Los Angeles Lakers: radiografía de un fracaso Los Angeles Lakers: radiografía de un fracaso

GTRES

La pesadilla de los Lakers: de favoritos a la lotería del draft

Cuesta creer que un equipo con Lebron James, Anthony Davis y Russell Westbrook haya caído tan bajo. Tras el título de 2020, Los Angeles Lakers ha sufrido un rápido descenso a los infiernos del que no sabemos cómo logrará recomponerse.

Por Adrián Tomé  |  07 Abril 2022

La temporada que han vivido en el downtown de Los Ángeles da para una serie documental de terror. La constelación de estrellas que iba a vestir de dorado y morado esta temporada los había puesto antes del comienzo como los favoritos a ganar en el Oeste, solo por detrás de Brooklyn Nets, otro equipo con una temporada para olvidar. Al menos se han clasificado para los Play-In, cosa que no pueden decir los Lakers, que se han estrellado de una forma que hasta puede parecer poética.

Primera instancia: Fichajes y esperanza

Todo empezó en una noche de verano, como suelen empezar todas las grandes historias. Russell Westbrook había sido traspasado a Lakers procedente de Washington Wizards, donde había batido récords históricos, pero sin ser capaz de aupar a su equipo a otro nivel. Aun así, el base llegaba con ganas de demostrar que todavía tenía lo necesario para luchar por el anillo. A esto le sucedieron los fichajes de Carmelo Anthony, DeAndre Jordan, Kendrick Nunn y Malik Monk, y el regreso una vez más de Dwight Howard, Trevor Ariza y Kent Bazemore. Una plantilla veterana, pero repleta de estrellas deseosas de terminar sus carreras por todo lo alto.

Se apostaba por el cortoplacismo con la colección de viejas glorias para aprovechar al máximo el tiempo que le quede a LeBron James. Si bien es cierto que la apuesta de un proyecto cortoplacista siempre es arriesgada, había que mover el árbol de alguna forma, porque lo que había dejó de dar frutos. El equipo que ganó en 2020 estaba construido con un entrenador defensivo, un sistema defensivo y una clara dependencia en LeBron James y Anthony Davis en ataque, que quizás en otro año no hubieran sido suficientes para ganar nada. Las carencias quedaron evidentes en los playoffs de 2021, donde cayeron en primera ronda ampliamente sobrepasados por los Phoenix Suns después de una de las peores temporadas en la carrera de Anthony Davis.

Era el momento de un cambio, y se optó por tirar por la borda todo eso de defender. Eso sí, con Frank Vogel manteniéndose al cargo del equipo. Ya empezamos mal. Pones bajo las órdenes de Vogel gente que en defensa brilla por su ausencia, como Melo y Westbrook sin ir más lejos. En esta línea perdieron a Alex Caruso, su ancla defensiva, y por el camino de fichar a Westbrook perdieron la oportunidad de traer a Demar DeRozan y Buddy Hield. Nadie daba un duro por Demar tras su gris estancia en San Antonio. No hace falta decir lo que pasó después.

Pero de todas formas, el equipo que tenían debería valer para pasear tranquilamente por la temporada regular y no preocuparse por sus problemas hasta los playoffs. Ni el más alocado de los analistas podría haber predecido que en abril de 2022, los Lakers iban a estar undécimos de la conferencia oeste sin opciones de entrar en Play-In. Un ejemplo más de que las predicciones y las apuestas en la NBA son una pérdida de tiempo.

Segunda instancia: los problemas empiezan a aparecer

El caso Westbrook

Una de las claves de la hecatombe ha sido el rendimiento del MVP de 2017, Russell Westbrook. No está claro si por estado físico, por no encajar en el sistema, o por estado mental, pero no es el mismo jugador que acostumbrábamos a ver en OKC, Houston y Wizards, al menos en cuanto a números. Todas sus estadísticas bajaron menos una, la de las pérdidas. Pérdidas en momentos clave que obligaron a Vogel a sentarlo en el banquillo para los finales de partido. Por no hablar de una selección de tiro que hacía apagar la televisión a los fans del equipo angelino.

Intentaron mover al base en el periodo de traspasos, pero visto su rendimiento nadie estaba dispuesto a comerse su contrato. Tras una temporada nefasta, las únicas salidas que parecen viables son, o continuar en el equipo, o conseguir un traspaso con una franquicia en reconstrucción por un valor bastante bajo. Liberar a un jugador con semejante dinero pendiente solo crearía otra situación como la de Luol Deng, al que siguen pagando tantos años después de que pisara una pista por última vez.

Anthony Davis post-2020

Otro problema que también tiene nombre propio, Anthony Davis. El ala pívot lleva arrastrando problemas con lesiones de manera continuada desde que ganaran el anillo hace dos años. Los memes se suceden diciendo que Davis ganó un anillo y dejó de importarle el baloncesto. Los pocos partidos que juega, tampoco brilla demasiado, la forma que vimos en la burbuja de Orlando parece ya cosa del pasado.

Anthony Davis, más tiempo con ropa de calle que con el uniforme de los Lakers Anthony Davis, más tiempo con ropa de calle que con el uniforme de los Lakers, imagen de sustitución
Anthony Davis, más tiempo con ropa de calle que con el uniforme de los Lakers GTRES

Aún con todo, deberían haber sido capaces de ganar partidos con apariciones esporádicas de Davis, y LeBron tirando del carro. Pero había más problemas de raíz que no permitían al equipo acabar de tener una buena racha.

La plantilla estaba mal construida

Lo más grave, o el punto de inlfexión al final, fue la construcción de la plantilla, cosa que salpica directamente a los directivos. Con la cantidad de estadísticas avanzadas, ojeadores, cuerpo técnico y presupuesto que tiene esta franquicia, ¿cómo puede ser que haya pasado esto? No hace falta ser un genio para ver que DeAndre Jordan en las últimas temporadas era más un lastre que otra cosa. Que Howard y Carmelo no han envejecido como Lebron. Que Westbrook y el propio Lebron no encajan para nada en estilo de juego. Con un puñado de lesiones, cosa por otro lado normal en una plantilla tan envejecida, ya no tenían ningún tipo de fondo de armario.

Cuesta imaginar un escenario en el que estos fichajes sean decisiones de profesionales. Cuesta menos pensar que tuvieron lugar por peticiones de los pesos pesados del equipo que querían jugar con sus amigos, a lo que Vogel no podía decir nada. Siempre se tiende a echar las culpas de todo al entrenador o a los directivos, pero realmente no sabemos nada de lo que pasa en las oficinas. La influencia de grandes estrellas de los Lakers en los traspasos que se hacían no es nuevo con LeBron. Es casi tradición en Los Ángeles que la estrella tenga la última palabra, de ahí también que la lista de nombres que han pasado por el equipo sea la que es.

Esto resultó en que Jordan ya ni está en el equipo. Kendrick Nunn, que parecía el fichaje estrella, casi no ha jugado con la camiseta de los Lakers. Talen Horton-Tucker, la joven promesa por la que decidieron apostar, demostró tener nivel para jugar en la liga de desarrollo. Ariza y Bazemore ni juegan. Malik Monk, la única fuente de felicidad al principio, acabó siendo tan inconsistente como siempre. En otras palabras, un completo desastre.

Ni siquiera LeBron demostrando que es el mejor jugador con 37 años de la historia, si no se quiere decir todavía que es el mejor en general, pudo levantar a este equipo. Con las derrotas, la presión continuó aumentando con toda la presencia mediática que siempre les acompaña y da la sensación de que eso incluso empeoró las cosas. En toda su historia, los Lakers han quedado fuera de playoffs en 11 ocasiones. De estas, 7 han ocurrido en las últimas 9 temporadas.

Última instancia: Ni siquiera te puedes alegrar por lo que está por venir

Llegados a este punto, lo que más preocupa en realidad es el negro futuro que les espera. Sin elecciones en el draft con las que reconstruir, atados a los contratos máximos de Lebron, Davis y Westbrook, sin margen salarial, y sin entrenador. Poco después de que se hiciera oficial la eliminación, se anunció que Vogel no seguirá la temporada que viene. Se mire como se mire el proyecto pinta realmente mal, y trae recuerdos de cuando pasó algo muy parecido con los últimos años de máximo nivel de Kobe.

Por mucho que se intente, no se puede acabar con un tono positivo. Como no era suficiente con que cambiaran el nombre del estadio a Crypto.com Arena, el aficionado de los Lakers tiene que sufrir una de las temporadas más decepcionantes de la historia de la franquicia. Solo queda esperar una reestructuración total que, esta vez sí, dé sus frutos.

Artículos recomendados