La historia de Brittney Griner, la estrella del baloncesto retenida en Rusia La historia de Brittney Griner, la estrella del baloncesto retenida en Rusia

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La odisea de Brittney Griner, la estrella del baloncesto que lleva varios meses retenida en Rusia

A pesar de todas las alegrías que la pívot ha traído a los aficionados rusos, las autoridades del país continúan negándole la vuelta a Estados Unidos. El juicio ha terminado con la acusada declarada culpable, a pesar de los múltiples intentos por evitarlo.

Por Adrián Tomé  |  26 Julio 2022

Brittney Griner, 7 veces All-Star de la WNBA, dos veces jugadora defensiva del año, medallista olímpica, campeona de la WNBA, de la NCAA y de la Euroliga, lleva detenida en Rusia desde el 17 de febrero, solo una semana antes de que comenzara la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin. Aquel día, la jugadora llegaba a Rusia para unirse al equipo con el que juega cuando no hay temporada WNBA, el UMMC Ekaterinburg. Sin embargo, en el Aeropuerto Internacional de Sheremetyevo, las autoridades de la aduana alegaron haber encontrado cartuchos de vapeo que contenían aceite de hachís entre su equipaje, motivo oficial de la detención.

Desde entonces, y por esta razón, la jugadora continúa en juicio acusada de transporte de drogas a gran escala, que puede ser condenado con hasta 10 años de prisión en Rusia, a pesar de que la cantidad no era más que para consumo personal (¡llevaba tan solo 0,7 gramos!). La estrella de Phoenix Mercury ha recibido el apoyo constante de la WNBA, ha mantenido el contacto con muchas de las jugadoras de la liga y la propia competición le hizo All-Star honorífica el pasado mes de junio, pero no parecen gestos suficientes para cambiar su delicada situación actual.

Una guerra en la que Brittney es otro daño colateral

Más allá de homenajes, lo que ha pedido e intentado en todo momento la franquicia Phoenix Mercury, así como la WNBPA (Women's National Basketball Players Association), pero sobre todo la familia, es traer a la jugadora de 31 años de vuelta a suelo estadounidense, donde la marihuana recreacional es legal en varios estados, entre ellos Arizona, su lugar de residencia.

No parece una cuestión sencilla, más aún teniendo en cuenta que el timing de la detención no pudo ser peor. Una semana después, el 24 de febrero, Rusia comenzó su ataque a Ucrania. Desde entonces las relaciones diplomáticas entre Rusia y medio mundo no son precisamente sencillas, y el gobierno estadounidense no ha podido hacer prácticamente nada para recuperarla. Hay quien mantiene la teoría de que la insistencia por mantener su detención por un cargo como este reside en tener una carta que jugar en una hipotética negociación con Estados Unidos, básicamente una rehén.

De hecho, al principio reinó el silencio absoluto entre los políticos estadounidenses, en parte por la preocupación que surgía del inicio de la guerra y lo que esto pudiera suponer. Esto llevó a una continuada insistencia e incluso protestas que pedían que el gobierno se movilizara para traerla de vuelta a casa.

El 3 de mayo, el gobierno movió ficha finalmente y declaró el caso de Griner como "wrongfully detained" ("detenida indebidamente") iniciando el proceso de repatriación, aunque de momento sin ningún éxito. Cathy Engelbert y Adam Silver, comisionados de la WNBA y NBA respectivamente se han mantenido activos y repetido en varias ocasiones que se están explorando todas las opciones legales para acabar con la detención y poner fin a este triste episodio.

El consulado de Estados Unidos se reunió con la jugadora por primera vez el 19 de mayo y desde entonces están monitorizando de cerca el avance de un juicio que, de momento, continuará en Rusia. El consulado había intentado contactar con ella inmediatamente después de su detención, pero se les había denegado esa posibilidad una y otra vez de acuerdo a la declaraciones de Ned Price, portavoz del Departamento de Estado.

El 4 de julio, el día de la fiesta nacional estadounidense, Griner le escribió una carta al presidente Joe Biden, casi como un grito de rescate y una especie de reinterpretación de lo que es la libertad.

Biden ya había estado en contacto directo con su familia, en concreto con su mujer, Cherelle Griner, quien ha acudido a varios medios para hablar de la difícil situación por la que están pasando y la impotencia a la hora de encontrar soluciones.

Brittney Griner, condenada a 9 años

El juicio comenzó con un vista preliminar el 1 de julio. En la segunda, que tuvo lugar el 7 de julio, Brittney Griner se declaró culpable de los cargos, pero insistió en que no tenía ninguna intención de incumplir la ley. Este era un paso necesario para facilitar las cosas tanto a corto como a largo plazo. Asumir la culpa abre la posibilidad de realizar un intercambio de prisioneros con Rusia, interesados en Viktor Bout, un traficante de armas que está cumpliendo una condena de 25 años en Estados Unidos. En caso de que no sucediera, también puede conseguir una condena reducida, algo que se antoja difícil.

El 14 de julio, su compañera de equipo en el UMMC Ekaterinburg, Evgeniya Beliakova y el máximo ejecutivo del equipo, Maxim Ryabkov, declararon en defensa de Griner para recalcar lo buena persona que era y cómo contribuía positivamente a la moral del equipo. También estaba previsto que la propia Brittney compareciera, pero finalmente no fue así. A todo esto, desde Rusia siguen asegurando que no se trata de un arresto indebido ni político, al mismo tiempo que echan el freno sobre el posible intercambio de prisioneros, como reacción a la presión tanto mediática como del gobierno estadounidense por que así fuera. En caso de que hubiera una negociación sería únicamente después de que se complete el juicio. Hasta entonces, todo está en el aire.

De momento el gobierno estadounidense ya ha hecho oficial la oferta de intercambio que enviaría a Viktor Bout a Rusia a cambio de Brittney Griner y el ex marine Paul Whelan, otro prisionero estadounidense retenido allí y también clasificado como "wrongfully detained" desde 2018, cuando fue detenido por espionaje cuando acudía a una boda, de acuerdo con su hermano David Whelan.

No parece que desde el Kremlin hayan aceptado la oferta, puesto que la jueza ha declarado culpable a la acusada, y por ende condenada a 9 años de prisión en Rusia. La defensa de Griner ha calificado el veredicto como "absolutamente irrazonable", y apelará la decisión. Se abre otro capítulo más de un asunto cada vez más enrevesado.

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