La masacre de Querétaro, síntoma de un país corrupto y violento La masacre de Querétaro, síntoma de un país corrupto y violento

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¿Qué pasó realmente en Querétaro? Estas son las causas y las consecuencias de una pelea bochornosa

La batalla campal entre los hinchas de Querétaro y Atlas deja al fútbol mexicano consternado, y la actitud corrupta de la federación y la FIFA no ayudan a desvelar la verdad.

Por Jon Irisarri  |  07 Marzo 2022

El fútbol se ha vestido de luto tras la brutal batalla campal entre las barras de Querétaro, La Resistencia Albiazul, y la de Atlas, Barra 51. Las imágenes de una de las tardes más oscuras del fútbol mexicano han circulado por las redes, dejando consternados a todos los amantes de este deporte. Está claro que la violencia no tiene cabida en el fútbol, pero en este caso se ha ido un paso más allá, y la masacre local demuestra la criminalidad y la violencia con la que tienen que vivir los mexicanos. Pese a que se han tratado de tomar medidas que frenen esta tendencia, lo ocurrido en Querétaro el 5 de marzo deja claro que el problema sigue estando a flor de piel.

Corría el minuto 61 del partido y Atlas vencía 0-1 en la casa de Querétaro, cuando la barra local comenzó a golpear de forma indiscriminada a los seguidores de Atlas. La pelea fue cruel y prolongada, y la escasa seguridad del estadio no ayudó a que se calmase. El partido fue suspendido y el resto del estadio utilizó el terreno de juego para refugiarse, mientras trataban de escapar de allí como pudiesen. Los vídeos y las imágenes que se han hecho virales en las redes hablan por sí solos, y la versión extraoficial de 17 fallecidos ha dejado una mancha imborrable en el fútbol mexicano.

Ante tal enfrentamiento, cualquier lugar era bueno para refugiarse. Ante tal enfrentamiento, cualquier lugar era bueno para refugiarse., imagen de sustitución
Ante tal enfrentamiento, cualquier lugar era bueno para refugiarse. Gtres

Para poder comprender la tragedia y luchar porque nunca más vuelva a ocurrir, es fundamental analizar las causas que provocaron la pelea. Lo primero que se destaca es la poca y deficiente seguridad del estadio, y ya no solo por no haber podido detener la pelea. Hay un vídeo en el que se observa cómo un guardia abría la puerta de seguridad que separaba a las dos aficiones, y muchos hablan de que los cacheos de entrada eran inexistentes. Es más, en las redes circula el rumor de que cuerpos de seguridad facilitaban armas a los integrantes de las barras, y muchos de los presentes afirman que era un plan ya organizado con anterioridad. Quizás una seguridad en condiciones hubiera podido minimizar la pelea, pero ofrecer un anuncio irrisorio de 300 pesos y agua por parte de la empresa de seguridad K9 no ayuda a que los guardias se jueguen la vida.

Está claro que la seguridad es deficiente, pero no hay que olvidar que el verdadero problema es el carácter criminal de las barras del fútbol mexicano. No es la primera batalla campal entre dos aficiones mexicanas, y el historial es de todo menos corto. El clima de violencia que sacude al país no ayuda, y es que muchos de los integrantes de las barras están en las gradas de los estadios por intereses que van más allá del fútbol. La corrupción, las actitudes mafiosas y la caótica situación social hacen de muchas situaciones un cóctel perfecto para el estallido de enfrentamientos violentos. La última pata de la mesa es la mala gestión de la federación de la liga MX, incapaz de limpiar su fútbol de la corrupción económica y de la violencia. El caso más cercano, el de los negocios corruptos del político Rafael Espino de la Peña con Querétaro. Como afirman los que lo viven de cerca, la masacre de Querétaro no es un caso aislado, sino un síntoma más de la enfermedad del fútbol mexicano.

Una vez puestas sobre las mesas las causas que se esconden detrás de la tragedia, cabe preguntarnos si este cruel desenlace puede servir para que las cosas comiencen a cambiar. ¿Cuáles han sido las consecuencias de lo sucedido?

La primera de las consecuencias ha vuelto a poner de manifiesto el profundo arraigo de la corrupción en la federación mexicana. Pese a que las imágenes lo muestran y las cifras extraoficiales hablan de al menos 17 muertos, las autoridades niegan la mayor. La campaña de silenciamiento en los medios de comunicación convencionales está siendo total, pero las redes sociales han servido una vez más para sortear la censura, mostrando relatos de personas que han perdido a un ser querido. El pueblo mexicano se ha volcado para mostrar qué es lo que realmente sucedió y no dejar que el silencio corrupto se apodere del discurso.

¿Por qué se trata de hacer creer que ninguna persona ha fallecido? Para que la imagen de la federación mexicana no quede manchada de puertas para afuera. Es muy importante que no haya una mala imagen ante la FIFA, y es que el Mundial de 2026 tiene a México como sede, junto con Canadá y EEUU. Con tal de no perder la posibilidad de ser la anfitriona del campeonato por excelencia del fútbol, las autoridades están haciendo todo lo posible para tapar la verdad.

En redes sociales ya se ha comenzado a hacer una campaña para exigir que la FIFA retire a México de la sede norteamericana del Mundial 2026, así como la eliminación inmediata del Querétaro de la Liga MX. Se rumorea que, como un presidente de fútbol que echa al entrenador antes de que le piten a él, la federación mexicana tiene previsto tomar esta medida para salvar su presencia en el Mundial. Por ahora, la única consecuencia real es que se va a prohibir la entrada de barras visitantes en los estadios, medida que resulta insuficiente.

El estatus de la FIFA, en peligro

Ante toda esta dramática situación, la FIFA parece hacer oídos sordos. Simplemente se ha dedicado a condenar los hechos, sin dar un paso más, la gota que puede colmar un vaso que está rebosado tras las acusaciones de corrupción recibidas en la última década, y el polémico nombramiento de Catar como sede del Mundial de 2022.

. La situación del máximo organismo del fútbol a nivel mundial no está brillando por su gestión, y es que lleva ya varios errores en los últimos años. Uno de ellos ha sido las acusaciones de corrupción que ha recibido, y los ceses que ha habido en la última década. Además, no hay que olvidar la reciente disputa con UEFA en el debate sobre una posible Superliga que cambiaría el fútbol de clubes europeo por completo. Si a todo esto se le suma un nuevo problema en México, el estatus de la FIFA se podría tambalear. ¿Hasta dónde será capaz la FIFA de guardar debajo de la alfombra sin que todo explote?

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