Didier Drogba se retira: los 6 momentos más destacados de su carrera

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Didier Drogba, el jugador que salvó a su país de una masacre mientras no paraba de hacer goles

Didier Drogba deja el fútbol convertido en leyenda del Chelsea y de Costa de Marfil. En sus veinte años de carrera ha vivido todo tipo de situaciones. Repasamos las seis más importantes, las que cambiaron su vida personal y profesional.

Por Guille Galindo  |  23 Noviembre 2018

Se retira uno de los grandes futbolistas de este siglo. Didier Drogba ha anunciado en redes sociales que cuelga las botas a los 40 años, tras más de dos décadas marcando goles sin descanso. 304 para ser exactos.

Pero Drogba es más que un goleador y uno de los tres mejores jugadores africanos de todos los tiempos. Se ha convertido en un mito para su continente y su país, Costa de Marfil. Su incidencia dentro y fuera de los terrenos de juego merecen que le hagamos un homenaje. Conoce más sobre su vida profesional y personal con este repaso a su trayectoria a través de seis momentos claves.

1 Un comienzo difícil

Didier Drogba nació un 11 de marzo de 1978 en Abiyán, enclave financiero de Costa de Marfil. Como curiosidad, su madre le llamaba cariñosamente 'Tito' en honor al mariscal Josip Broz Tito, el líder socialista de Yugoslavia. Eran otros tiempos, no hay duda. El caso es que 'Tito' no pudo estar mucho tiempo con su familia, ya que a los 5 años le llevaron a Francia a que tuviera una mejor vida junto a su tío Michel Goba, jugador de la Ligue 2 francesa. Volvió a su país a los pocos años, para establecerse definitivamente en Francia tiempo después, esta vez junto a toda su familia.

Drogba en su primer equipo en Francia, cuando era tan solo un niño.
Drogba en su primer equipo en Francia, cuando era tan solo un niño. Twitter/@didierdrogba

A finales de los 90, sus estudios universitarios le impedían tener regularidad en el fútbol, a pesar de que ya militaba en las categorías inferiores del Le Mans. Finalmente se decantó por el deporte, pero en sus primeras temporadas no terminó de despuntar, con cifras goleadoras muy discretas. No fue hasta la 2002-03 cuando demostró su verdadero potencial, con 17 goles en 34 partidos en la Ligue 1 con el Guingamp, lo que le valió el traspaso a uno de los grandes del país, el Olympique de Marsella, donde marcó 32 goles en 55 partidos. Ya no habría quien le parara.

2 El Chelsea fue su gran amor... con permiso de Mourinho

40 millones desembolsó Roman Abramóvich por el marfileño en el verano de 2004, como pieza fundamental del nuevo proyecto de José Mourinho. Para Drogba, el técnico luso fue como un segundo padre, con una relación afianzada hasta tal punto que, cuando Mourinho dejó la disciplina 'blue' en septiembre de 2007 por discrepancias con el club, Drogba expresó públicamente su frustración:

"La salida de Mourinho destruye una cierta familiaridad que teníamos en el club. Nos gustaba su mentalidad, ya que proporcionaba la imagen que el Chelsea ha mostrado durante estos años. Me sentí raro al volver a entrenar y no ver a Mourinho. Me impactó mucho. Muchos de nosotros solíamos jugar principalmente para el míster".

La insatisfacción del delantero fue a más. En una entrevista a France Football, mostró su deseo de abandonar el equipo londinense: "Quiero dejar el Chelsea. Algo se ha roto en el equipo, el daño es grande en el vestuario". Finalmente ambos hicieron las paces y Drogba seguiría unas cuantas temporadas más, en las que marcó un total de 164 goles.

3 Caída a los infiernos y redención en la Champions League

De esos 164 goles, sin duda el que nunca olvidará fue el de aquel 19 de mayo de 2012 ante el Bayern de Múnich. Pero retrocedamos un poco en el tiempo. La obsesión de Roman Abramóvich por la Champions League era un secreto a voces. A punto estuvo de alcanzar la final Mourinho, pero el Liverpool de Rafa Benítez se lo impidió en dos ocasiones. Curiosamente, el Chelsea logró un hueco en el partido más importante del año la temporada en la que el portugués se marchó, esa misma en la que Drogba dijo que quería irse.

De nuevo el Liverpool fue el rival en semifinales, aunque en esta ocasión pudieron superar el escollo. En la final les esperaba otro histórico inglés, el Manchester United. Didier Drogba terminó expulsado en el minuto 116, a cuatro minutos de los penaltis, por darle un bofetón a Nemanja Vidic, con quien había tenido rifirrafes desde 2006. De hecho, solo un mes antes de la gran final, un choque con el defensa dejó a Vidic sin un diente. Drogba se quedó sin lanzar el quinto lanzamiento de la tanda, responsabilidad que asumió el capitán John Terry, con ese resbalón que ya forma parte de la historia de la Champions y con el que el United conquistó su tercera UCL.

Al año siguiente, Drogba volvería a tener un protagonismo negativo en Champions con su famoso "¡Esto es una puta desgracia!" ante la cámara segundos después de la polémica eliminación en semifinales ante el Barcelona con el arbitraje de Ovrebo. La UEFA le sancionó con cuatro partidos.

Parecía que Didier Drogba y Champions League no terminaban de congeniar bien juntos. Pero ni la mala suerte ni los errores pudieron parar el huracán marfileño que arrasó la competición europea en la temporada 2011-2012. Prácticamente él solo tiró del Chelsea en las eliminatorias, con un estilo de juego ultradefensivo impuesto por Roberto Di Matteo que consistía en que diez jugadores defendieran y su delantero anotara las pocas que tuviera. El plan, todo hay que decirlo, salió a la perfección.

Llegamos al 19 de mayo de 2012. Minuto 88, Fernando Torres fuerza un córner que lanza Mata y cabecea Drogba a la red. Era el 1-1. En la prórroga, los fantasmas volvieron. El delantero cometió un penalti infantil que no materializó Arjen Robben. Pudo ser el fin, pero la suerte esta vez le sonrió. Minutos más tarde, en la tanda de penaltis, Drogba lanzó ese quinto y definitivo que no pudo tirar en 2008. La Champions por fin era suya.

4 Un viaje por todo el mundo donde siguió haciendo lo que más le gusta: marcar goles al Arsenal

Didier se fue ese mismo verano del Chelsea por la puerta grande. Una pequeña etapa en China, para más tarde recalar en Turquía y Estados Unidos, donde se ha retirado del Phoenix Rising convertido en uno de los directivos del equipo, que lucha por ganarse un hueco en la esperada ampliación de la MLS. Drogba ya ha asegurado que hará todo lo posible para conseguirlo.

Volviendo a su período en el Galatarasay turco, donde en apenas temporada y media se convirtió en una leyenda para sus aficionados, podemos destacar la final de la Emirates Cup en la que se enfrentó al Arsenal, uno de sus rivales fetiche. Salió al campo en la segunda parte con 1-0 en contra, marcó un doblete y se llevó el torneo. No parecían pasar los años por él, al menos en sus enfrentamientos con los 'gunners'.

5 Volvió Mou, volvió Didí

En medio de estas experiencias por todo el mundo, en 2014 Drogba regresó al Chelsea de la mano de Mourinho, como si hubiéramos viajado en el tiempo a 2004. Suplente de Diego Costa, marcó siete goles ese año. Sin embargo, en su último partido con la elástica 'blue' se lesionó a la media hora de juego. Para despedirle como es debido, entre todos los jugadores le sacaron del césped a hombros, una imagen icónica que todavía se recuerda en el barrio de Londres.

6 La dimensión de Drogba va más allá del fútbol: paró una guerra civil en su país

Un jugador excepcional se convierte en hito cuando aprovecha la repercusión que le da el fútbol para cambiar las cosas. No sabemos si por la influencia de su madre admiradora de Tito, pero Drogba ha luchado durante toda su vida por mejorar las condiciones de vida de los costamarfileños, ya sea a través de diversas acciones en el país o con su puesto de embajador de la ONU. Lo que mucha gente desconoce es que su intervención fue fundamental para terminar con una guerra civil sangrienta que estaba masacrando Costa de Marfil.

Sucedió en 2005. Para entonces, los enfrentamientos entre Gobierno y rebeldes habían dejado ya miles de muertos. En un país sumido en el caos y la desesperanza, el fútbol comenzó a unir lo que estaba roto. Costa de Marfil se clasificó por primera vez en su historia para un Mundial, y la gente volvió a sonreír tras muchos años sin hacerlo.

Fue entonces cuando la gran estrella de la selección se dirigió a las cámaras y mandó este emotivo mensaje a su pueblo: "Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, este y oeste, os pedimos de rodillas que os perdonéis los unos a los otros. Perdonad. Perdonad. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejad vuestras armas y organizad unas elecciones libres". Una semana después, se negoció un alto al fuego.

La generación de Drogba se clasificó para tres Mundiales seguidos y fue subcampeón en dos ocasiones de la Copa África.
La generación de Drogba se clasificó para tres Mundiales seguidos y fue subcampeón en dos ocasiones de la Copa África. GTRES

No era suficiente para el costamarfileño. Quería acabar de una vez por todas con el sufrimiento de la guerra. Por eso, en 2006 viajó a Costa de Marfil a compartir con sus compatriotas el trofeo a Mejor Jugador Africano del Año, y aprovechó para visitar Bouaké, ciudad conquistada por los rebeldes y uno de los puntos más peligrosos del conflicto, con el único objetivo de dar un mensaje de paz y armonía.

En 2007 dio el golpe de gracia a la guerra. Convenció a todos de que Bouaké debía ser la ciudad en la que la selección nacional jugara un partido, y consiguió que el presidente acudiera al choque en la que era una zona ocupada por sus rivales por el poder. Todo indicaba que la jornada acabaría siendo desastrosa, pero la tensión inicial se desvaneció cuando unos y otros cantaron el himno de Costa de Marfil al principio del encuentro. "Ver a dos bandos juntos cantar al unísono el himno de mi país fue muy especial. Sentí que Costa de Marfil volvía a nacer", declaró el futbolista más tarde. Ahora, tras su retirada, existen rumores de que el próximo paso de Didí estará relacionado con la política de su país. Porque el deporte no es lo todo, y Drogba lo sabe mejor que nadie.

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