COSO, el método anticonceptivo para hombres más revolucionario COSO, el método anticonceptivo para hombres más revolucionario

COSO

¿Y si el futuro de los anticonceptivos pasa por meter los testículos en un recipiente de agua con ondas ultrasónicas?

COSO es el último proyecto anticonceptivo masculino y el primero en utilizar ondas ultrasónicas para detener temporalmente la creación de espermatozoides. A pesar de cómo suena, sus efectos secundarios son inexistentes.

Por Guille Galindo  |  15 Octubre 2021

Los James Dyson Awards son unos prestigiosos premios en el ámbito de la invención que ponen en valor a aquellos desarrolladores que buscan solucionar nuevas problemáticas de la sociedad. Cada año, son miles de proyectos los que intentan colarse entre los finalistas, pero no más de veinte lo consiguen. Uno de ellos, y el que más está dando que hablar en esta edición de 2021, es COSO. Y no es para menos.

Creado por la diseñadora industrial alemana Rebecca Weiss, COSO es un anticonceptivo masculino que detiene temporalmente la regeneración de espermatozoides mediante ondas ultrasónicas. Se trata de una especie de recipiente con agua donde pondrás tus testículos a remojar (así, como suena) mientras unas ondas de ultrasonido actúan deteniendo el movimiento los espermatozoides y el proceso de creación de los mismos, conocido como espermatogénesis.

Por si todavía estáis asimilando todo, os explicamos paso a paso el proceso, que la verdad parece bastante sencillo: tras cargar el dispositivo lo llenas de agua y lo enciendes, momento en el que calentará el agua hasta llegar a la temperatura óptima. Una vez listo (te va informando de todo mediante luces LED), colocas los testículos en el recipiente y simplemente esperas unos minutos. Podrás comprobar cómo va la cosa y cuánto le queda en la app de COSO para móviles. Durante ese tiempo en el que tú tienes los testículos en remojo, el dispositivo está generando calor profundo en el tejido testicular mediante suaves ondas ultrasónicas, deteniendo la espermatogénesis. Al terminar, el producto se apagará automáticamente.

De primeras puede echarnos para atrás al oír juntas las palabras 'testículos' y 'ondas ultrasónicas', pero tal y como asegura la empresa en su página web, el procedimiento es indoloro y no requiere añadir procesos hormonales a la ecuación. Como también puede resultarnos algo incómodo (la foto conceptual del uso que os dejamos a continuación no ayuda), COSO podrá usarse desde casa de manera íntima salvo la primera sesión, que deberás hacerla en la clínica del doctor para evitar cualquier problema y medir adecuadamente la cantidad de agua que hay que echar al recipiente en función del tamaño de los testículos. La idea es, por tanto, que sea un producto recetado por el doctor, no algo que puedas comprarte en Amazon. Una vez realizada esa primera sesión, las restantes sí puedes hacerlas desde casa.

Modo de uso conceptual de COSO Modo de uso conceptual de COSO, imagen de sustitución
Modo de uso conceptual de COSO COSO

Aunque los resultados comienzan a ser visibles dos semanas después de la primera aplicación, no funciona correctamente hasta la segunda sesión. El intervalo entre cada uso es de dos meses. Si en algún momento decides dejar de utilizarlo y volver a la normalidad, no tardarás más de seis meses desde la última aplicación en recuperar la creación y el funcionamiento de espermatozoides previos al tratamiento.

La eficacia anticonceptiva es, según Rebecca Weiss, "muy fiable", aunque todavía no hay datos concretos al respecto, principalmente por encontrarse en una fase beta pendiente de financiación. Lo que sí conocemos ya es el diseño: fácilmente manejable, sencillo, compacto y en hasta cuatro colores diferentes.

COSO estará disponible en blanco, gris, negro y naranja COSO estará disponible en blanco, gris, negro y naranja, imagen de sustitución
COSO estará disponible en blanco, gris, negro y naranja COSO

Los métodos anticonceptivos masculinos, un problema lejos de solucionarse

Desde que en 2012 se hicieran públicos los primeros estudios sobre la efectividad de un tratamiento anticonceptivo basado en los ultrasonidos, no tuvimos noticias al respecto hasta la presentación de COSO. ¿Qué llevó a Rebecca Weiss a recoger las ideas que parecían haber quedado olvidadas y sacar adelante un proyecto con ellas? La propia creadora lo explica a la hora de mostrar su invención:

"Hace aproximadamente un año me diagnosticaron cuello uterino, precursor del cáncer de útero, debido a la píldora. Tras esto, y para no poner más en riesgo mi cuerpo, la anticoncepción hormonal ya no era una opción para mí. Cuando mi pareja y yo estábamos buscando un método alternativo, nos dimos cuenta de la falta de anticonceptivos masculinos. El problema no es exclusivamente mío, también afecta a muchas otras personas, como evidencia el creciente debate público actual sobre la falta de alternativas anticonceptivas. Debido a esto, decidí abordar el desarrollo de un nuevo enfoque anticonceptivo para hombres".

Lo cierto es que no es casualidad que haya pasado prácticamente una década desde la investigación de las ondas ultrasónicas sin apenas avances al respecto. La anticoncepción masculina va a otro ritmo, siempre mucho más lenta y cuidadosa, siempre rechazada socialmente o menospreciada, en una forma más de prolongar el statu quo y mantener en las mujeres la carga extra de la anticoncepción mediante la píldora.

Una píldora que genera los mismos efectos adversos por los cuales la versión masculina fue rápidamente retirada. Era la gran esperanza de la igualdad anticonceptiva, más allá del uso del condón y de la ya más que olvidada vasectomía. A partir de este fracaso, se anunciaron otros proyectos como inyecciones o pantalones anticonceptivos, pero todos se fueron guardando en un cajón ante la falta de financiación y, sobre todo, de aceptación social.

COSO cuenta con una ventaja: su procedimiento es mucho más fácil y no conlleva dolor, efectos secundarios o cambios físicos. Aun así, al igual que el resto, dependerá de que empresas y gobiernos apuesten definitivamente por la financiación de vías alternativas de anticoncepción, así como de que la sociedad vaya asumiendo con naturalidad y no con rechazo el uso de anticonceptivos masculinos.

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