AHIGE: "El 8M, los hombres debemos realizar tareas de complemento, de cuidados y de apoyo"

GTRES

Hablamos con AHIGE sobre el movimiento de hombres por la igualdad y su papel en el 8M

Entrevistamos a Julián Fernández, miembro de AHIGE, que nos habla sobre el origen de esta asociación, los cambios que desde ella ha ido percibiendo en la sociedad a lo que feminismo se refiere, así como de las labores que realizan cada 8M.

Por Jorge Moreno  |  04 Marzo 2020

Julián Fernández es miembro de AHIGE, la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género, una organización de hombres que a través de charlas, talleres y otras actividades tratan de cambiar a ayudar que otros cambien su machismo interiorizado. Como nos reconoce el propio Julián, lo que buscan principalmente es un cambio personal, aunque luego eso tenga un impacto en la sociedad. Con motivo del 8M, hemos tenido la oportunidad de hablar con él para conocer la asociación desde dentro.

Pregunta: AHIGE nace en 2001. ¿Cómo surge la asociación en un momento en el que poca gente se planteaba sus actitudes machistas?

Respuesta: La asociación nace de el Movimiento de Grupos de Hombre, que existe desde dos décadas antes, en los 80, cuando empezaron a surgir grupo de hombres en Valencia, en Madrid, en Sevilla, en Málaga... Por primera vez, en el 1999, se realizó un congreso nacional sobre la condición masculina en Jerez de la Frontera. Allí, en el marco del congreso, fue donde se planteó desde el Grupo de Hombres de Málaga la necesidad de crear una asociación para que la labor que estaban haciendo los grupos de hombres tuviese una proyección social, saliera hacia fuera, porque la característica fundamental de los grupos de hombres es que es un trabajo de cambio personal, interior. Hubo un debate, y en el 2001 fue cuando del propio Grupos de Hombres de Málaga surge la iniciativa de crear AHIGE.

Durante todo este tiempo, sobre todo desde 2001, ¿habéis percibido mucho cambio sobre la percepción social que se tiene de AHIGE?

Sí se ha notado cambio. No demasiado en el sentido de que seguimos en el marco de una sociedad machista y patriarcal, la mayoría de la población sigue rigiéndose por los valores de la cultura de los géneros y el movimiento de hombres por la igualdad como apéndice del movimiento feminista sigue siendo minoritario, de una proyección bastante reducida. Pero sí hemos notado que, cada vez más, hay una aceptación social, por ejemplo desde las administraciones: nos piden talleres, charlas, encuentros para hablar de las nuevas masculinidades, de los cambios que promulgamos desde AHIGE...

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En vuestros talleres con jóvenes os sorprendéis ante ciertas posiciones muy retrógradas de chicos que tienen 15 años. ¿Las nuevas generaciones siguen siendo machistas? ¿Habéis notado cambio, son más tolerantes, menos?

Creo que es un proceso lento, a largo plazo, en el que no podemos decir que hay grandes cambios de la noche a la mañana. Como te he dicho antes, seguimos viviendo en una sociedad patriarcal, mayoritariamente muy machista, y esto repercute en las nuevas generaciones, que siguen siendo concebidas y criadas en los principios de la cultura de los géneros. Las últimas estadísticas que se han hecho sobre los jóvenes dan una mayoría de jóvenes con una percepción social muy conservadora. Sin embargo, van influyendo determinados cambios: en los dos últimos años, la cuarta ola del movimiento feminista, con la huelga de 2019 del 8M y las distintas manifestaciones, han repercutido favorablemente en el cambio de percepción, pero todavía falta por llegar a la educación: el problema que tenemos en este país con el sistema educativo es que los elementos más igualitarios, los elementos más progresistas de las nuevas ideas no entran en el sistema escolar, que está bloqueado. Tiene su porqué: mientras la Iglesia tenga la capacidad que tiene de influencia en el sistema escolar, va a ser muy difícil que estas ideas se puedan propagar. Ya has visto la propuesta de Vox sobre el pin parental, es una manera de retrasar y torpedear cualquier posibilidad de ir introduciendo en el curriculum escolar la formación en igualdad o la educación sexual. Son problemas que tiene el sistema escolar español desde hace muchísimo tiempo.

Has mencionado la propuesta de Vox del veto parental. ¿A vosotros como asociación cómo os ha repercutido el auge de estos movimientos políticos y partidos que rechazan frontalmente el movimiento feminista y ponen en el punto de mira asociaciones como la vuestra?

Nos repercute en el sentido de que nos crea más dificultades de las que ya teníamos para expandir el mensaje de igualdad y de progresismo, nuestros grandes principios. Ya de siempre había dificultades, pero ahora con estas propuestas ha aumentado. No llega al terreno de que nos veamos prohibidas nuestras actividades, pero sí en la capacidad de desarrollar nuestra tarea, nuestra labor.

Siguiendo con la labor y las actividades que realizáis, ¿notáis presencia mayoritaria de algún grupo determinado de hombres o las edades son más variadas?

Es un público muy variado. Notamos una especie de segmentación por el tema de la formación: la mayor parte de nuestros socios ya tienen una formación inicial que ya les propicia hacerse socios de AHIGE: o tienen una formación como educadores sociales o como educadores en igualdad o como graduados sociales o titulados universitarios... Ya viene con una formación previa que ya les inclina a acoger nuestras ideas.

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¿Realizáis alguna actividad especial cuando se acerca el 8M?

En relación a nuestras confluencias con el movimiento feminista de mujeres nos lleva a considerar que el 8M es una conmemoración en la que las mujeres tienen que tener un protagonismo, y nosotros no tenemos por qué hacerles sombra de ningún tipo. Esto nos lleva realizar tareas de complemento, de cuidados, de apoyo si ellas nos lo piden: el año pasado en muchos sitios donde tenemos delegaciones con un cierto número de socios como Madrid o Barcelona nos ofrecimos a realizar tareas de cuidados en las guarderías para que las mujeres pudiesen ir a las manifestaciones. De esta manera creemos que las mujeres pueden tener un mayor protagonismo y puedan sentirse más libres para participar en las actividades que ellas organizan.

Siguiendo con el 8M, siempre habéis reivindicado la importancia de referentes sociales para facilitar, sobre todo en niños, la identificación de la cultura machista, ¿creéis que la popularización del 8M está facilitando esto?

Creo que sí. Creo que, sobre todo a partir 2019, el movimiento feminista experimentó un auge y una extensión a nivel social lo suficientemente grande para que todo el mundo sepa de qué va el movimiento, qué es lo que reivindican las mujeres. Por ejemplo, el prejuicio que había, y que todavía existe en la sociedad, de esas personas que trataban de presentarse como neutrales diciendo "yo no soy ni feminista ni machista", como si fuesen dos partes de una confrontación. Eso no es así: el feminismo es la lucha por la igualdad, de todos, de hombres y mujeres; mientras que el machismo es la defensa de la discriminación y la desigualdad, de valores tradicionales que en la sociedad actual han perdido su sentido de ser. Por lo tanto son dos fenómenos diferentes, distintos y eso se va consiguiendo implantar

¿Vosotros tenéis algún referente social concreto que os haya inspirado?

Tenemos referencias en hombres que fueron los pioneros y los propiciadores de la generación del Movimiento de Hombres por la Igualdad. Siempre hablamos de que surge en Canadá, de la mano de un intelectual, allá por la década de los 70. Aquí en España tenemos hombres que fueron pioneros en el surgimiento de grupos de hombres como Luis Bonino en Madrid, o como Joan Vílchez en Valencia, que para nosotros son referentes. Pero una figura que destaque no, porque precisamente la ideología de la igualdad lo que propicia es todos seamos referentes de todos y sobre todo que cada uno sea referente de sí mismo. Por eso nuestra mayor tarea es la de los grupos de hombres, que significa que antes de intentar cambiar la sociedad tenemos que intentar cambiarnos nosotros mismos. Es una labor de introspección partiendo de la toma de conciencia de que todos somos machistas, porque todos hemos crecido y nos hemos desarrollado en una sociedad patriarcal. Nuestra labor actual es tratar de reconvertir eso, tomar consciencia de nuestro machismo para tratar de cambiarlo a nivel personal. Esto luego tiene sus repercusiones a nivel social, pero al cambio personal le damos muchísima importancia.

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