La lucha de Chris Smalls contra Amazon: de mover cajas a ser una de las personas más influyentes de EEUU La lucha de Chris Smalls contra Amazon: de mover cajas a ser una de las personas más influyentes de EEUU

Cómo Christian Smalls, un ciudadano normal y corriente, consiguió derribar al gigante Amazon

No todos los días se puede decir que alguien ha conseguido derrotar a Amazon. Pues bien, Chris Smalls lo ha hecho, creando el primer sindicato dentro de la compañía y superando (de momento) todas las campañas que el gigante del comercio electrónico ha lanzado contra él.

Por Adrián Tomé  |  24 Junio 2022

Al gran público le suele gustar una buena historia de un héroe que lucha contra el poder establecido para conseguir un mundo mejor. Una trama siempre recurrente en el cine y la televisión, pero que añoramos que suceda más a menudo en la vida real. Pues bien, en Estados Unidos está ocurriendo.

No es frecuente, y mucho menos a día de hoy, que un solo individuo haga frente a una gran compañía y salga victorioso, menos aún cuando viene de ser despedido por la propia compañía. Esta es la historia de Chris Smalls, quien plantó cara nada más y nada menos que a Amazon, uno de los mayores gigantes corporativos de la historia de nuestra civilización.

De rapero a trabajador en Amazon

Después de su intento de carrera en el rap, donde llegó a hacer una gira con Meek Mill, Chris Smalls decidió dejar atrás su sueño para sobrevivir, y empezó a trabajar con Amazon en 2015, concretamente, en uno de sus almacenes situados en Nueva Jersey.

Tras tres años de duro trabajo, Smalls fue trasladado al recién abierto almacén de Staten Island JFK8, en Nueva York, donde se requería a algún trabajador experimentado. De hecho, su rango en la empresa mejoró al ser nombrado como subdirector del almacén.

Todo parecía ir bien, hasta que un incidente en plena pandemia lo cambió todo. Como sabemos, Amazon fue una de las empresas que más se benefició de la cuarentena mundial, pero a cambio, las condiciones de los trabajadores se vieron resentidas. Los ejemplos se cuentan por centenares, pero el que nos incumbe fue el que afectó a Smalls, quien denunció ante la policía, los servicios sanitarios y el departamento de recursos humanos de Amazon que a un compañero de trabajo se le había obligado a acudir a pesar de tener graves síntomas y estar esperando un test de COVID-19.

Después de que las instituciones ignoraran su queja, Smalls y otro compañero, Derrick Palmer, organizaron una marcha de protesta sobre las medidas de Amazon para controlar la incidencia del virus. El mismo día de la protesta, el 30 de marzo de 2020, fue despedido por Amazon, alegando que había incumplido la normativa de distanciamiento social de la empresa después de haber estado en contacto con un positivo el 11 de marzo.

Empieza la confrontación

Las irregulares condiciones de su despido llevaron a que tanto Smalls como la ciudad de Nueva York denunciaran a Amazon. El debate sobre si el despido era legítimo o no llegó a grandes niveles ya en su momento, involucrando incluso al portavoz de Amazon Jay Carney y al senador Bernie Sanders.

El ya extrabajador de Amazon en lugar de quedarse en la superficie de las discusiones de Twitter, dio un paso más y fundó The Congress of Essential Workers, una organización para la lucha por los derechos de los trabajadores. Su primera medida fue orquestar una serie de protestas por todo el país, animando a unirse a diferentes trabajadores de otras grandes compañías estadounidenses. Los principales temas que se intentaban combatir eran las situaciones de riesgo laboral que ponían en peligro la salud de los trabajadores, diferentes tipos de discriminación institucional, las pobres coberturas médicas y las bajas no remuneradas.

El momento de la verdad llegó el 20 de abril de 2021, cuando Smalls fundó la Amazon Labor Union (ALU), el primer sindicato de trabajadores de Amazon en EEUU, con el apoyo de su otra organización. Más de 50 almacenes de Amazon contactaron con ALU para participar en el movimiento. Mientras ALU instaba a los representantes de los almacenes que iniciaran procesos de votación para saber si los trabajadores querían unirse, Amazon insistía con que la unión de los empleados con ALU no haría más que entorpecer las relaciones con la patronal, lo que podría terminar siendo problemático.

Daba comienzo así una dura guerra de trincheras, con dardos envenenados por ambas partes. Smalls llegó a afirmar que los trabajadores de Amazon estaban siendo presionados por la compañía para no firmar, pero, finalmente, anunció en enero de 2022 que se habían alcanzado las firmas necesarias para que los trámites salieran adelante.

Momento histórico y explosión mediática

El 1 de abril de 2022, dos años después del despido de Smalls, su antiguo almacén, el JFK8, votó a favor de instaurar un sindicato de trabajadores, convirtiéndose en el primero de Amazon y un ejemplo a seguir, no solo para los demás almacenes y trabajadores de la empresa, sino para todos los que trabajan en grandes corporaciones sin una representación sindical.

El gran éxito logrado le consiguió numerosas entrevistas con grandes medios de comunicación como MSBNC, una visita al programa de Trevor Noah, más de 170.000 seguidores en Twitter y que la revista Time le haya nombrado como una de las personas más influyentes de 2022. Pero hay más. Tras reunirse con Bernie Sandez y Alexandra Ocasio-Cortez en una charla de la ALU, Smalls visitó en mayo de 2022 la Casa Blanca para mantener una charla con el presidente Joe Biden.

Los efectos de la victoria de Chris Smalls sobre Amazon

Ahora toca descubrir si estamos en una nueva era en la lucha por los derechos de los trabajadores o se va a quedar en una mera anécdota. No sería de extrañar que otros núcleos de trabajadores en empresas similares busquen algo parecido, pero cada caso y situación es diferente, y más en un país con tan poca historia de los movimiento obreros.

Sin ir más lejos, otro almacén de Amazon partícipe de la ALU votó en contra de formar un sindicato el pasado mes de mayo en Bessemer, Alabama. No sabemos si hubo amenazas de la empresa o que realmente no veían la necesidad, pero lo cierto es que enfriaron las aspiraciones de la ALU. Smalls y su círculo esperan que cuando en unos meses se empiecen a notar las mejoras en la seguridad y la disminución de cualquier tipo de discriminación institucional en el almacén JFK8 de Staten Island, más se animen a seguir sus pasos. Para defender una mejor calidad de vida de los trabajadores a gran escala, la ALU necesita que más almacenes se unan y aumentar su alcance, presupuesto y apoyo político. Si no, la lucha contra un gigante como Amazon se torna complicada a largo plazo.

Lo que sí parece claro es que con la figura de Christian Smalls tenemos ante nosotros un nuevo tipo de líder sindical, sin una trayectoria política previa y más cercano al movimiento de social justice que a las altas esferas de la sociedad, justo como muchos de los primeros líderes sindicales del siglo XIX.

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