Selección Española: de verdad, ¿a alguien le interesan los parones de selecciones?

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De verdad, ¿a alguien le interesan los parones de selecciones?

Otra vez parón de selecciones, el momento perfecto para volver a leer libros, ir al cine o ver la luz natural. Todo eso estaría genial si tuviéramos ganas de hacerlo, pero no, solo queremos que vuelva el fútbol de clubes. ¿Por qué los españoles odiamos tanto este parón? ¿Tiene que ver con la Selección Española o es algo más general?

Por Guillermo Galindo  |  19 Marzo 2019

A España y Noruega les separan demasiadas cosas: la distancia, el clima, el PIB, la personalidad... y el fútbol. Porque, aunque en ambos países el balompié está consagrado como el deporte rey, la forma de vivirlo y los gustos son muy diferentes, sobre todo cuando llega el turno de la Selección Nacional. Mientras en Noruega y otros países del centro y norte de Europa estos 10 días dedicados a la Selección se viven con expectación y relativas ganas, en España nos sirve para tratarnos durante un pequeño lapso de tiempo de esa enfermedad contagiosa e incurable que es el fútbol de clubes.

¿Eso nos convierte en menos patriotas que el resto? Pues a lo mejor, pero qué más da a estas alturas. Con todo el respeto del mundo, y siempre generalizando, a España no le interesan absolutamente nada los parones de selecciones. Podrá molestar a unos más que a otros, pero es un hecho irrebatible. Nosotros somos de subirnos al carro en las fases finales y de criticar a De Gea, no de ver un Malta-España en marzo o un Islas Feroe-España en septiembre. Y si tenemos la valentía y el tiempo libre para encender la tele y prestar atención a estos encuentros, en muchas ocasiones es porque hay un jugador de nuestro equipo participando y queremos verle.

Tras hacer historia hemos caído en picado, y con ello la ilusión de la gente por la Selección se ha desmoronado.
Tras hacer historia hemos caído en picado, y con ello la ilusión de la gente por la Selección se ha desmoronado. GTRES

Y es que, al final, en la Selección de todos nos representan unos pocos. Los que juegan en nuestro club del alma y los que nos caen bien de otros equipos, es decir, un porcentaje mínimo. De nuevo, todo vuelve a girar en torno a los clubes. Solo Luis Aragonés y al principio Del Bosque consiguieron revertir esa tendencia y que la Selección fuera como un equipo, donde apoyábamos a todos por igual. Fue una bonita etapa que acabó, y hace bastante además. Porque los últimos y sonoros fracasos de España en Eurocopas y Mundiales, sumado a la ausencia de gente con carisma, que nos enamore o entretenga, ya sea en los terrenos de juego o en los banquillos, nos han devuelto al panorama desolador de antes, solo que empeorado por una generación de españoles que ya ha visto ganar lo más grande a su selección y por lo tanto ya está satisfecha.

El boom de Luis Enrique tras el surrealismo del Mundial de Rusia había devuelto la ilusión, pero no parece que haya durado mucho. Las derrotas influyen en la pérdida del entusiasmo, pero en el caso español va más allá. En nuestro interior tenemos la sensación de que nunca veremos jugar a La Roja como en aquella Eurocopa de 2008, ni nunca volveremos a celebrar un gol con la misma pasión que el de Torres ese mismo año o el de Iniesta dos después. Y claro, cuando estás seguro de que lo mejor ya lo has vivido, el resto de lo que viene se vive de otra forma menos apasionante.

La sensación de que no viviremos nada igual a la época 2008-2012, una losa demasiado pesada.
La sensación de que no viviremos nada igual a la época 2008-2012, una losa demasiado pesada. GTRES

Un formato que necesita más renovaciones

Este es un caso particular, pero las circunstancias generales tampoco ayudan. La UEFA no sabe qué hacer con los parones de selecciones. La UEFA Nations League ha sido un buen invento, aunque todavía necesita ganar la autoridad necesaria para que la gente lo viva como una competición realmente importante. No obstante, es evidente que jugar contra Inglaterra, Francia o Alemania de manera regular interesa más que hacerlo contra Estonia, Grecia o San Marino. Pero no es suficiente.

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Y no lo será hasta que sigan existiendo amistosos totalmente intrascendentes que solo sirven para llenar las arcas de las Federaciones o fases clasificatorias eternas y prácticamente nada interesantes, más aún cuando cada vez un mayor número de equipos tienen acceso a los grandes torneos. ¿El resultado? Que muchos cojan tirria a estos parones al verlos como un frenazo a la emoción de las ligas y torneos europeos de clubes, además de un riesgo tremendo para la salud de los futbolistas. Una pequeña rotura en un amistoso contra Túnez, y adiós a las aspiraciones de los tuyos. Vaya gracia.

Luis Enrique parecía ser el hombre indicado, pero la decepcionante segunda vuelta en la UEFA Nations League le ha restado crédito.
Luis Enrique parecía ser el hombre indicado, pero la decepcionante segunda vuelta en la UEFA Nations League le ha restado crédito. GTRES

¿Cuál puede ser la solución? Quizás dejar esas semanas para las competiciones de clubes, terminar antes la temporada, y dedicar mayo-junio a los compromisos internacionales. Al fin y al cabo tampoco se juegan tantos partidos oficiales con las selecciones, dejando de lado los amistosos, podría dar tiempo perfectamente. Otra cosa es que los grandes estamentos estén por la labor de revolucionar los calendarios de ese modo, algo que bien podría ser aconsejable para separar de una vez por todas el fútbol de clubes con el de selecciones y olvidar estos eternos parones.

Hasta que no se adopte una decisión, seguiremos 'deleitándonos' con un amistoso Bosnia-España y veremos cómo el interés por La Roja se degrada aún más. En los últimos años ya hemos escuchado al actual capitán decir que prefería ganar la Champions al Mundial, e incluso los nuevos que llegan, como es el caso de Jaime Mata, prefieren disputar la Champions con el Getafe a debutar con la absoluta, según ha confesado su propio padre. Tampoco podemos reprocharles nada, la mayoría pensamos igual. Claro que nos gustaría tener la pasión que los argentinos ponen a la albiceleste, pero no se puede tener todo. Al menos, cuando termines de leer el artículo ya quedará un poco menos para que vuelva el fútbol de clubes.

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