Si tienes Netflix con tu pareja y rompéis, ¿qué puedes hacer?

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La decisión más difícil en una ruptura: ¿quién se queda con la custodia de Netflix?

El problema que genera quién se queda la contraseña Netflix después de una ruptura es una demostración más de lo complicado que es hacer correctamente las cosas, y del preciado valioso bien en el que se han convertido las plataformas de streaming en nuestra era.

Por Jorge Moreno  |  13 Febrero 2020

'Historia de un matrimonio' ha sido la última película en dejarnos con el corazón en un puño y sin existencias de pañuelos gracias al retrato del proceso de divorcio de Charlie (Adam Driver) y Nicole (Scarlett Johansson). En algunas escenas del la cinta se plantea uno de los grandes problemas que rodea a cualquier ruptura: qué pasará con los amigos comunes y qué pasará con los familiares 'del otro' si ya se había cultivado una relación más allá de la formalidad por ser familia política. Como explica la periodista y escritora Anna Pacheco en un artículo de Verne: "Cuando el amor se acaba, las relaciones sociales que se articulaban en torno a los enamorados también se alteran". Y eso, obviamente, genera problemas.

Pero no solo se trata de ver qué pasa con esos amigos en común. Los problemas también pueden ser materiales. Algunos serán vitales, como decidir qué va a pasar con la casa (¿jóvenes con casa propia? ¿qué es eso?), y otros más mundanos pero igualmente importantes. De hecho, uno de los grandes problemas de las rupturas modernas están relacionados con las plataformas de streaming, que en nuestra era son un bien muy preciado: ¿quién se queda con Netflix cuando tú y tu expareja decidís acabar con lo vuestro? Quizá no haya que recurrir a Nora Fanshaw, la abogada que interpreta Laura Dern en la película antes mencionada, pero la pregunta es, como poco, incómoda.

Hay muchas parejas que acaban bien, pero de momento no conocemos a ninguna que continúe compartiendo contraseñas después separar sus caminos. De hecho, lo cierto es que sería raro, en especial a la hora de conocer a otra persona: "¿Te apetece que veamos esta noche una peli con la cuenta que comparto con mi ex?". Incluso nacerían lo que podríamos llamar como 'divorcios de Netflix': pasar de compartir la contraseña con tu expareja a compartirla con tu pareja actual. Como seas de esos a los que las relaciones les dura más bien poco, tendrías que ir diccionario en mano para sacar ideas de nombres para todas las cuentas de mail que necesitarías. No parece muy recomendable, no.

"¡Pero si tú preferías seguir pirateando las películas!" Shutterstock

Descartada la custodia compartida, queda llegar a un acuerdo para ver quién se lo queda . Es bastante complicado pensando en el corto plazo, pero hablarlo, discutir y solucionar rápidamente el problema nos puede ahorrar bastantes dolores de cabeza a la larga. Aunque claro, somos humanos, y hacer algo que nos ahorre complicaciones en el futuro pero no inmediatamente no parece ir con nuestra naturaleza.

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Llegados a este punto en el que la contraseña de Netflix se queda en un terreno neutral, en la zona de cosas comunes que compartíais pero que no habéis hablado (como los libros o la ropa prestada), comienza la Guerra Fría: ambos seguís utilizando la cuenta y uno de los dos paga pero, o bien por olvidadizo o bien por ahorrarse problemas, no hace nada. El que suelta el dinero de los dos (a partir de ahora 'El Filántropo') en el fondo sabe que el otro sigue utilizando la cuenta; el que no (a partir de ahora 'El Mantenido'), vive en una calma tensa por la cual teme que llegue el día en el que intente ver la nueva temporada de su serie favorita y no pueda entrar.

"¿Y cómo voy a ver yo ahora los nuevos episodios de Bojack Horseman?" Shutterstock

Y ese temido día llega. 'El Mantenido' se dispone a entrar, escribe la contraseña y de repente el temido cartelito naranja: "Contraseña incorrecta. Vuelve a intentarlo o restablece tu contraseña". Como negándoselo a creer, repite dos o tres veces la operación, pero el resultado siempre es el mismo. Se ha quedado sin Netflix. 'El Filántropo' ya no es tal. Pese a la impotencia no puede hacer nada, como mucho enviar un WhastApp pasivo-agresivo que diga: "gracias por echarme del Netflix jajajajajaj".

La situación, no por graciosa, deja de ser representativa de un tiempo en el que el clásico problema de qué hacer en una ruptura con cosas que ya no eran de uno u otro sino de los dos, como las películas o libros, se ha complicado más. Esas películas ya no son materiales, sino que están en una plataforma, por lo que, si ya antes olvidábamos deliberar quién se quedaba con lo que parecen insignificancias en medio de lo que supone el drama de la separación, ahora directamente ignoramos que existe 'algo' que estamos compartiendo. Pero ojo: todo esto podría cambiar muy pronto si Netflix se toma más en serio su voluntad de evitar que compartamos la cuenta con gente con la que no vivimos, tal y como se rumorea. Pero claro, ¿y si la pareja lo ha dejado pero sigue bajo el mismo techo?

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