Ruedas giratorias, un quinto neumático... las ideas para aparcar en el siglo XX

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Ruedas giratorias, un quinto neumático... así intentaron facilitar el aparcamiento en los años 20

Aparcar no se le da bien a todo el mundo. Hay quien es capaz de dejar el coche a una distancia de la acera razonable, y otros no se acercan ni después de diez maniobras. Si estos inventos de principios del siglo pasado hubieran funcionado, no existiría este problema.

Por Ramón Fernández  |  31 Julio 2019

Una de las tareas más frustrantes a la hora de coger el coche es aparcar. Si vives en una ciudad grande, el mero hecho de encontrar un sitio cerca de tu casa o del lugar al que quieres ir, es una hazaña solo apta para los más afortunados. Además, si lo que buscas es aparcar en línea, lo más probable es que las ingentes cantidades de tráfico que circulan por las urbes consigan sacarte de quicio mientras intentas maniobrar lo más rápido posible para no molestar. Esto hace que no todo el mundo deje el coche todo lo cerca de la acera que deberían.

Hay gente que aparca con estilo, y luego está este conductor. Un fuera de serie
Hay gente que aparca con estilo, y luego está este conductor. Un fuera de serie Giphy

De hecho, son muchos los postulantes al carné de conducir que suspenden en el aparcamiento en línea. Algo que parece tan simple, que tantas veces han practicado y que tan concienzudamente les han explicado, les hace perder una convocatoria de examen práctico por los nervios.

Ahora, muchos coches aparcan solos

En los últimos años, el mercado automovilístico ha cambiado bastante. Muchos vehículos ya no necesitan de conductor para aparcar, lo hace el coche solo. Algunos te permiten relajarte y esperar a que el coche haga su trabajo, y en otros casos, el coche se encarga de mover el volante y el conductor, los pedales. Trabajo en equipo. Pero esta función es novedosa, y solo se encuentra en los coches de alta gama. De hecho, en un futuro, no tan lejano como pensamos, los coches circularán de forma absolutamente independiente. Pero mientras tanto, seguimos teniendo que someternos a la tortura diaria de aparcar.

Pero esta idea de facilitar el aparcamiento lleva rondando la mente de los fabricantes desde que los coches comenzaron a comercializarse. De hecho, durante el siglo XX aparecieron dos inventos que pudieron revolucionar el mundo del motor tal y como lo conocemos. Sin embargo, y pese a ser dos ideas claramente funcionales, no consiguieron imponerse en la sociedad. Viéndolas, seguimos sin entender por qué, con lo bien que nos hubieran venido.

1927: ruedas giratorias

El primero de ellos es un coche cuyas ruedas delanteras giran sobre sí mismas hasta ponerse en dirección perpendicular. Esto permite que el coche pueda girar sobre sí mismo en cualquier momento, facilitando las maniobras.

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Probablemente el invento tuviera algunos detalles que pulir, pues aunque gire sobre las ruedas traseras, todavía genera algunas dudas a la hora de meter el coche en aparcamientos en línea. El prototipo, aunque parezca increíble, apareció en el año 1927. Ya hace 92 años, y aún no hemos sido capaces de solucionar el problema.

1933: la revolución del quinto neumático

El segundo que vamos a ver es aún más complejo. Se trata de un coche que tiene cuatro ruedas y media. Bueno, en realidad, durante la mayor parte del tiempo funciona como un vehículo de dos ejes y cuatro ruedas como todos. Sin embargo, a la hora de aparcar, aparece una quita rueda en la zona del maletero. Esta es más grande que las ruedas traseras, (para que al bajar solo esta esté apoyada en el suelo) y su dirección es perpendicular a estas.

En este caso se puede apreciar un invento mucho más trabajado. Parece que el tiempo entre que comienza a funcionar el mecanismo, y que está preparado es más largo de lo que debería (o al menos, de lo que hoy en día estamos acostumbrados). Pero el invento es del año 1933. En 86 años les habría dado tiempo a agilizar el proceso para optimizar sus resultados. Pero el hecho de solo necesitar meter el morro del coche en un aparcamiento en línea, y posteriormente hacer funcionar el invento, para no tener que realizar ni una sola maniobra, es suficientemente bueno como para pasar por alto estos pequeños detalles.

El único problema que se podría encontrar en este caso es que, dado que el giro lo hace una rueda trasera que no podemos ver, y el fondo del coche está lejos, es más complicado calcular si el coche va a tocar al que esté aparcado detrás cuando esta gira. Pero hoy en día, que hasta los coches de gama media-baja cuentan con cámaras traseras para estas situaciones, sería una solución perfecta.

"Si apenas le he dado" es la frase más habitual de los inútiles en el arte de aparcar Shutterstock

Nunca sabremos qué fue lo que sucedió para que estos inventos no triunfaran, pero aun hoy encontraría más de un comprador entre los que más odian tener que aparcar. Principales marcas, ¿por qué no os lo planteáis?

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