Entrevista a Javier Naval, fotógrafo y diseñador de carteles de teatro

Javier Naval

ENTREVISTA | Javier Naval, diseñador de fotografía y carteles teatrales, nos habla de su profesión y de la crisis del teatro por el coronavirus

No hace falta subirse al escenario para conocer el mundo del teatro como nadie. 'Solo' basta con fotografiar a quienes lo hacen cada semana, y diseñar los carteles que vemos diariamente por las calles de Madrid. Javier Naval cumple ambos requisitos.

Por Guillermo Galindo  |  20 Mayo 2020

El proceso hasta que acudimos a un teatro y nos dejamos llevar por el trabajo de los actores y actrices una vez encienden las luces, es muy largo. Es probable que, sin ese cartel o sin esa fotografía del protagonista o del espectáculo que vimos días antes, ni siquiera nos hubiéramos planteado ir. Más probable aún es que, tras esa fotografía o ese diseño que nos ayudó a darle una oportunidad a la obra, se esconda Javier Naval, diseñador de fotografía y carteles teatrales, con el que hemos podido hablar (a distancia, no queda otra), sobre su profesión y un mundo tan especial como es el del teatro, que sufre ahora una agónica crisis por culpa del coronavirus.

Lo primero de todo, Javier, ¿cómo estás llevando el confinamiento?

Empecé bien, porque tengo en casa mi pequeño estudio con el que pude desenvolverme sin problemas al principio, y como normalmente no suelo tener mucho tiempo, aproveché el mayor tiempo libre para dedicarlo a cosas que no hago nunca. Pero esto duró 20 días, después me empecé a agobiar. Además, mi trabajo se paró radicalmente tras la primera semana, por lo que llevo dos meses sin hacer nada. El futuro pinta negro.

¿Cómo afectará la crisis del coronavirus a la industria del teatro?

Ha sido un batacazo enorme, un batacazo que va a continuar. Porque, ya no es el hecho de volver a abrir los teatros o no, es saber si va a ser rentable con unas limitaciones de aforo tan grandes, y si la gente va a querer o a poder permitirse ir. En el caso de los grandes musicales y obras, ajenas a subvenciones públicas y que no son nada asequibles de mantener, una crisis económica y social se sufre mucho, porque viven del público que acude a los espectáculos. Pero no es algo que solo esté ocurriendo aquí, en Broadway o en Londres las cosas están igual o peor, porque la industria es más importante.

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Muy optimista no te veo...

No, porque la situación es realmente grave, y cuando pasan este tipo de crisis, la cultura siempre se queda a la cola. Vamos a ir viendo cómo transcurre el verano, y a partir de ahí estaremos atentos a lo que ocurre en el sector y cómo reacciona el público.

¿Consideras que tu profesión en concreto lo puede pasar mal?

Sí. Tanto el diseño de carteles como la fotografía de teatro siempre han sido profesiones cogidas con alfileres, porque la industria teatral es muy pequeña, sobre todo en España, y los gastos que lleva hacer unas fotos profesionales o un cartel profesional se han visto aquí siempre como accesorios, como algo prescindible en una situación crítica. En los últimos años la situación ha mejorado, pero aun así es complejo. Yo siempre me he considerado afortunado de poder vivir de ello, pero con la crisis que nos viene se recortarán gastos, y lo más normal es que prescindan de cosas que muchos en el sector no ven fundamentales. Que la gente te siga llamando con la misma asiduidad y con los mismos presupuestos se antoja muy difícil. En general, no es una profesión fácil. Yo siempre que veo a alguien que está empezando le digo que se lo piense muy bien. Es algo muy vocacional, pero es muy complicado.

Hablemos de los carteles de teatro. ¿Cómo crees que han evolucionado los carteles de las obras a lo largo de los años?

Antes los carteles eran más creativos, más conceptuales. Pero en los últimos 15-20 años, tanto en el teatro comercial o en el del alto público, la imagen del actor es muy importante para los productores para vender los espectáculos. En el mundo del musical esto no sucede, porque lo más importante suele ser el espectáculo, no se contratan a grandes nombres, lo que te permite cierta libertad. Y es aquí, en el teatro musical, donde he notado una mayor preocupación por una imagen cuidada y atractiva. Es algo que estamos adaptando de fuera, donde los musicales siempre han tenido esa imagen. En España, antes valía cualquier cosa para un musical, y ahora hay un gran interés por parte de la industria.

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¿Qué se necesita para hacer un buen cartel?

Lo fundamental es que los productores tengan claro lo que quieren hacer y hasta qué punto quieren arriesgar, porque, cuando te estás jugando mucho dinero, lo normal es ser más conservador. Ahí es cuando empieza una especie de negociación entre lo que el productor quiere y lo que tú puedes aportar como diseñador, donde convergen criterios artísticos y comerciales. Yo soy un artista al servicio de un producto, por lo que me considero casi más publicitario que artista. Buscamos entre todos crear un producto que al público le pueda interesar y que pueda servir para vender entradas.

Si tuvieras que quedarte con un cartel o diseño tuyo, ¿con cuál sería?

No puedo decantarme por uno.

Uno de los carteles más espectaculares de Javier Naval es el de
Uno de los carteles más espectaculares de Javier Naval es el de '¡Ay, Carmela'!. Javier Naval

Te lo pongo más fácil. Un cartel que no sea tuyo.

El que siempre recuerdo, también porque fue el primer musical que vi fuera de España, es el de 'Cats'. Es un cartel muy especial, un fondo negro con dos manchas amarillas que simulan los ojos de un gato, y dentro de esas manchas se reflejan las siluetas de dos gatos bailando. Se ha convertido en un clásico de los carteles porque realmente funciona, es muy identificable, y ha servido como inspiración a muchos otros carteles europeos de musicales, cuyo estilo es muy parecido.

El diseño del cartel de
El diseño del cartel de 'Cats'. Cats el Musical

Aprovecho que has hablado de un clásico para preguntarte sobre el mundo del teatro, en concreto el español. ¿Qué lo hace especial?

Lo mejor del teatro español es que, al no ser un mundo excesivamente amplio, nos conocemos todos, lo que te permite moverte con facilidad una vez entras y conoces cómo funciona, sobre todo si tu trabajo ha gustado a otros clientes. Pero que sea un universo muy reducido, sobre todo en comparación con otros como el inglés o el estadounidense, también tiene consecuencias negativas. Los presupuestos suelen ser bajos, y las posibilidades de ser creativo no demasiado grandes, sobre todo en cuanto al diseño, no tanto en cuanto a la fotografía. El que sea un sector pequeño tiene cosas buenas y malas.

¿Consideras que hay machismo en el mundo del teatro?

La verdad es que no. Muchas de las personas con las que trabajo, mis jefes, son mujeres. Hablo de mi sector y de mi día a día, por supuesto.

¿Qué tienen los musicales para gustarnos tanto?

Yo lo veo como una evolución de la ópera para todos los públicos. El espectáculo, los decorados, una música fácil que llega a todos... Cualquier amante de la ópera me machacaría, pero yo los veo un cierto vínculo. En muchos países europeos, la ópera iba dirigida a un público elitista, y el musical evolucionó para llegar al resto de la población. En un musical puedes disfrutar de la máxima expresión teatral, y eso a la gente le encanta. Además, en un mundo donde podemos ver todo desde el móvil, es un espectáculo que solo se disfruta plenamente en directo, y la historia entra mucho más fácil si llega a través de la música. La trama y el contexto social y político de 'Billy Elliot', por ponerte un ejemplo, es más fácil de entender a través de un musical.

Las influencias de
Las influencias de 'Cats' llegan al cartel de Javier Naval de 'Cantando bajo la lluvia'. Javier Naval

Damos un salto a tu otra gran pasión y trabajo, la fotografía. ¿Qué se necesita para captar la esencia en una foto?

La fotografía técnicamente son cuatro tonterías. Controlarla no es muy complicado si tienes la destreza adecuada, y más con todas las herramientas que tenemos ahora, con móviles que sacan fotos maravillosas. Pero claro, entonces seríamos todos fotógrafos. Lo difícil de la fotografía es tener el ojo para captar lo que tú quieres y de la forma en la que quieres. Eso es algo más inconsciente, innato, depende de tu propia visión. En el teatro, en las fotografías de escena, en realidad el que está sentado en la butaca de al lado está viendo el mismo espectáculo que tú haciendo la foto, pero la visión es completamente diferente. Es difícil de explicar, hay que sentirlo.

Voy a repetir la misma fórmula que hice cuando hablábamos de carteles. ¿Una fotografía que hayas hecho y que te haya marcado?

Esta vez me voy a mojar. En 2007 se estrenó 'Barroco', una versión de 'Las amistades peligrosas' en la que trabajaban Blanca Portillo y Asier Etxeandía. Yo hice una foto a Asier con un traje espectacular de mujer, mirando hacia atrás mientras se maquillaba, y esa foto me marcó. Al final no se utilizó para el cartel, pero a mí me gustó tanto que la tengo ampliada en mi casa. Esa producción supuso un antes y un después en mi vida profesional, lo que hace a la foto aún más especial. La considero una de las mejores fotografías que he hecho.

La fotografía más especial para Javier Naval.
La fotografía más especial para Javier Naval. Javier Naval

¿Y una fotografía que te hubiera gustado hacer?

Hay muchas producciones en las que me hubiera gustado estar, y evidentemente, fuera de España, hay muchos actores y actrices de Broadway a los que me encantaría fotografiar, pero tampoco pienso demasiado en ello. Si llegara ahora mismo el apocalipsis, que con la crisis que hemos tenido casi lo hace, me habría quedado muy satisfecho con todo lo que he hecho hasta ahora.

¿En qué momento supiste que querías dedicarte a esto?

Desde pequeño he sido muy aficionado a la fotografía, pero no empecé trabajando ahí, estuve como jefe de administración de una empresa, en lo que yo llamo "el mundo real". Pero tenía claro que no quería estar en una oficina, y estudié fotografía profesional. Cuando llegó el momento, pasé del "mundo real" al "mundo de las lucecitas". Como el sector de la fotografía es muy difícil, aparte estudié diseño para ampliar miras. No obstante, tardé en dar el paso, hasta los 28 o 29 años.

¿Cómo definirías tu trabajo?

Comprometido con lo que he querido hacer, y entregado a la profesión. Me mojo bastante en lo que hago, porque creo que es la única forma de hacer las cosas bien.

Y personalmente, ¿cómo te definirías?

Mi objetivo en la vida es ser honesto. Con todo. A mí me encantaría que me definieran como una persona honesta.

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