Joaquín Sabina, olvidado por millennials y Gen Z

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Joaquín Sabina, o el olvido de los cantautores clásicos por parte de millennials o centennials

Estos días Joaquín Sabina está siendo uno de los temas de conversación en nuestro país. Pero ¿qué papel ocupa en el imaginario musical de los más jóvenes? ¿Por qué da la sensación de que no les importa lo más mínimo?

Por Juan Ángel Asensio  |  18 Febrero 2020

El pasado día 12 de febrero era un día muy señalado en el calendario de muchos fanáticos de la música en nuestro país. Y es que, después de algún tiempo, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat se reunían de nuevo para dar un concierto conjunto en el madrileño Wizink Center.

Sin duda, hablar de estos músicos es hablar de dos de las figuras más conocidas e internacionales de la música española. Han sido autores de algunas de las letras y melodías más memorables, de canciones que han terminado por convertirse en auténticos himnos, generación tras generación.

Sin embargo, a la media hora de concierto, ocurrió lo inesperado: Joaquín Sabina, deslumbrado por uno de los focos del recinto, sufrió una terrible caída. El de Úbeda desaparece de la vista del público después de caerse al foso. Poco tiempo después, Sabina reaparece en camilla y, posteriormente, en silla de ruedas anunciando lo que todos allí temían. El concierto no podía seguir. El músico había sufrido lesiones graves y tenía que ser trasladado inmediatamente al hospital.

Por supuesto, como no podía ser de otra forma en los tiempos que nos ha tocado vivir, la noticia rápidamente se viralizó. No hicieron falta más de cinco minutos para que las imágenes, grabadas por los asistentes del concierto, surcaran la red de forma imparable. Decenas de vídeos eran compartidos en redes como Twitter o Instagram, y por supuesto los debates no se hicieron esperar.

Pero hoy no venimos a hablar de eso.

¿A los millennials les da igual Joaquín Sabina?

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Durante décadas, Joaquín Sabina ha sido uno de los rostros más visibles de nuestra música. Ha sido el trasnochador, el mujeriego, el hedonista, el alcohólico, el romántico, el cronista, el hacedor de versos brillantes, el de la voz rasposa como la arena. Ha sido todo eso y mucho más. Pero sobre todo ha sido un símbolo, un espejo en el que mirarse y en el que reconocerse si uno quería aspirar a escribir buenas canciones. Ha sido, también, una escuela porque ¿quién ha acumulado tantos intentos de ser emulado por sus compañeros de profesión como Joaquín Sabina? Probablemente nadie.

No recuerdo la primera vez que escuché una de sus canciones. Tengo la sensación de que siempre han estado ahí, en mi vida, en nuestras vidas, desde el inicio más inmediato. En mi casa, todos los domingos, sonaba el 'Yo, mi, me, contigo', mientras que '19 días y 500 noches' estaba reservado para los largos viajes en coche. Y esta, más que ser una experiencia personal, seguramente sea universal. O no.

Mi idea para este artículo era hacer un repaso bastante ñoño, sentimental y cursi de la carrera de Sabina, pero, hablando sobre ello en la redacción, nos vino a la mente una sensación: de los que lamentaban la caída de Sabina en redes, ¿por qué había tantos pocos millennials y Generación Z (aparte de quien escribe estas líneas)? ¿Escuchan realmente sus canciones y le tienen como un icono, o no ha traspasado la barrera generacional y Sabina no les importa lo más mínimo? Fue ahí, en ese momento, cuando caí en la cuenta de todos los años que llevo sin escuchar al de Úbeda. Sus canciones se fueron quedando en el transcurso.

Entonces pregunté a algunos de mis amigos más 'sabineros' acerca de si seguían escuchando su música. Todos llegaron a la misma conclusión que yo. Y ni que decir tiene si preguntas a los millennials menos 'sabineros'. Es que directamente les da igual lo que le suceda al señor. Pero, entonces ¿por qué cuando alguna de sus canciones suena en alguna interminable noche de borrachera las cantamos a pleno pulmón?

Sí, seguramente poca gente menor de treinta y pico años escuche de forma activa las canciones de Sabina. ¿Cuál es el motivo? ¿Está desfasada su música? ¿No es compatible con el signo de nuestros tiempos? Lo más probable es que no tenga nada que ver con eso, y más si tenemos en cuenta la cantidad de cantautores y cantautoras de un corte cercano a Sabina con un éxito increíble hoy en día.

Lo cierto es que a los más jóvenes les sigue gustando el mundo de Joaquín Sabina, pero no Joaquín Sabina. Para otros, no es su artista de cabecera, sino más bien un autor que apunta a lo más profundo de su geografía sentimental, uno que apela a otra época emocional, posiblemente ya pasada, y que no volverá jamás.

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En todo caso, el de Úbeda cuenta con un catálogo de canciones intachables que seguirán pasando de generación en generación, como una reliquia cargada de nostalgia, tal como ha ocurrido hasta esta década que recién estamos estrenando. Y, aunque no las escuchemos con frecuencia, no podremos olvidarlas, porque seguiremos cantándolas cuando la noche se estire sin remedio hasta la mañana próxima.

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