El paro juvenil, un problema que parece no tener solución

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El paro juvenil, un fantasma que no desaparece

La tasa de paro juvenil sigue siendo uno de los problemas que más preocupan en España. Un mal de grandes características del que no se vislumbra ninguna solución ni a corto ni a largo plazo.

Por Miguel Arjona  |  17 Mayo 2019

La candidata a la Comunidad de Madrid por el Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, realizó unas declaraciones a 'Madridiario' que desataron una gran polémica en las redes sociales. Se le planteó una cuestión acerca de empleo, donde la pregunta era si su propuesta de creación de empleo pasaba por lanzar un gran número de ofertas de trabajo precario, o si pocas de buena calidad, a lo que Díaz Ayuso respondió: "prefiero un empleo a que no haya empleo".

Pero su intervención acerca de esta cuestión no terminó ahí. "Cuando empiezan a hablar de empleo basura me parece que es ofensivo para el que está deseando tener ese empleo basura que está dando oportunidades para corregir problemas que tenía" añadió la candidata.

Estas son las palabras que han hecho desatar la ira de muchos usuarios en redes sociales. Pero hay que ver más allá. La precariedad laboral es uno de los problemas más presentes en España, y uno de los principales colectivos de la sociedad son los jóvenes.

La tasa de paro juvenil española es la segunda más alta de Europa, solamente superada por Grecia (con un 43'7%), un país que sigue sumido en una situación económica nefasta después de haber sufrido varios rescates bancarios. El porcentaje total asciende a un 36'3%, mientras que en Alemania es de un 6'6%, y la media de la Unión Europea es del 16'8%. España está muy lejos de estas cifras.

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La tasa de paro se agrava cuando a esta se le añade la larga temporalidad de los desempleados. En este gráfico de 'El País', se cita este problema recopilando datos de diversos organismos. España ocupa la cabeza de la lista en cuanto a tasa de temporalidad se refiere, donde registra un 72'8% (se trata de la tasa de contratos temporales sobre el total de contratos laborales). Además, los jóvenes (de 25 años o menos) presentan entre un 9% y un 28% menos sobre el salario medio en España.

La dichosa experiencia

El primero de los obstáculos con los que se puede encontrar una persona joven en busca de trabajo es la elaboración de su propio currículum vitae. Se trata de uno de los momentos de vértigo, ya que muchos de los jóvenes no tienen ni un solo día de experiencia laboral. Esto provoca un bucle sin fin que termina con ese joven con la misma situación en la que estaba: sin trabajo.

Aun así, también existen casos de jóvenes que sí tienen experiencia laboral, aunque no necesariamente en el sector para el que optan, y la desestiman igualmente, porque no es del sector laboral al que estás optando. Una encerrona que está muy normalizada.

Un obrero sobrecualificado tampoco vale

La crisis económica ha propiciado un pensamiento único en la sociedad española que parece seguir instaurado: cuantos más títulos tengas, mejor. Y la realidad es que te van a dar igual los títulos que tengas si no te sirven para el trabajo que deseas. La 'titulitis' y el complejo de necesitar una carrera universitaria se han apoderado del pensamiento de los estudiantes, cuando por ejemplo, los que optan por cursar la Formación Profesional presentan una tasa de empleabilidad del 84%. O en otras palabras: solo 16 de cada 100 personas de las que tienen un grado de Formación Profesional no obtienen empleo (en un país que todavía no ha vuelto a los niveles previos a la crisis).

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Buena pregunta que se han hecho el 99% de los jóvenes al terminar los estudios: ¿Y ahora qué? Shutterstock

Prácticas sin remunerar

Si bien hay carreras universitarias o grados de formación profesional donde poder realizar prácticas para acumular experiencia y además, probar los conocimientos adquiridos durante estos, las famosas prácticas extracurriculares también cuentan con una serie de trabas para el estudiante que no son apenas reguladas.

La oferta de prácticas sin remunerar está a la orden del día. Algunas empresas aprovechan esta coyuntura de necesidad por parte de los jóvenes para obtener mano de obra a coste cero. De esta forma no tienen que pagar un sueldo a otro trabajador y la empresa se coloca bajo el paraguas de ofrecer la necesaria experiencia a cualquier novato que se vea desesperado por encontrar un puesto de trabajo. Pero esto es algo difícil de cambiar, cuando incluso en el Ministerio de Trabajo ofrecen prácticas sin sueldo.

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Por ahora no hay nada legislado en España acerca de esta cuestión, por lo que las empresas tienen la libertad de decidir sobre si remunerar o no a sus becarios. Mientras tanto, en países como Francia sí existe legislación acerca de este tema. De hecho, en el país galo está prohibido ofrecer prácticas que no conlleven un sueldo.

Soluciones a corto plazo

El panorama no es muy alentador si eres joven y estás buscando trabajo, pero todo indica que esta situación comienza a revertirse. La tasa de paro juvenil se situó en un 33,53% (lo que supone una bajada de un 9,9% con respecto al año anterior) en el cierre del 2018. Y aun siendo una cifra elevada, los números vuelven al nivel de desempleo del 2008, el primer año de la crisis.

Pero, ¿de qué nos sirve tanto dato? La sensación es que los jóvenes tenemos poco trabajo, y, sobre todo, que el que hay está poco y mal pagado. Porque de nada sirve que un joven encuentre trabajo en algo que no es lo suyo y con unas condiciones precarias. Eso solo hará prolongar la sensación de que los millennials, y próximamente la generación Z, lo tenemos realmente difícil para avanzar. Y no parece que esa sensación vaya a cambiar en los próximos años.

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