Se buscan camareros en San Francisco

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San Francisco se queda sin camareros al no poder hacer frente al alto nivel de vida de la ciudad

San Francisco, uno de los principales centros culinarios de Estados Unidos, está sufriendo una crisis estructural de su modelo de negocio. Ante la dificultad por costearse el alto nivel de vida de la ciudad, los camareros están huyendo en masa de San Francisco, lo que ha provocado el cierre de numerosos restaurantes en 2018.

Por Guillermo Galindo  |  26 Diciembre 2018

A lo largo de 2018, España está viviendo un preocupante y desmesurado incremento en el precio de los alquileres, sobre todo en los puntos más importantes del país. No obstante, la tendencia de repetir los errores que propiciaron la crisis de hace una década es un fenómeno global, lo que está provocando unos problemas y unos modelos de negocio nunca vistos hasta la fecha.

Nos situamos en San Francisco, uno de los centros neurálgicos del estado de California. Como en otras ciudades vecinas, el lujo y el alto estilo de vida forman parte de la idiosincrasia local. La cuestión es que en los últimos meses la situación se ha vuelto insostenible, con un precio medio del alquiler que supera los 4.500 dólares al mes. Las consecuencias ya se están dejando ver en la zona, con el cierre de muchos restaurantes. ¿El motivo? No hay camareros disponibles.

Como informa The Guardian, los camareros en San Francisco tienen estipulado un salario mínimo de 15 dólares la hora con seguro médico. Cifras que, aun siendo notablemente elevadas (sobre todo si las comparamos con el sueldo de los camareros españoles), son insuficientes para vivir en la ciudad, circunstancia que les obliga a pluriemplearse o, en el peor de los casos, abandonar sus sueños y mudarse del que fue antaño una parada obligatoria para los amantes de la cocina.

Los restaurantes de San Francisco se están quedando sin camareros.
Los restaurantes de San Francisco se están quedando sin camareros. Shutterstock

Renovarse o morir

El camarero tradicional se está perdiendo porque no puede permitirse vivir en San Francisco. Los restaurantes, ante la falta de personal especializado, están comenzando a tirar de estudiantes jóvenes, sin tantas preocupaciones económicas al contar con la ayuda puntual de sus padres. ¿Pero hay tantos estudiantes dispuestos a trabajar en un empleo tan laborioso como para solventar el problema? La respuesta es no.

Por tanto, aquellos restaurantes familiares de toda la vida con una fuerte presencia de camareros se ven obligados a cerrar. En 2018, una larga lista de locales históricos han cerrado sus puertas ante la ausencia de personal, todo un drama para San Francisco. Los que siguen o los que están empezando saben ya que las reglas del juego han cambiado, y tratan de encontrar el mejor remedio alternativo.

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La mayoría han optado por prescindir de estos intermediarios y dejar la labor en manos de las pantallas. El cliente llega al restaurante y hace cola para acceder a uno de estos dispositivos situados en los mostradores, en los que aparece toda la carta, recomendaciones del chef y demás aspectos que en condiciones normales te comentaría un camarero. Eliges los platos que prefieras y, una vez listos, acudes tú a por ellos. Un procedimiento muy parecido al de los establecimientos de comida rápida que ahora hasta los restaurantes más selectos de San Francisco están implementando.

Otra solución consiste en convencer a los clientes de que acudan a recoger su comida para llevársela a casa. Ambos modelos de negocio precisan de una mayor colaboración de la gente, hecho que podría llegar a molestarlos. Para ello, el dinero que se están ahorrando los dueños en camareros ante la falta de efectivos lo están invirtiendo tanto en cocineros de mayor nivel y prestigio como en mantener contentos a los que ya estaban. Los empresarios saben que sin camareros se puede malvivir, pero que sin cocineros no queda otra que cerrar, por lo que tratan de evitar una huida parecida a la que han tenido que hacer frente. Mantenerlos a ellos en San Francisco y darles lo suficiente como para que puedan costearse la vida allí es su nueva obsesión.

El sueldo y la plantilla en la cocina han sido reforzadas, para evitar que ellos también se marchen.
El sueldo y la plantilla en la cocina han sido reforzadas, para evitar que ellos también se marchen. Shutterstock

A pesar de ello, muchos chefs han decidido comenzar un camino por su cuenta y gestionar su propio negocio abrazando la moda de las food trucks. De hecho, en la actualidad hay algún restaurante en la ciudad que ya no tiene ni cocineros. En su lugar se ha colocado un robot inteligente que puede hacer más de cien hamburguesas en una hora. El futuro ya está aquí, solo queda por saber si nos ofrece lo que realmente queremos.

San Francisco ha sido el primero, pero no el último

La idealización de California y del estilo de vida californiano ha hecho que miles de personas viajen al estado donde siempre hay sol en busca de satisfacer sus sueños. Pero si rascas un poco en su inmejorable fachada, te encontrarás un territorio con diferencias abismales, fruto del capitalismo más salvaje. San Francisco ha llegado al límite, y todos aquellos que acudieron con ilusión para montar su propio negocio culinario se ven obligados a abandonar si no quieren terminar en la calle.

Los Angeles parece el nuevo destino de todas estas personas, por proximidad y por tener unos alquileres un poco más bajos. Sin embargo, en la segunda ciudad más poblada de EEUU no cabe un alfiler, y los camareros empiezan también a escasear, porque que los alquileres estén ligeramente más baratos no significa que sean asequibles para el trabajador medio, una adversidad que se está expandiendo peligrosamente a Nueva York y a otras ciudades con un alto nivel de vida. Si el capitalismo tiene que eliminar este gremio para seguir su camino, lo hará sin reparos. Ya encontrará la manera de seguir manteniéndonos callados. Siempre lo hace.

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