¿Cuándo vamos a dejar de aplaudir en los balcones?

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¿Es hora de dejar atrás el aplauso de las 20:00h.?

El aplauso no ha dejado de tener sentido porque el problema continúa, pero ha sufrido un desgaste que nos obliga a decirle adiós lo antes posible.

Por Guille Galindo  |  13 Mayo 2020

Los últimos de Filipinas fueron un destacamento español que permaneció durante casi un año sitiado en la iglesia de San Luis de Tolosa de Baler (Filipinas), creyendo que la guerra continuaba, y ajenos al conocido como Desastre del 98, donde España perdía sus últimas colonias en América. Más de 120 años después, la historia se repite, con un grupo de españoles que se resisten a aceptar la realidad. Pero esa realidad ya no es la pérdida de un territorio. Esa realidad consiste en darse cuenta de que quizás haya llegado el momento de dejar de aplaudir en los balcones. Sin embargo, como buenos herederos de Saturnino Martín Cerezo o Enrique de las Morenas, se niegan a hacerlo y se mantienen firmes en sus aplausos.

Lo peor de iniciar algo es no saber cuándo terminarlo. Desde coger la mano a tu pareja (¿cuándo hay que soltarla?) a hacer la ola en un estadio de fútbol, llega un punto en el que uno se cansa antes que otro. El problema viene cuando ese otro no se percata de que ya es suficiente, creándose una situación muy incómoda. Con los aplaudidores ha empezado a pasar lo mismo.

La evolución del aplauso en España

En tan solo dos meses, los aplausos y quienes los han realizado han pasado por múltiples fases, aunque un buen resumen podríamos tenerlo en este meme:

Imposible definirlo mejor.
Imposible definirlo mejor. Twitter

Qué decir del comienzo. No se había visto un acto ciudadano tan icónico y tan popular desde el 15-M. Aplaudir la inmensa labor de los sanitarios primero a las 22:00h., y luego a las 20:00h., pareció convencer a todos. Para muchos, el aplauso se convertía en la gran actividad del día, empezando incluso minutos antes, o acompañándolo del 'Resistiré', del 'Sobreviviré', de 'Tusa' o de 'Paquito el Chocolatero', para más tarde ponerse a jugar a grito pelado al 'Veo Veo' con otros vecinos igual de entusiastas. Era bastante cringe, para qué nos vamos a engañar, pero el aplauso vivía sus tardes de gloria.

La unión duró poco. Al fin y al cabo vivimos en el país de los bandos. Uno de ellos acusó al otro de utilizar los aplausos como forma de expiar sus pecados, como el rico que va a misa para olvidar así que peca constantemente. De aplaudir a las 8 mientras grita a los que salen a la calle a las 6 y amenaza a los sanitarios que viven en su bloque a las 7. De aplaudir a las 8 mientras vota a quienes hunden en la precariedad a los que han salvado al país. Un discurso real, pero que generalizaba demasiado a conciencia, poniendo a todos los que aplaudían en el mismo saco para volver a dárselas de sabios y antitodo.

Tampoco es que el otro bando fuera mucho más inteligente, haciendo caso a su líder, empeñado en sacar tajada de la confrontación, y dejando de aplaudir al considerarlo un apoyo al Gobierno, sustituyéndolo por una cacerolada al más puro estilo Bart Simpson. Y en muchas calles, la estampa ha sido similar, ya que lo han hecho completamente solos.

'¡Mirad cómo me quejo!' Sánchez hoy no duerme, sí.
"¡Mirad cómo me quejo!" Sánchez hoy no duerme, sí. GIPHY

El politizar la iniciativa y el puro desgaste de las semanas de confinamiento ha provocado que los aplausos estén en pleno declive. Quizás sea el momento de utilizar otro lema de guerra, y una retirada a tiempo sea la mayor de las victorias. Mejor eso que empecinarse en aplaudir hasta no sabemos cuándo, y convertir un acto simbólico en una obligación o un estorbo. Saber decir adiós es fundamental en toda relación, también en una tan intensa como ha sido esta.

'Aplausos, thanks for the memories but it's time to say goodbye'.
"Aplausos, thanks for the memories but it's time to say goodbye". Twitter

Decía el periodista y escritor Isaías Lafuente que un gesto así merece un final tan espectacular como lo fue su comienzo, un día concreto para ofrecer un último aplauso a los sanitarios y a la sociedad. Demasiado bonito para ser España. Lo más probable es que, cuando todos lleguemos a la Fase 1, el aplauso termine muriendo solo, sin una conmemoración final, y que solo con el paso de los años pongamos en valor lo que supuso en medio de una crisis tan dura. Tal y como sucedió con los últimos de Filipinas, por cierto.

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