5 consejos para evitar (y superar) un 'gatillazo' 5 consejos para evitar (y superar) un 'gatillazo'

5 consejos para prevenir un 'gatillazo' y enfrentarte a él si sucede

Ya sabemos que eres todo un semental y que a ti nunca te pasa, pero bueno, ahora en serio, si algún día no se despierta tu pajarito, estos son cinco apuntes para llevarlo de la mejor manera.

Por Jordi Edo  |  25 Noviembre 2021

De la misma forma que hay días en los que no conseguimos arrancar en el trabajo o no podemos dar nuestro 100% haciendo deporte , es normal que alguna vez hayamos tenido problemas técnicos a la hora de mantener relaciones sexuales. Pero que no cunda el pánico.

Antes de ponerte nervioso, es importante diferenciar si la impotencia o disfunción eréctil se produce de forma continuada o esporádica (el conocido 'gatillazo'), ya que las causas en ambas suelen ser totalmente diferentes. Según afirman los expertos, se considera un problema a consultar con el médico cuando ocurre más del 25% de las veces que se intenta llevar a cabo el acto sexual, pero si ocurre de forma puntual, no hay que alarmarse.

La disfunción eréctil como tal suele producirse más frecuentemente a partir de los 40 años por causas hormonales (bajos niveles de testosterona), causas cardiovasculares (diabetes, hipertensión, etc.) o consumo de fármacos (como antidepresivos). Sin embargo, existen otros factores externos y psicológicos que pueden provocar que un día de forma gratuita tu miembro no se levante ni por asomo. El estrés, cansancio, fatiga, inseguridad, depresión y consumo de drogas y/o alcohol son algunos ejemplos. De aquí se puede derivar a otros problemas como la obsesión y la ansiedad por satisfacer a la pareja, presión y culpabilidad a la hora de practicar sexo, nerviosismo y falta de concentración, etc. El psicólogo y sexólogo José Alberto Medica expone en su blog Sexesteem que "en el 80% de lo casos de disfunción eréctil, la causa es psicológica, específicamente por un problema de ansiedad".

A continuación te vamos a dar una serie de consejos para prevenir esos 'gatillazos' por sorpresa, no sin antes recalcar que si está afectando a tu vida sexual y/o personal, lo mejor es ponerse en manos de un especialista cuanto antes.

Trabajar la propia seguridad y autoestima es vital

Los principales factores que causan esa primera impotencia fortuita son el alcohol/drogas y los nervios. Los típicos nervios que aparecen (sobre todo en la primera cita) cuando estás con una persona que te gusta o te impone demasiado. Esa presión que cimentamos sobre nosotros mismos por el deseo de impresionar o no decepcionar a la otra persona muchas veces puede jugar en nuestra contra.

Cuando existen complejos o problemas de autoestima baja, la cosa se complica más. A pesar de que ya estamos dejando atrás visiones arcaicas y falocentristas del sexo y eso se traduce en una perspectiva más sana y real del mismo, la falta de educación y de referencias más allá del porno y experiencias hiperbolizadas (y que huelen a rancio) de amigos y conocidos, siguen perpetuando esas normas no escritas del buen empotrador que alimenta la inseguridad de muchos hombres.

Tener complejos o baja autoestima (algo que desgraciadamente suele ser común) no significa que no vayas a disfrutar del sexo o que vayas a tener un gatillazo. Pero ganar en seguridad va a reducir los pensamientos intrusivos que puedan aflorar durante el acto sexual, va a propiciar el estar más centrado y por ende mayor gozo, e inevitablemente va a reducir las posibilidades de que el gatillazo suceda.

La comunicación lo es todo

Deja tu masculinidad frágil a un lado y expresa lo que sientes. Si hay algo que te inquieta, si esa persona te impone especialmente, si hace mucho que no tienes relaciones, o en definitiva te ocurre cualquier cosa que puede interferir en llevar a cabo una relación sexual plena, puedes comunicárselo a la otra persona. Esto te ayudará a liberar tensiones y dejar a un lado esa ansiedad que te está impidiendo disfrutar. Incluso si has tenido un mal día o por algún motivo crees que el sexo no va a ser tan fructífero como te gustaría, se lo puedes comentar antes de poneros con las manos en la masa y seguro que ambos llegáis a buen puerto. La comunicación es el factor principal para que el sexo (y todo) funcione.

Relájate y tómate tu tiempo

Pongamos que el 'gatillazo' ya está aquí. Respira. Para. Lo mejor es dejarlo si vemos que la cosa no se pone dura, porque si nos emperramos en que se levante, lo único que vamos a conseguir es estresarnos todavía más. Podéis continuar con preliminares y sexo oral y más tarde, sin ningún tipo de pretensión, volver a intentarlo si ves que la cosa se anima. Pero recordad que el 'mete saca' no lo es todo y también es posible tener un polvazo sin necesidad de penetración.

Restarle importancia, tratarlo con naturalidad (e incluso con humor) contribuirá a quitarle hierro al asunto y crear un ambiente más confidente.

No te obsesiones

Es probable que si ya has tenido un gatillazo o más de uno, a la próxima vez que vuelvas a tener sexo estés con la copla de 'y si me vuelve a pasar'. Todos tenemos días malos, todos tenemos etapas más y menos sexuales, y todos podemos fallar de vez en cuando porque no somos máquinas. Tener estos pensamientos rondándote por la cabeza solo va a generarte más miedo y ansiedad anticipatoria.

Malas experiencias del pasado, traumas sexuales, problemas personales... Intenta no obsesionarte y déjate llevar a la hora de hacer el amor con tu pareja o con quien sea. De lo contrario, podrías caer en un círculo vicioso del cual sería más difícil salir sin ayuda. Si la situación se repite, lo más importante es impedir que el problema se mantenga en el tiempo, así que busca ayuda lo antes posible para encontrar una solución y que la intervención sea lo más corta posible.

Es necesario llevar una vida sana

Según un estudio estadístico de la Unidad de Andrología Medicina Sexual y Reproductiva del Hospital de Córdoba (España), el sendentarismo, el tabaquismo y el sobrepeso son factores de riesgo para la disfunción eréctil. Los expertos recomiendan mantener una dieta saludable, realizar actividad física al menos tres veces por semana, dormir ocho horas diarias y evitar el consumo de alcohol, drogas y tabaco. Todo influye en una vida sexual sana.

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