Psicología, deporte y lesiones: cómo afrontar una retirada por lesión

GTRES

El caso de Andy Murray, o cómo se deben afrontar psicológicamente las lesiones (y las retiradas) en el deporte

Las lesiones forman una parte importante del mundo del deporte, hasta el punto de poder acabar con la carrera de un profesional. El último caso de una larga lista es el de Andy Murray, que anunció desolado su retirada. ¿Qué relación hay entre el mundo de la psicología y el de las lesiones? ¿Cómo deben abordar la siguiente etapa de sus vidas? Hablamos con un psicólogo deportivo para aclarar estas y otras preguntas.

Por Guillermo Galindo  |  15 Enero 2019

Andy Murray ha decidido poner fin a 20 meses de auténtica pesadilla anunciando en el Abierto de Australia su retirada del tenis profesional. El único tenista que ha podido acercarse al dominio en los últimos 15 años de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic cae finalmente derrotado no por ellos, sino por la cadera, que le ha mantenido en jaque desde mediados de 2017, con una operación en enero de 2018 incluida que no ha solucionado sus males.

Tras la derrota en cinco sets ante el español Roberto Bautista en primera ronda del Abierto de Australia en un vibrante partido, el escocés podría haber disputado sus últimos juegos en una pista de tenis profesional. Su objetivo es llegar a Wimbledon para poder despedirse así ante su público, pero, como él mismo ha admitido, está difícil. De hecho, ya tuvo que ausentarse a última hora en 2018 del torneo londinense por los mismos problemas en la cadera que sigue arrastrando meses después. "No voy a seguir jugando tres o cuatro años si no siento que soy capaz de jugar bien, sin dolor, si no disfruto", comentó entonces, un mensaje muy similar al de la rueda de prensa de su retirada: "Todavía puedo jugar, pero no al nivel que quiero. Es muy duro y no quiero continuar así, ya no me divierto. Lo he intentado todo, pero no ha funcionado".

Andy Murray podría haberse despedido del tenis profesional en el Abierto de Australia.
Andy Murray podría haberse despedido del tenis profesional en el Abierto de Australia. GTRES

Su caso nos recuerda al de tantos y tantos deportistas que tuvieron que retirarse antes de tiempo por culpa de las lesiones. En todos ellos vemos algo en común: el calvario físico los dejó en una situación psicológica muy delicada.

La importancia de la psicología deportiva

El deporte siempre ha denostado el mundo de la psicología. A lo largo de los años se ha intentado, no sabemos si de forma deliberada o con un objetivo concreto, despojar a los protagonistas de la parte mental, por así decirlo, para así centrarse en los aspectos que a priori dan más rendimiento inmediato, como el rendimiento físico o el análisis táctico. Sin embargo, sin un buen trabajo psicológico las otras dos patas del deporte profesional se terminan derrumbando.

Es la opinión de Jesús Portillo, uno de los fundadores de Psicólogos del Deporte Online, grupo profesional especializado en psicología deportiva. "Recuerdo el caso de Nadal, que estuvo diciendo muchos años que a él no le hacía falta tratar con un psicólogo deportivo, hasta que una serie de lesiones mermaron mucho su confianza y ahí sí que reconoció estar atravesando un mal momento. Es verdad que hay deportistas que de base tienen una mayor fortaleza mental, el área psicológica bien trabajada, pero nunca hay que dejarla de lado", sentencia.

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Como vemos, incluso los más fuertes en este ámbito pueden sufrir sin el debido apoyo psicológico, especialmente en momentos críticos o de dificultad. Las lesiones forman parte de este tipo de situaciones complicadas. "Las lesiones afectan mucho anímicamente, porque al final el deportista no puede entrenar, no puede competir, que es lo que realmente le gusta", afirma Portillo. "Los deportistas son competitivos por naturaleza, y sienten que la lesión siempre llega en mal momento, que les está alejando de conseguir los objetivos marcados".

En el caso de las lesiones de larga duración, como ha sucedido con Andy Murray, la situación puede agravarse hasta el punto de sentirse vacíos, sin identidad. Salir del foco y alejarse de sus compañeros de equipo o de su cuerpo técnico para recuperarse de la lesión puede desembocar en una sensación de aislamiento que repercute personal y profesionalmente.

Saber hacer frente a la presión

Las lesiones se producen por múltiples motivos, también extradeportivos. De hecho, existe una correlación entre la presión que sufren los profesionales y el número o la gravedad de las lesiones que acumulan. "Los deportistas que sufren estrés o que están sometidos a mucha presión, por ejemplo aquellos por los que se ha pagado un alto precio o en los que se tienen depositadas muchas esperanzas, es posible que tengan más predisposición a tener lesiones, sobre todo musculares, por toda la tensión que acumulan".

La presión siempre está y estará ahí, pero hay que saber gestionarla.
La presión siempre está y estará ahí, pero hay que saber gestionarla. Shutterstock

No obstante, como también afirma el psicólogo consultado, este factor dependerá de la personalidad de cada uno. Hay deportistas más preparados para afrontar los momentos de tensión que otros, los cuales deberán echar mano de ayuda profesional si quieren poner fin a este problema. También dependerá en igual medida del tipo de deporte que practiquen. "Se tratan de forma distinta", apunta Portillo. "Cuando un tenista juega individualmente o un patinador sale solo a la pista toda la presión recae sobre ellos y no se reparte, como sucede en mayor medida con los deportes colectivos".

El tenis es uno de los deportes que más fortaleza mental requiere por el hecho de que, durante varias horas, solo están el tenista y sus pensamientos, sin nadie más alrededor, y sin esa conexión entre el cuerpo y la mente ganar es imposible. En el caso de Murray, ha sido su cuerpo el que le ha hecho abandonar, seguramente sin tener la mente preparada todavía para ello. ¿Qué se debe hacer en este tipo de casos?

Hay vida más allá del deporte (o junto al deporte)

"Si a un deportista que se haya retirado con 32 años le preguntamos: '¿Ha llegado el mejor momento de tu vida o está por llegar?', la mayoría te diría de primeras que ya ha llegado. Eso es muy triste. Es muy triste que una persona de poco más de 30 años, con la esperanza de vida tan alta que tenemos hoy día, diga que el mejor momento de su vida ya pasó", comenta Portillo. La labor de los psicólogos deportivos llegados a este punto pasa por hacerles ver que con la retirada, si bien se cierra una puerta, se abre todo un abanico de posibilidades y de formas de disfrutar de la vida que quizás hubieran dejado apartadas hasta ahora por todo lo que requiere la alta competición. "Es evidente que el mejor momento deportivo en cuanto a profesional de alto rendimiento ya llegó, ¿pero el de tu vida? Ese seguro que no".

Hablar con un psicólogo deportivo puede ayudar a un profesional no solo con la tensión y las lesiones, sino para llevar una vida mejor.
Hablar con un psicólogo deportivo puede ayudar a un profesional no solo con la tensión y las lesiones, sino para llevar una vida mejor. Shutterstock

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Pero claro, para darte cuenta de ello el deportista debe haberse concienciado antes de manera correcta. Y antes no significa la semana previa a colgar las botas, la raqueta o los patines. Tiene que ser un proceso gradual, que comience incluso años atrás, para hacerse a la idea de lo que viene y estar preparado. Centrándonos de nuevo en Murray, lo más probable es que en Wimbledon 2018, cuando tuvo que anunciar que no podía competir días antes de empezar el torneo, él ya tuviera claro que sus tardes mágicas en la pista estaban llegando a su fin.

Asumir un cambio radical próximo es el primer paso. El segundo es buscar qué quieres ser cuando ya no seas lo que has sido. No es una cuestión sencilla, puede requerir mucho tiempo, pero al final siempre hay una respuesta: "Aparecerán nuevos retos, nuevas oportunidades que seguro interesarán al deportista y le harán sentir esa adrenalina, esa competitividad a la que están acostumbrados, pero deben haberse preparado para ello. Si no lo han hecho, habrá un día en el que todo termine de repente y digan: 'ostras, y mañana qué hago'. La clave pasa por encontrar las actividades que les mantengan la competitividad y adrenalina en la vida".

En muchos casos, esto pasa por seguir vinculados al deporte que tanto les ha dado durante su carrera profesional. Por el bien del tenis, esperemos que sea la decisión de Andy.

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