¿Por qué Raphael también gusta a los jóvenes?

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Raphael, el cantante que cosecha público en todas las generaciones, con 60 años de carrera

Toda una vida dedicada a su música, y millones de oídos de todas las edades disfrutando su voz. Raphael es un cantante de un perfil poco habitual en la actualidad. Alejado de la polémica y siempre centrado en cantar de la mejor manera. Digan lo que digan... los demás.

Por Ramón Fernández  |  17 Julio 2019

76 años, 60 de ellos en el mundo de la música. Dos candidaturas al Festival de Eurovisión, en el que por alguna razón no consiguió ganar, nunca lo entenderemos. Actuaciones en toda Latinoamérica, en Estados Unidos, en Europa, en Rusia, donde es un ídolo. El divo de Linares ha cantado con grandes figuras como Rocío Jurado, Julio Iglesias, Tom Jones o Paul Anka. 'Digan lo que digan', 'Yo soy aquél', 'Qué sabe nadie', 'Escándalo' y un sinfín de canciones más que se encuentran en el imaginario colectivo del público español. Y sigue dando conciertos. Y sigue colgando el cartel de "no hay entradas".

Raphael, sexto y séptimo en sus dos participaciones en el Festival de Eurovision (1966 y 1967)
Raphael, sexto y séptimo en sus dos participaciones en el Festival de Eurovision (1966 y 1967) GTRES

Cualquiera pensaría: "es que tiene un público muy fiel que se mantiene desde hace años", "es que sus conciertos se llenan gracias a la gente mayor que le recuerda" o "vive de sus éxitos pasados". Pero más bien no. En el año 2014, cuando tenía 71 años, fue cabeza de cartel y llenó absolutamente hasta la bandera el escenario del Sonorama. El Festival que se celebra en la ciudad burgalesa de Aranda de Duero se caracteriza por su música en español, por su cercanía a la música "indie" nacional, y por la juventud de sus asistentes. Por lo que se demuestra una vez más que la fama de Raphael es intergeneracional.

Pero, ¿por qué?

Probablemente haya una canción de Raphael que ha conseguido unir a todas las edades. Un himno que todo el mundo se sabe y todos como mínimo tararean cuando suena. La canción de karaokes por excelencia que es 'Mi gran noche'. Sinceramente, revisando un poco la discografía de Raphael, encuentras canciones mucho mejores vocalmente, que te emocionan, que te hacen sentir. Pero 'Mi gran noche' es otra cosa. Es fiesta, es pasarlo bien, suele significar unas copillas de más. Es disfrutar. Y para el que nunca se haya fijado, y a falta de preguntar al artista, me aventuraría a proponer que la canción encaja perfectamente con la primera vez que un joven sale de fiesta y pierde la virginidad con alguien que conoce allí.

Y acariciar y besar a mi amor,

como no lo hice nunca (...)

Descubriré que el amor es mejor

cuando todo esta obscuro

Y sin hablar nuestros pasos irán

A buscar otra puerta

Que se abrirá como mi corazón

Cuando ella se acerca

Puede que sea fruto únicamente de una mente perversa como la mía. Júzguenlo ustedes mismos.

De hecho, aunque se le pueda tildar de anticuado, porque su estilo no ha cambiado demasiado en estas décadas, sus canciones fueron "revolucionarias" entonces (dentro de lo que se podía hacer). 'Digan lo que digan' fue una canción que hablaba de la libertad personal, en un tiempo en el que la dictadura hacían de ese un concepto casi difuso. 'Qué sabe nadie', un tema en el que se quita de un plumazo los rumores sobre su condición sexual, y que podría haberse convertido en un himno para el colectivo LGTB al más puro estilo 'A quién le importa'.

Pese a que le conozcan como "El divo de Linares", no da la sensación de que se le haya subido a la cabeza el éxito. Tanto tiempo en la cima, ya estará acostumbrado. Ni se mete en polémicas ni le gusta que los demás se inmiscuyan en su vida privada, como a todos, supongo. Desde luego, entrevistar a Raphael puede ser algo muy emocionante para el periodista encargado de hacerlo (desde aquí un fan absoluto envía su cordial invitación para cuando usted quiera), pero sacarle un titular jugoso es una tarea realmente complicada. Aunque esta sencillez no implica que no sea un hombre coqueto, cuya imagen pública siempre ha sido intachable, aunque tal vez demasiado clásica.

Raphael incluso acudió a la final de OT 2017 a cantar con los participantes (millennials todos ellos)
Raphael incluso acudió a la final de OT 2017 a cantar con los participantes (millennials todos ellos) GTRES

También tiene detractores

Uno de los motivos por los que hay ciertos sectores del público que no están tan enamorados de la música de Raphael como los demás es porque no les agrada demasiado su histriónica gestualidad. Es verdad. Probablemente sus movimientos a la hora de cantar sean exagerados, e incluso ligeramente amanerados. Pero forma parte de la personalidad como artista de Raphael, es uno de los rasgos que le hacen especial. Aunque, incluso mi abuela, enamorada del jienense desde sus comienzos, asegura que prefiere solo escucharle, que escucharle y verle cantar, pero está claro que en esto, para gustos, están los colores.

Pero hasta en sus errores, o elecciones menos acertadas, como puede ser el anuncio de la Lotería de Navidad del año 2013, al final Raphael queda para la posteridad. Aunque probablemente no esté demasiado orgulloso de la fama que consiguió por ello.

Ha recibido también críticas a lo largo de su carrera por su teórica afinidad al régimen de Franco, por haber cantado para la familia del dictador. Según él mismo ha dicho, "en aquella época que te invitaran a este tipo de actos era un honor", y todos los artistas, fueran de la ideología que fueran, asistían (tampoco les quedaba otro remedio, por otra parte). Raphael defiende su independencia política argumentando que él hizo una gira de cuarenta conciertos por la antigua Unión Soviética en el año 1969, cuando las relaciones diplomáticas entre España y el país oriental eran inexistentes. De hecho, el éxito fue tan grande que muchos rusos empezaron a estudiar español debido a las canciones de Raphael.

Durante muchos años no se metió en política, pero una de las pocas veces que lo hizo, lo que metió fue la pata hasta el fondo. Llamando a los votantes del PSOE "catetos", frase de la que ha expresado su arrepentimiento en varias ocasiones. Pero generalmente, y pese a las miles de entrevistas que ha concedido en tantísimos años, casi nunca se ha pronunciado en ningún aspecto polémico, cosa que en los tiempos que corren, en que en ocasiones es más importante la polémica que el arte, es de agradecer. Además, sus palabras contra el PSOE se han tenido que suavizar por fuerza debido a que en la actualidad el antiguo ministro y presidente del congreso de los diputados socialista José Bono es su consuegro. ¡Malas serían las comidas familiares si no!

Raphael junto a Pedro Almodóvar y Manuela Carmena en 2018
Raphael junto a Pedro Almodóvar y Manuela Carmena en 2018 GTRES

Sus películas

Aunque si hay algo en lo que Raphael no destaca positivamente es en su faceta de actor. Probablemente las películas que hacía tampoco le acompañaban, pero sus papeles eran bastante pobres. La película 'Digan lo que digan', es el mejor ejemplo. Una película musical con ínfulas de drama y un montaje realmente brusco, que desde luego de no ser por las canciones (alguna de ellas metida con calzador en la historia), sería muy difícil de ver. También consiguió redimirse ligeramente en este aspecto en el año 2015 en la película Alex de la Iglesia 'Mi gran noche'. No es que hiciera una actuación memorable que derrochara calidad interpretativa, pero es probablemente la mejor película en la que ha salido el artista.

Un mal momento

La carrera de Raphael no han sido todo rosas y buenos momentos. Durante una larga temporada la salud le jugó una mala pasada. Desde 1985, padecía de hepatitis B, y esto sumado al consumo de alcohol le llevó a una cirrosis que casi le cuesta la vida. Hay que decir también que no bebía yéndose de fiesta, o directamente en público, porque si lo hubiera hecho, en algún momento habría salido a la luz alguna fotografía comprometedora del cantante, pero nunca fue así. Él asegura que bebía las botellas de alcohol de los minibares de los hoteles porque le ayudaban a dormir, y no pudiendo demostrar lo contrario, no dudaremos de su palabra. Afortunadamente salió de este problema, previo paso por quirófano para recibir un trasplante de hígado, y dejar aquél momento de su vida en una anécdota durísima, pero en el fondo enriquecedora.

Suma y sigue

Como ya hemos dicho, tiene. 76 años, y sigue cantando. No tiene intención de dejar de hacerlo. No diremos que quiera morir en el escenario porque sería exagerado (y porque le queda cuerda para rato). Pero desde luego la música es su vida y eso es lo importante. Aunque ya no tenga la voz que tenía en sus comienzos (los años pasan para todos), sigue manejándose fenomenalmente bien en las tablas de cualquier patio de butacas que pueda llenar. Jóvenes y mayores, todos se sientan a escuchar.

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