Las canciones de C Tangana son la guía para la vida del hombre moderno

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Guía para la vida del hombre moderno, según las canciones de C Tangana

A sus 28 años, C Tangana acumula seis discos y una docena de colaboraciones con una lírica que nos retrata su peculiar forma de ver la vida, a las mujeres o el dinero. Nos adentramos en la peculiar mente de C Tangana a través de lo que hemos aprendido en las letras de sus canciones.

Por Juan Sanguino  |  25 Julio 2018

Si hacemos caso a las redes sociales (algo que jamás deberíamos hacer, por otra parte), nunca ha sido tan duro ser un hombre blanco heterosexual como en 2018. Los miembros de ese demográfico gestionan la actual insurrección de las minorías en el ascensor de la igualdad y la justicia social como pueden: haciendo hueco para que quepamos todos, dándole compulsivamente al botón de cerrar puertas o botando para que se descuelgue el ascensor con todos dentro. El trappero madrileño de 28 años C Tangana (nacido Antón Álvarez Alfaro, triple A como las pilas que más duran en una metáfora que inexplicablemente él no ha utilizado aún en ninguna canción) propone un manual de instrucciones para navegar la convulsa época en la que nos ha tocado nacer, vivir y morir. O, según él, nacer, tirar billetes de cien en un culo que no sé de quién y morir. Estas son, según el autocoronado Ídolo, las preocupaciones del hombre moderno.

"Chico listo, guapo y presumido. Los ojos en mí pero me lo muevo tranquilo"

Pocas cosas le gustan más a C Tangana que hablar sobre C Tangana. Lo fascinante de su discurso es que él se comportaba como un triunfador mucho antes de serlo siguiendo los preceptos de Aladdín: para parecer un príncipe, lo único que tiene que hacer Aladdín es vestirse como un príncipe. Si te comportas como un ganador el mundo asumirá que lo eres porque percepción, especialmente en el show business, es realidad.

"Si todos quieren ser el bingo, bingo / Pero yo estoy más lindo, lindo". Además de recordarnos lo guapo y talentoso que es, C Tangana define su carácter mediante el trabajo: el capitalismo es su zorra, la industria musical es su zorra y, desde luego, las zorras son sus zorras. "Yo ya he cumplido tu sueño / Y no me ha entrado ni sueño / Y aquí estoy, es pasión / Esto para mí es un juego". Un juego que por lo visto le ha dado mucho dinero. ¿Que cómo lo sabemos? Pues cómo va a ser, porque él ha escrito canciones enteras para contárnoslo.

"Me cogió la depresión en un Ferrari"

El protocolo dice que es de mal gusto hablar de dinero, pero para C Tangana el protocolo también es su zorra. Asegura que ha firmado "el contrato más caro de to el gremio", que perdió sus amigos pero "mírame qué mono llorando en la limo" y que, por si quedara alguna duda, "yo quiero mi pasta, este talento me desgasta". Lo que no se gasta es el dinero que gana, porque lo más hermoso que tiene la fama es que te forras y encima te invitan a todo: "ahora me visto de gala pero no pago la ropa / volando en la sala pero no pago la coca". Incluso cuando se pone feminista, mide el empoderamiento de la mujer en cuanto a sus posesiones materiales: "tiene una hacienda, tres o cuatro barcos / Un M4 y un Lambor / Tiene cuero y piel en el armario". Sin embargo, tal y como nos enseñó Pretty Woman (que debe de ser la película favorita de C Tangana, porque tiene dinero, putas, ropa cara y una mujer que tiene el pedal y cuando quiere acelera), todos esos avida dollars no valen nada si no tienes a alguien con quien gastártelos por encima de tus posibilidades.

"Yo estoy enamorao del queso, pero prefiero un beso"

Quizá el queso sea una metáfora, aunque tampoco pasaría nada si fuera literal porque el queso está riquísimo y hay de todos los tipos y para todos los gustos. C Tangana es un romántico ("Ella, que ha nacido modelo diva y superestrella / Deja el mundo menos bonito cuando se aleja") pero nunca pierde de vista su otro gran amor: la cuenta del banco. "Multiplicando los papeles como debe ser / Dime si quieres gastarlos conmigo" o "Que le jodan al dinero quiero estar contigo" son lo que él entiende por arrodillarse (aunque cualquiera que escuche a C Tangana sabe que él jamás se arrodillaría ante nadie) y hacer una declaración de amor. Hasta cuando lamenta tener el corazón roto en Mala mujer, en la que se queja de que una pécora le ha "dejado cicatrices por todo mi cuerpo tus uñas de gel", lo que más le duele es que encima le ha desplumado: "Tú lo que eres es una ladrona, que me ha llevado a la ruina, te has llevado mi corazón, mi orgullo, mi pasta, mi paz, mi vida".

"Antes de que muera yo, pienso follarte hasta borrar el límite entre los dos"

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Si el plan de dominación mundial de C Tangana pasa por follarse al sistema metafóricamente, por supuesto que en sus ratos libres va a aprovechar para follar literalmente. Y por supuesto luego va a contárnoslo. A veces, con más detalles de los que le hemos pedido como en Pop Your Pussy, su primer single. "Follar contigo, lo único que pienso es en follar contigo" miente en Inditex, porque sabemos que tiene otras muchas cosas en la cabeza. Y entre ellas está una irracional obsesión con lo que digan de él los demás.

"Tú estate espabilao, espabilao, te quitan el bocata y no te has enterao"

La Gente™ es un personaje recurrente en el universo de C Tangana. Nadie sabe muy bien a quién se refiere, pero ellos sí saben quiénes son. Ellos saben que ahora son sus zorras. "Lo repetíais como loros, todos lo mismo como bobos" asegura en No te pegues, "Cada día un hijo de puta quiere joder con mi nombre, quiere joder con mis planes, ponerme a prueba" canta en Demasiado tarde. ¿Quiénes serán esos hijos de puta? Es un misterio, lo único que está claro es que esos hijos de puta se han metido con el hijo de puta equivocado: él es un caballo ganador y no porque haya datos empíricos de ello sino porque él ha dedicado una canción entera a explicarnos que lo es y punto. "Caballo ganador, caballo ganador, me estás mirando el culo eres un seguidor" le dice a La Gente™. ¿Te das por aludido? Pues entonces es porque vas perdiendo. Espabilao.

En esa misma canción, titulada Caballo ganador como la autobiografía de C Tangana que no cabe duda él mismo ya está escribiendo, el ídolo entra en un terreno de arquitectura narrativa divergente que no se sostendría de no ser, suponemos, por sus cojones. Alcanza una nueva dimensión temática al fusionar sus preocupaciones fetiche como un alquimista enloquecido, un poeta maldito o un futbolista de la selección de Irán. Atención al solapamiento de conceptos marca de la casa Tangana: "Cuando yo haya terminado te la puedes coger [dinero], de momento esta es mi puta y me la voy a joder [sexo metafórico], si antes aquí estaban cerradas todas las puertas cerradas del país [industria musical], para estar a vuestra altura tendría que volver [egocentrismo], ahora miran mis cojones moviéndose al correr [mensajitos a La Gente™]". Así es como C Tangana sublima su propio discurso, tras sentar las bases de sus temas predilectos los combina bajo un solo criterio: están relacionados porque le importan a él.

"No tengo tiempo para gramear, marcas multinacionales en mi celular, políticos pensando cómo contestar, estrategia militar en marketing viral"

Durante su concierto en Madrid, C Tangana explicó que para cumplir su misión ha tenido que construir al ídolo (título de su primer disco) para después destruirlo. Todo eso con un solo disco y una docena de colaboraciones, porque la vida moderna va muy rápido. La cultura del siglo XXI no está compartimentalizada sino que fluye y por eso C Tangana se ha convertido en una de las voces de su generación.

Cuando rapea que "en esta vida nadie sabe na, a veces quiero que se acabe, voy pa tu Insta a ver qué sale, mami con ese culo no se vale" está condensando la angustia existencial que provocan las redes sociales. Cuando Rosalía, su acompañante en Antes de morirme, le explica que está "to el día working sin descansar, no estoy pará y no me puedo casar" resume las inquietudes de los millennials (y, de paso, manda un mensajito a La Gente™ que la acusa de apropiación cultural: "Sin ser gitana tengo compás"). Y cuando él mismo hace referencia a sus canciones del pasado en Intoxicao ("Marcas de tus uñas en mi piel, multinacionales en mi cell") se confirma como un tipo autoconsciente y encantado de usarse a sí mismo como referente.

Es un arrogante, pero también es un autor y un símbolo de una generación que ya no se disculpa por ponerse un trozo de pastel sin preguntar si quedan platos. Una generación que, además, saca la basura de los prejuicios artísticos porque el elitismo huele a podrido: de entre todos sus versos, el que más representa al pueblo es "Dios bendiga al regetón, Dios bendiga al Daddy". Al Daddy Yankee, claro. Todos lo hemos pensado mientras bailábamos Gasolina, pero él ha sido el único que se ha atrevido a decirlo. Dios bendiga al trap, Dios bendiga a C Tangana.

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