EEUU, el país con más asesinos en serie EEUU, el país con más asesinos en serie

¿Por qué Estados Unidos es el país con más asesinos seriales?

Analizamos algunos de los factores que han llevado a EEUU a ser el país con más asesinos seriales. Las secuelas de la guerra, la prensa y el escaso desarrollo de la crimnología son algunos de ellos.

Por Irene Melgosa  |  21 Octubre 2022

Estados Unidos se sitúa el primero en el ranking de países con más asesinos seriales registrados hasta la fecha, con 3204 homicidas a sus espaldas. Según World Population Review, Inglaterra es el segundo país en esta lista, con 166 asesinos, una diferencia abismal respecto al país norteamericano. De hecho, el dato se hace aún más escabroso al darnos cuenta de que Estados Unidos casi triplica en número al resto de países juntos, 3.204 vs. 1.194 asesinos en serie.

Por todo ello, no es de extrañar que, al escoger la historia de un asesino para llevarla a la pequeña y gran pantalla, sea un estadounidense quien salga a la palestra, ya que por estadística es lo más probable. Recientemente, hemos conocido más a fondo la historia de Dahmer gracias a su serie homónima en Netflix y hemos hablado de otros cuatro asesinos seriales que no tienen nada que envidiarle al 'Carnicero de Milwaukee', dos de ellos también de procedencia estadounidense. Pero, ¿qué tienen en común todos ellos? ¿Qué puede hacer que un país sea tan prolijo generando monstruos? ¿Cómo se ha podido llegar a ese punto?

¿Qué factores influyen?

Para entender qué ha llevado a Estados Unidos a ser el país con más asesinos seriales, hay que remontarse a los años 80, momento cumbre con 768 de este tipo de criminales confirmados, según recoge Mike Aamodt, de la Universidad de Radford.

En un país marcado militarmente por la tensión de la Guerra Fría, son muchos los futuros padres regresan tras las Guerras de Corea (1950-53) y Vietnam (1955-75) con Trastorno de Estrés Post-Traumático (TEPT). Según el historiador canadiense Peter Vronsky, estas secuelas podrían ser la explicación del aumento de asesinos seriales. De hecho, se puede observar en el documento 'Serial Killers Statics', del anteriormente mencionado Aamodt, que coincide un primer repunte en 1960 respecto a 1950 (de 72 a 215) y un segundo repunte en 1980 respecto a 1970 (de 768 a 605).

Padres con TEPT y tendencia al alcoholismo que ejercen la violencia en el hogar criando a niños pequeños, ¿qué puede salir mal? Y es que, ¿qué se puede esperar de un país que encarcela a sus enfermos mentales en vez de tratarlos? ¿Qué se puede esperar de un sitio en el que la consulta psicológica puede rondar los 100 dólares?

Según el informe 'Treatment of Persons with Mental Illness in Prisons and Jails: A State Survey' (Tratamiento de Personas con Enfermedad Mental en cárceles y prisiones: un estudio estatal), se estima que las prisiones acogen a 356.268 enfermos mentales, mientras que los hospitales psiquiátricos atienden a tan solo 35.000.

Esto, sumado al elevado coste de la sanidad privada, genera situaciones familiares muy complejas, ahora y antes. En la psique del estadounidense promedio resuena el eco de una cultura en la que se busca la fama a toda costa, en la que hay un culto exacerbado al individualismo. ¿Qué mejor cóctel para la tendencia narcisista de un asesino serial?

Además, los medios alimentan el ego de estos monstruos, con apodos como "el acosador nocturno", "el estrangulador de California" o "el asesino del machete". El morbo y el sensacionalismo inundan las páginas de la prensa en una época en la que poco o nada se conocía sobre el análisis de ADN.Las técnicas criminalísticas para identificar a los delincuentes estaban muy poco desarrolladas, lo cual hacía más complicado su captura y más fácil la impunidad de estos, aumentando un número de víctimas que podrían haberse salvado.

A día de hoy, no nos cabe más que preguntarnos ¿cuántas vidas más podrían salvarse en los Estados Unidos con un acceso universal a la sanidad pública? ¿Y con una política que regule el uso de armas?

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