El TT Isla de Man, la carrera más peligrosa del mundo El TT Isla de Man, la carrera más peligrosa del mundo

TT Isle of Man

El TT Isla de Man, la carrera de motos en la que lleva 85 años muriendo al menos un piloto

A veces hay que preguntarse dónde está la fina línea entre el riesgo y la imprudencia. La adrenalina y carrusel de emociones que conlleva el TT Isla de Man es innegable, pero cuando tantas personas pierden la vida se empieza a dudar sobre su legitimidad: ¿debe seguir celebrándose la carrera más peligrosa del mundo?

Por Adrián Tomé  |  15 Junio 2022

El TT Isla de Man es una competición anual de motociclismo celebrada, como su propio nombre indica, en la isla de Man (entre Irlanda e Inglaterra), con categorías para las diferentes potencias. En eso, se parece al resto de competiciones de motociclismo. Sin embargo, el TT Isla de Man tiene una macabra peculiaridad: hasta 265 corredores han fallecido en la carrera, cinco tan solo en la edición de este año, convirtiéndola en la competición de conducción más peligrosa del mundo. La experiencia más al límite para los pilotos de élite, muchos de los cuales prefieren ni oír hablar de este evento. Cuando la vida está en juego de esta manera, las dudas acechan.

La historia del TT Isla de Man

Debido a sus rasantes, al paisaje y a la peculiaridad de la carretera, mucho corredores comenzaron a interesarse por ella isla de Man desde finales del siglo XIX. Con más de 100 años a sus espaldas, el TT Isla de Man se trata del circuito de motociclismo más antiguo del mundo. En 1907 se realizó el primer TT Isla de Man, llamado Auto-Cycle Tourist Trophy, con victoria para Charlie Collier. Desde entonces se ha mantenido como un campeonato anual que se celebra entre mayo y junio, con las únicas excepciones de la Segunda Guerra Mundial y la pandemia de COVID-19, donde se suspendió.

Desde 1911, el TT Isla de Man se celebra en el Snaefell Mountain Course, un recorrido de 60,19 kilómetros y 219 curvas compuesto por carreteras públicas que pasa por buena parte de la isla.

Su formato se basa en una contrarreloj al más puro estilo rally, sorteando las dificultades del terreno. Quien mejor lo hizo fue Joey Dunlop, quien se alzó con el trofeo en 26 ocasiones. Curiosamente su sobrino Michael Dunlop se encuentra en el tercer puesto con 21 victorias, por detrás de John McGuinness, con 23. La vuelta más rápida de la historia del circuito la dio Peter Hickman en 2018, parando el crono en 16:42.778.

La popularidad de la competición ha aumentado considerablemente en los últimos años, teniendo su propio videojuego, que suma ya dos entregas. Además, en 2022 se retransmitió por primera vez en directo. Gran parte de su popularidad se debe a lo exigente de su trazado, con peligrosas curvas y con zonas del circuito que pasan realmente cerca de los edificios, sin ningún tipo de protección contra los impactos.

El tratarse de una contrarreloj en la que debes exprimir al máximo el tiempo e incrementar la velocidad tampoco ayuda. Salirte mínimamente de una trazada que de por sí no está adaptada para una carrera a tales velocidades supone prácticamente una condena de muerte.

Curiosamente, al contrario de lo que podríamos pensar y de lo que sucede en el resto de competiciones de velocidad, los primeros años fueron los más tranquilos y seguros. La inexperiencia de los pilotos hacía que fueran con más cuidado sobre unas motos que de por sí no tenían demasiada velocidad. La primera tragedia llegó durante un entrenamiento en 1911, el año en el que se cambió el mapa del circuito, con el fallecimiento del piloto inglés Victor Surridge.

Desde ese primer accidente ha habido tan solo 11 ediciones sin ningún accidente mortal en el TT Isla de Man, y todas en las primeras tres décadas del evento: 1912, 1920, 1921, 1922, 1924, 1926, 1928, 1930, 1932, 1936 y 1937. Hace 85 años que no muere nadie durante los días de competición, un dato escalofriante.

Precisamente fue por el peligro que suponía y supone por lo que desapareció del calendario de MotoGP en los 70. Desde 1949, formaba parte del campeonato como Gran Premio de Gran Bretaña, pero los constantes problemas de seguridad hicieron que pilotos, escuderías y federaciones se unieran para eliminarla del calendario, algo que finalmente sucedió en 1977.

Aunque se siguieron celebrando campeonatos de otras categorías, el departamento de turismo de la Isla de Man promovió, debido a la fama de este circuito urbano, la creación de un campeonato propio, el TT Isla de Man, que se disputa desde 1989.

¿Tiene sentido mantener el TT Isla de Man y seguir acumulando muertos?

El debate sobre el TT Isla de Man no es ni mucho menos novedad, lleva décadas en activo. Hay quien pide su suspensión para evitar más accidentes trágicos, entre ellos, pilotos de la MotoGP actual, y hay quien apuesta por mantenerlo tal y como está. Al fin y al cabo, ya no forma parte de ninguna competición, y la decisión de ir es individual y conociendo los riesgos.

Tras dos años de parón por la pandemia, el TT Isla de Man reabrió sus puertas en 2022, y con él, nuevas muertes y lesiones de gravedad. De hecho, los cinco fallecidos de 2022 son la cifra más alta desde 1989, el primer TT Isla de Man. Entre ellos, un padre y un hijo, Roger y Bradley Stockton, que competían en el Sidecar TT y dejan a una familia destrozada.

Peter Hickman, el responsable de la vuelta más rápida al circuito en 2018 y el ganador de 2022, habló sobre la controversia que genera el circuito: "Es un deporte difícil, hemos tenido un par de semanas difíciles. No todo el mundo lo entiende, y lo comprendo. Pero todos estamos aquí por nuestra propia decisión. Queremos estar aquí y ninguno de nosotros querría que esto parara si no volvemos a casa. Comprendo que la gente no lo entienda pero así es como somos. Si estas corriendo aquí, aceptas los riesgos antes de empezar."

Siguiendo esta línea de pensamiento, la más ampliamente extendida entre sus defensores, el TT Isla de Man no es otra cosa que la defensa del derecho básico a elegir libremente lo que hacer con tu vida. Pero si la situación fuera tan sencilla no tendríamos debate. Al permitir su continuidad estamos justificando legalmente un evento financiado por el propio gobierno británico en el que mueren personas año tras año .

Casi sin darnos cuenta nos hemos sumergido en un debate sobre la intervención o no intervención del estado en un deporte. La prohibición del circuito llevaría, más allá de al cabreo de sus participantes y fans, a un verdadero palo económico para la isla, que sobrevive prácticamente gracias a este evento. Mantenerlo, por su parte, seguiría dejándonos tragedias anuales, por mucho que la organización insista en reducir riesgos y mejorar las condiciones de seguridad. Al fin y al cabo, como afirman todos los relacionados con la competición, el TT Isla de Man nunca será 100% seguro.

A muchos les gusta comparar el TT Isla de Man con escalar el Everest. En ambas circunstancias muchos han perdido la vida, pero la gente sigue haciéndolo por el deseo natural de superarse a sí mismo y romper los límites. De prohibir la carrera en la isla habría que revisar más acciones de este tipo que con cierta consistencia le cuestan la vida a sus realizadores. También es cierto que muchos lo hacen por el prestigio y la fama más que por la idea romantizada de superarse. Los participantes se convierten durante esos días en la isla en el equivalente a una estrella de rock en los 70. El premio económico es pequeño, pero eso da igual.

Con tantas cosas en mente es muy difícil encontrar una respuesta plenamente satisfactoria a si debería prohibirse o no. De momento, son debates superfluos, ya que ni la isla ni el gobierno británico se han planteado seriamente suspender la competición, con lo que habrá con toda seguridad nuevas ediciones los próximos años. Sí se están desarrollando medidas para evitar la alta mortalidad del evento, como eliminar tramos del circuito realmente peligrosos, reducir la potencia máxima de las motos que compiten, decir adiós a los sidecar o incluso convertirlo en un circuito como tal, verdaderamente adaptado a una competición de élite. Esto último parece improbable, porque los ciudadanos de la isla de Man se niegan a acabar con la esencia de su competición, por muy manchada de sangre que esté.

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