Analizamos la foto de Héctor Bellerín como la obra de arte que es

Twitter/@HectorBellerin

La foto de Héctor Bellerín es un auténtica obra de arte, y os voy a explicar por qué

Como estamos seguros de que vuestros nietos tendrán que analizar la foto de Héctor Bellerín en el hospital en los exámenes de Historia del Arte de las próximas décadas, nos adelantamos en el tiempo y os mostramos punto por punto por qué estamos ante una obra de arte.

Por Guillermo Galindo  |  31 Enero 2019

Hay tipos con carisma, y luego está Héctor Bellerín. Si te acabas de unir a la locura que es Twitter, el futbolista del Arsenal es sin duda uno de los primeros a los que debes seguir. Si no, te perderás cosas tan mágicas como la foto que se ha hecho viral y que vamos a analizar con detalle, porque da para una tesis doctoral. Pero antes, pongamos en situación a aquellos pobres infelices que no sean fans del lateral español.

Héctor Bellerín, uno de los estandartes del Arsenal de Unai Emery, se rompió los ligamentos en la victoria de los gunners contra el Chelsea. Deportivamente, Emery pierde a un puñal por la banda derecha con cuyas internadas desequilibra el juego una y otra vez. Pero no hemos venido aquí a hablar de fútbol. Lo realmente interesante vino después, en su cuenta de Twitter. Y todo gracias a esta foto, donde Bellerín asegura estar "en buenas manos".

Pero de verdad, repasad mejor el contenido de la imagen. Parece una foto tomada en el Berlín Oriental de principios de los 80. Es maravilloso todo: la estética, el color, cada uno de los elementos... No hay nada que no nos recuerde a una imagen antigua de un jugador del Dinamo de Berlín. Tiene tanto que analizar, que es mejor ir paso a paso, desgranar la escena como si estuviéramos en el examen de Historia del Arte de Selectividad.

Héctor Bellerín

El eje principal de la foto, sobre el que gira toda la escena y la mirada de todos los presentes, como aquel paciente muerto de 'La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp' de Rembrandt (ya os avisé de que esto iba a ser una clase de Historia del Arte online). Afortunadamente, Bellerín solo se ha roto la pierna, no le han ahorcado por robar como le sucedió a ese pobre hombre. Volviendo al cuadro de Rembrandt, si por algo destacó en su momento fue por integrar de lleno al espectador en la escena con la mirada de dos personajes fija en él.

Ya tenemos sucesor de Rembrandt, 300 años después.
Ya tenemos sucesor de Rembrandt, 300 años después. Wikimedia Commons/Twitter

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Casi trescientos años después, la técnica se repite, solo que esta vez es el protagonista el que nos mira, con una sonrisa además. Una sonrisa tan difícil de descifrar como la de la Mona Lisa. ¿Es sonrisa de posar para la foto? ¿Es sonrisa de "dónde me he metido"? Entre esa mueca tan complicada de analizar y el bigote old school, muchos no han dudado en compararle con Pablo Escobar.

Pero ni El Patrón parecía tan ochentero como Bellerín, con esa camisa y esos calzoncillos. No es la primera vez que el lateral parece haber viajado en el tiempo. Sus fotos vintage se cuentan por decenas, cada una mejor que la anterior. Entre eso y sus críticas a Trump, puedes pasar una tarde de lo más entretenida cotilleando sus redes sociales.

Héctor Bellerín, el día de la caída del Muro de Berlín.
Héctor Bellerín, el día de la caída del Muro de Berlín. Twitter/@HectorBellerin

Los doctores

A mí no me engañan. Los dos doctores de la derecha llevaban congelados un par de décadas y los han devuelto a la vida para la foto. Si hasta la jeringuilla con la que el doctor de abajo pincha a Bellerín parece de otra época.

Ponemos de nuevo la foto aquí para facilitaros todo. Si es que somos unos buenazos...
Ponemos de nuevo la foto aquí para facilitaros todo. Si es que somos unos buenazos... Twitter/@HectorBellerin

Pero ojo, que aquí hay algo que no cuadra. Lo bueno de las obras de arte es que con cada nuevo vistazo descubres una cosa diferente. ¿Quién es el señor de la izquierda? Porque, además de romper un poco la estética con su pelo, barba y pulsera no antiguas, si nos fijamos bien nos damos cuenta de que no lleva bata como los otros dos. ¿Es un aprendiz? ¿Un amigo? ¿Le han obligado a ponerse ese jersey y pantalones blancos para la foto? Me gusta pensar que fue así.

La sala

Viendo los hospitales que hay en Londres, deberíamos darnos en un canto en los dientes con los de España. ¿Cuántas historias habrán oído esas paredes blancas? Por la pinta que tienen, parece que millones. Los utensilios son más propios de la postguerra, y la camilla, de un psiquiátrico abandonado. Pero todo eso se queda en nada si lo comparamos con los objetos más top que aparecen en la imagen, los cuadros.

El de la izquierda es el típico cuadro de hospital. Todos los hospitales con una falta de renovación alarmante cuentan con varios de este tipo, como si cada uno de los arquitectos que diseñaron estos edificios fueran familiares del mismo pintor. Pero es que el de la derecha lo podemos considerar una reliquia, con ese azul gastado ya del tiempo y el marco dorado propio de otra época, desde luego muy anterior a la actual. Además de que da la sensación de ser una habitación muy pequeña. Que a lo mejor Bellerín es más de izquierdas que el nacionalizar empresas y ha ido al hospital más humilde de toda Inglaterra, pero no deja de ser sorprendente. Si en unos años reconoce que la foto es un montaje y que realmente la hicieron en el set de la película 'Good Bye, Lenin!' tampoco nos extrañaría demasiado.

La composición

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Que la foto esté tirada con una cámara analógica, tan de moda últimamente (pobre de aquel que las haya tirado o vendido por Wallapop), es lo que definitivamente nos sumerge en el pasado, aunque la naturalidad de cada uno de ellos influye también. Pero llegados a este punto, dejémonos llevar por la imaginación. ¿Y si todo esta preparado, y lo que Bellerín quería en realidad era emular una obra del Renacimiento en pleno siglo XXI?

Una de las composiciones más utilizadas por los artistas del Renacimiento era la triangular. Con sus personajes formaban triángulos ficticios que aportaban calma y armonía a las obras. Pues bien, Bellerín se llama Héctor como podría haberse llamado Miguel Ángel, Rafael o Leonardo, porque en su foto también hay un triángulo, o eso hemos visto después de pasarnos horas mirando fijamente la foto (vaya trabajo tenemos, eh). Aquí lo tenéis. Don't @ me.

Un triángulo perfecto, no hay lugar a dudas.
Un triángulo perfecto, no hay lugar a dudas. Twitter/@HectorBellerin (y elaboración propia, claro)

Punto extra: la operación

Vale, a lo mejor nos hemos pasado, pero es que este tipo es un artista. Solo hay que ver la foto que ha subido horas después, al poco de salir de la operación de rodilla. Se le ve contento, quizás demasiado...

¿No había fotos mejores y menos bizarras o es que es justo el tipo de imagen que quería subir? Yo creo cada vez más que se trata de lo segundo. Mi respeto lo tiene para siempre.

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