KAWS, el escultor de nuestra era: su 'art toy' se ha convertido en un fenómeno de la cultura pop KAWS, el escultor de nuestra era: su 'art toy' se ha convertido en un fenómeno de la cultura pop

KAWS, el Miguel Ángel de la cultura pop: 20 años revolucionando el arte contemporáneo

El arte urbano callejero no es solo Banksy. Ni el enigmático artista ni los mismísimos Funkos habrían sido lo mismo sin la figura de Brian Donnelly, más conocido como KAWS, una leyenda viva del arte.

Por Guille Galindo  |  25 Agosto 2021

Cuando pensamos en un artista contemporáneo vivo por cuyo arte se pagan millones y por cuyas obras suspiran los principales (y más excéntricos) cantantes del panorama internacional, desde Travis Scott y Drake a Kanye West o BTS, de primeras se nos podría venir a la cabeza Banksy, por su trascendencia en medios y redes sociales con cada nuevo mural pintado supuestamente por él. Pero no, no hablamos de Banksy, sino de un genio del que seguro se fijó en su momento. Hablamos de la figura principal del 'Art Toy', del hombre detrás de numerosos éxitos gracias a poner enormes ojos en forma de 'X'. Hablamos del creador de ese Mickey Mouse que refleja tanto dolor y que le convirtió en leyenda. Hablamos de la persona que generó un debate sobre si el arte callejero tenía cabida en otros lugares. Hablamos de Brian Donnelly. Hablamos de KAWS.

De la calle al museo, pasando por Companion

Desvincular la barrera entre el arte de calle y el arte de museo no se hace de la noche a la mañana. Brian Donnelly nació en Nueva Jersey. Niño introvertido, se volcaba totalmente en sus dibujos como una forma de expresión a través del papel y un lápiz. En la escuela comenzó sus diseños de grafitis plasmándolos en el papel. No tardaría en dar el salto a los muros y paredes de Nueva Jersey, y poco después de Nueva York.

Fue en la ciudad que nunca duerme donde Brian creó en la primera mitad de los 90 su nombre artístico, y donde apostó por una original medida para diferenciarse del resto de grafiteros de la ciudad: llenar la publicidad de las marquesinas y las cabinas telefónicas con extrañas calaveras y figuras con los ojos en forma de X. Este sería su sello personal, el que le llevaría a todo lo alto.

Marquesina grafiteada por KAWS. Marquesina grafiteada por KAWS., imagen de sustitución
Marquesina grafiteada por KAWS. KAWS

Antes, muchas marquesinas que decorar, muchas multas que esquivar y muchos estudios que afrontar en la School of Visual Arts de Nueva York, donde tras graduarse trabajó como freelance para Disney creando fondos animados para películas como '101 Dálmatas'.

Llega 1999, el año de KAWS. Viaja a Japón para colaborar con la icónica compañía de juguetes japonesa Bounty Haunter en una edición limitada de juguetes de 20 centímetros. Querían ver y vender en 3D la calavera con ojos en forma de X que empezaba a vislumbrarse por todos los rincones del planeta. Es entonces cuando KAWS se introduce en el art toy, creando diseños propios, así como rediseñando figuras esenciales de la animación, especialmente Mickey Mouse. Nacía así la colección Companion, en la que destacó un Mickey Mouse con la calavera de KAWS sentado tapándose la cara, como si estuviera llorando o roto por dentro.

El primer Companion El primer Companion, imagen de sustitución
El primer Companion KAWS

Todos los Companion arrasaron, especialmente este último al que hacemos referencia, y KAWS se convirtió en el artista más codiciado del momento. De repente, todas esas marcas que se habían dedicado durante años a tapar los grafitis de Donnelly se peleaban por trabajar con él, y aquellas marquesinas y cabinas que llevaban su sello se convirtieron en santuarios, en mecas del arte callejero contemporáneo.

Desde entonces, y sería estúpido no reconocerlo, KAWS se fue alejando del arte puramente de la calle, centrándose más en el negocio. Mantuvo su esencia en los primeros compases al colaborar con firmas del streetwear e incluso crear una propia, Original Fake, pero con el paso del tiempo su lista de contactos (y su cuenta corriente) no hacían más que aumentar: desde la portada del álbum '808s & Heartbreak' (2008) de Kanye West a alianzas con Supreme, Vans, Uniqlo, Nike, Jordan Brand, Marc Jacobs o, la más reciente, con Dior.

Las portadas de '808s & Heartbreak' elaboradas por KAWS Las portadas de '808s & Heartbreak' elaboradas por KAWS, imagen de sustitución
Las portadas de '808s & Heartbreak' elaboradas por KAWS Def Jam

No obstante, lo que más le critican aquellos que consideran que el arte debe ser para todos y no solo para los que puedan permitírselo, es abandonar sus trabajos en las calles para exponer su art toy en los museos. En la actualidad, si quieres disfrutar del más mínimo trabajo de KAWS, te toca pagar. Y a su vez, muchos de los que lo hacen, amantes y coleccionistas del arte, mantienen indignados la creencia de que unas esculturas del estilo de KAWS no pueden compartir espacio con el arte tradicional.

Sobre esta fina línea que separa el arte callejero del comercial, en este debate sobre la validez de distintas expresiones del arte, lleva dos décadas haciendo malabarismos KAWS. Ya lo sufrió Andy Warhol a mediados de siglo pasado, ya lo experimentó Leonardo Da Vinci en el Renacimiento. De ambos se sigue hablando hoy en día. De KAWS se seguirá hablando en el futuro.

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