liga, el Leicester se esforzó en fichar un jugador que ofreciera unas características similares. Pero ni Ndidi, ni el canterano Choudhury, pese a ser buenos jugadores, llegan a su nivel, y esto puede afectar a la regularidad del equipo a lo largo de la temporada.

A pesar de los récords

En la décima jornada, el Leicester Ciy logró batir un récord en la historia de la Premier, el de la mayor goleada como visitante, batiendo por 0-9 a un pobre Southampton que pasó con diez jugadores gran parte del encuentro. Un resultado escandaloso que demuestra que, si las condiciones son propicias, el equipo puede conseguir ser una apisonadora de rivales.

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Pero en la liga, ganar por nueve goles de diferencia vale lo mismo que una victoria con un gol de penalti injusto en el último minuto: 3 puntos. Y cuando la escuadra de Rodgers ha tenido duelos directos o de mayor nivel, no han conseguido botín alguno. La derrota contra el United fue merecida tras un gris encuentro, y en Liverpool, un error puntual privó al equipo de sacar algo positivo de Anfield. Si quieren ser un rival a tener en cuenta, deben mostrar más empaque en los partidos contra este tipo de rivales. La victoria ante el Arsenal marca el camino.

No todos pueden hacer historia en el fútbol

Es difícil contextualizar la dificultad de la hazaña que llevaron a cabo Ranieri y sus hombres. Estamos hablando de un equipo que se encontraba en su segundo año en la máxima categoría, tras una etapa en Championship (la segunda división inglesa). En la primera temporada, flirtearon con el descenso durante muchas jornadas. Pero, de repente, la maquinaria comenzó a funcionar como la seda, y la inercia positiva duró 38 jornadas.

Para hacernos una idea, es como si en la liga española terminara venciendo el Real Valladolid. Segunda temporada en primera, una ciudad con una masa social mediana en el interior del país, que nunca ha ganado un título, y con un propietario que busca el crecimiento del club.

Una imagen como esta será muy complicado revivirla.
Una imagen como esta será muy complicado revivirla. Shutterstock

Obviamente, a nadie le ha pasado por la cabeza que los pucelanos, que por cierto, están haciendo una temporada más que decente, puedan llegar a ganar a Madrid, Barcelona y Atlético. Ni siquiera en la mente de los más optimistas está que Leicester o Granada puedan conseguir luchar hasta el final por el primer puesto.

Porque la Premier League 2015-2016 fue un fenómeno casi irrepetible en el fútbol profesional actual, que probablemente no volvamos a vivir a corto-medio plazo. Muchos años pasarán para que un equipo de características similares llegue a luchar contra los gigantes del fútbol actual (construidos, dicho sea de paso, a golpe de talonario). No obstante, todos los equipos pequeños que consigan plantar cara contra los grandes, tengan éxito o no, se habrán ganado todo nuestro respeto, apoyo y simpatía.

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