TF-X, el primer coche volador que revolucionará el mundo del transporte privado

Terrafugia

El futuro ya está aquí: llega TF-X de Terrafugia, el primer coche volador que puede cambiarlo todo

El coche volador está cada vez más cerca de convertirse en una realidad. La empresa Terrafugia está ultimando los detalles de su segundo prototipo, llamado TF-X. Un híbrido entre coche, helicóptero y avión que puede revolucionar el mundo del transporte para siempre.

Por Víctor Manuel Gil  |  07 Febrero 2019

El 21 de octubre de 2015, Marty McFly aterrizó en el futuro. En 2019, Rick Deckard se enfrentaba a los replicantes. 'Regreso al futuro' y 'Blade Runner' compartían un rasgo sobre lo que esperaban de nuestra época: los coches voladores. Sin embargo, llegamos a 2015, y ahora a 2019, y de coches voladores nada, solo muchos intentos fallidos, como el AeroMobil o el Transition de Terrafugia, por fin se vislumbra un prototipo que encaje con la realidad actual y con posibilidades reales de triunfar.

Lo ha conseguido Terrafugia con su segundo intento, un coche volador llamado TF-X que, según las previsiones más optimistas, estará disponible dentro de ocho años y podrá ser utilizado por todo tipo de personas gracias a su sistema semiautomático. Habrá que esperar un poco más, pero parece que la espera valdrá la pena.

Diseño de altura

El diseño innovador creado por esta empresa, fundada por cinco graduados del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), se basa en las alas plegables adheridas a una carrocería que recuerda a la de un coche normal. Tiene dos motores eléctricos gemelos, distribuidos a cada lado del avión, que inyectan una potencia de 300 caballos. El empuje será posible gracias a un ventilador de flujo guiado, mientras que de la dirección se encargan las hélices que forman los extremos de las alas plegables. La velocidad máxima que puede alcanzar son 320 kilómetros por hora, y la autonomía de vuelo llegaría a los 800 kilómetros.

¿Cómo funciona?

Cualquiera pensaría que es necesario ser aviador para pilotar un coche que es más propio de Batman que de una persona normal y corriente. Pero no, no es necesario ni siquiera conducir. Los avances en navegación e inteligencia artificial han conseguido diseñar un sistema semiautomático en el cual el pasajero sólo debe indicar cual es su destino y disfrutar del vuelo.

Mejorando las carencias de sus predecesores, este prototipo no necesita pista de salida, ya que su sistema de elevación funciona mediante hélices, como si de un helicóptero se tratara.

El objetivo de la empresa es revolucionar el transporte privado y colocar un pequeño avión en las cocheras de cada casa. Si esta idea llega a materializarse, supondría un gran varapalo para las aerolíneas y un gran avance para la movilidad de las personas a gran escala. El trayecto Madrid-Valencia se podría hacer en poco más de una hora, o una familia de cuatro personas podrían ir desde Barcelona hasta Cádiz en tres horas, en lugar de doce horas y ahorrando más de 100 euros en peaje (¿o habrá peaje aéreo?).

Incógnitas que quedan sin resolver

Todavía hay muchos cabos sueltos en este proyecto. El primero de ellos es muy importante, el precio. Se puede especular echando la vista atrás y observar el precio del antepasado del TF-X. Transition fue el primer modelo que Terrafugia presentó en sociedad para avisar de la llegada del coche volador, su precio era de 280.000 dólares. Un precio muy elevado para competir contra un coche que no sea de lujo, pero, al mismo tiempo, una cifra muy competitiva en el mercado de avionetas de gama media-baja. Viendo que el nivel de innovación ha mejorado, no dudamos de que el precio del TF-X será superior.

No sabemos todavía cuál sería la reacción de los gobiernos a la hora de legislar el tráfico aéreo si tantas personas formaran parte de él, los fabricantes aseguran que será más fácil expandir el negocio en países con menos polución y con una densidad de población mínima. Por ejemplo, el mercado chino está prácticamente descartado con sus restricciones sobre el vuelo de baja altura, sin embargo, Canadá se presenta como un potencial cliente para Terrafugia.

Tampoco sabemos si nos podemos fiar de las previsiones de la empresa, es decir, es muy complicado imaginar que en poco más de un lustro las personas de a pie vuelen con la misma facilidad que se hacen unas tostadas. El miedo a volar es algo mucho más extendido que la habilidad para pilotar. Aunque no sea necesario dirigir la nave, a todo el mundo le impone estar a miles de metros de altura metido en una caja metálica.

El futuro del transporte

Si algo es fácil de prever es el futuro de éxito que le espera a esta empresa. El flujo de financiación está subiendo constantemente, su apuesta por jóvenes talentos es emocionante ya que desarrollan ideas innovadoras que tarde o temprano triunfarán.

Por ejemplo, tienen un diseño para mejorar el transporte público. Se trata del proyecto TF-2, una especie de autobús de línea diseñado para recoger a los pasajeros y adherirse a un avión que lo transporta directamente vía aérea.

Ideas como esta pueden llegar al éxito o no, pero ponen la primera piedra de una nueva forma de transporte que repercute directamente en la calidad de vida de las personas. Todo proyecto que busque unir a conocidos y eliminar distancias es bienvenido.

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