¿Debes celebrar San Valentín si acabas de empezar una relación?

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¿Debo celebrar San Valentín si acabo de empezar con mi pareja?

El primer San Valentín en pareja siempre es muy complicado: ¿hay que celebrarlo o no? ¿celebrarlo significa que ya somos novios oficialmente? Te mostramos todos los caminos que puedes tomar en un día más decisivo de lo que parece.

Por Guillermo Galindo  |  11 Febrero 2021

Las primeras semanas o meses de una relación son inolvidables. Estamos en una nube permanente, los roces terminan en besos, todo lo que hace te parece maravilloso... Te advertimos, como seguro ya sabrás de otras relaciones, que ese periodo de amor intenso similar a una telenovela turca terminará diluyéndose. Eso no es malo ni bueno, simplemente irás pasando etapas de la relación.

Una de ellas llega dentro de poco. Concretamente, el 14 de febrero. Tu primer día de San Valentín con tu pareja (o con tu rollo) puede convertirse o en una pesadilla, o en el día en que se afiance lo vuestro, incluso sin regalos ni cursiladas de por medio. Tú pensando que ibas a tener un día tranquilo, y resulta que tu temprana relación ya está en juego en la jornada más artificial del año.

Lo quieras o no, en el primer 14 de febrero con esa nueva persona haréis frente a dos decisiones trascendentales que marcarán vuestro futuro, responderéis a dos preguntas siempre difíciles de contestar: ¿qué sois y cómo sois?

Los primeros meses de una relación son muy especiales, sobre todo porque no hay decisiones que tomar.
Los primeros meses de una relación son muy especiales, sobre todo porque no hay decisiones que tomar. Unsplash

¿Qué sois?

Incluso llevando unos meses juntos, muchas parejas todavía no han definido bien su relación. Lo de no poner etiquetas funciona al principio, pero en la mayoría de los casos no deja de ser una "patada a seguir", un intento de aplazar la tan temida conversación en la que mostrar los sentimientos hacia la otra persona. Cuando llegan eventos como este, en los que la sociedad te obliga a ser romántico, te encuentras con una situación complicada: si le regalo algo quizás se agobie y dé un paso atrás, pero si no le preparo nada a lo mejor se piensa que no quiero algo serio con ella (o él, nos da lo mismo).

Esta dicotomía se agrava aún más en el caso de haber empezado a salir en enero y principios de febrero, cuando solo lleváis unos días o semanas de relación. El agobio del primer San Valentín es real.

¿Cómo sois?

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En el caso de haber respondido ya a la pregunta anterior y tener una relación más estable y seria, surge una segunda cuestión igual o más importante: qué tipo de pareja sois. De cara a seguir mucho tiempo con ella, que en un principio es el objetivo de toda relación que acaba de nacer, es fundamental conocer cómo se comporta la otra persona en pareja. Es decir, si es independiente, si es romántica, si es propensa a las sorpresas... Varios de estos rasgos de su personalidad es probable que los descubras a la perfección en el primer San Valentín, y puede que no te terminen de convencer o directamente choquen con tu personalidad, creando la primera grieta en una pared que parecía infranqueable. ¿Cupido rompiendo relaciones? A uno ya no le sorprende nada.

Al conoceros, puede que veáis que no estáis hechos el uno para el otro.
Al conoceros, puede que veáis que no estáis hechos el uno para el otro. Envato Elements

Dos preguntas, muchos caminos que tomar

No es fácil responder al "qué sois" ni al "cómo sois", pero sobre dos grandes decisiones se abren todos los posibles caminos, como si se tratara de Black Mirror Bandersnatch: hablar sobre qué relación tenéis o dejar pasar de largo San Valentín. Cuál será la decisión correcta lo descubrirás con el tiempo.

Comenzando por el "qué sois", sentarte con tu ¿pareja? para ver si os tomáis San Valentín como novios, como un rollo o como follamigos (hablando claro) no es lo más cómodo del mundo, pero os puede servir de excusa para afrontar una conversación que tarde o temprano tenía que suceder. Si lo hacéis y habéis optado por formalizar lo vuestro, mejor que sea unos días antes del 14 de febrero, no seáis tan cutres de fijar esa fecha como la de vuestro aniversario.

Por el contrario, puedes evitar la dichosa charla y actuar por tu cuenta, ya sea pasando completamente de San Valentín, o teniendo un detalle con ella sin que se lo espere. En ambos casos, el riesgo es evidente, porque no sabes lo que siente realmente.

En total, estas son todas las decisiones que puedes tomar, y los posibles caminos que se abren:

  • Lo habéis hablado y sois novios: pasáis a la pregunta "¿cómo sois?"
  • Lo habéis hablado y no tenéis claro lo que sois: no celebráis San Valentín
  • Lo habéis hablado y uno de los dos quiere más que el otro: la relación está condenada
  • No lo habéis hablado (no hay regalo): no lo celebráis y seguís tan felices en la ignorancia
  • No lo habéis hablado (no hay regalo): la otra persona siente que deberíais haberlo hablado y celebrado, y terminará pasando factura
  • No lo habéis hablado (hay regalo): a la otra persona le parece muy mono el detalle y la relación coge forma
  • No lo habéis hablado (hay regalo): la otra persona se agobia y te pide ir despacio, hablarlo o directamente ser solo amigos
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En cuanto al "cómo sois", de nuevo está la opción de hablarlo seriamente y decidir si pertenecéis al grupo de los que celebran San Valentín o al grupo de los que muestran total indiferencia hacia el 14 de febrero. Parece una conversación más sencilla, pero las consecuencias pueden ser peores. Eso sí, afrontar el primer San Valentín en pareja sin siquiera conocerla del todo bien, ni saber su opinión acerca del 14 de febrero, es caminar sobre terreno pantanoso.

De nuevo, estas son todas las decisiones que puedes tomar, y los posibles caminos que se abren:

  • Lo habéis hablado y vais a celebrar San Valentín: ¡a disfrutar!
  • Lo habéis hablado y no vais a celebrar San Valentín: una preocupación menos
  • Lo habéis hablado y tenéis puntos de vista diferentes sobre San Valentín, y de paso, sobre la forma de entender una relación: la grieta en la pared infranqueable ha llegado
  • No lo habéis hablado (no hay regalo): la relación sigue su curso como si nada
  • No lo habéis hablado (no hay regalo): ella querría haberlo hablado o celebrado, la grieta se abre
  • No lo habéis hablado (hay regalo): le hace mucha ilusión y la relación se afianza
  • No lo habéis hablado (hay regalo): te comenta que San Valentín no es santo (nunca mejor dicho) de su devoción, y termináis hablando antes de tiempo sobre el tipo de relación que queréis tener, abriendo una grieta o reforzando la pared
Superar el primer San Valentín es más difícil de lo que parece.
Superar el primer San Valentín es más difícil de lo que parece. Freepik

Acabas de darte cuenta de que una relación tiene muchos más matices de los que imaginabas. Mucha suerte con tu decisión.

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