7 manías para dormir que todos tenemos 7 manías para dormir que todos tenemos

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7 manías a la hora de irse a dormir que todos tenemos

Si somos maniáticos en el día, imaginaos por la noche, cuando debes hacer lo que sea para intentar dormir un poco. Seguro que algún familiar o amigo (o tú) tiene alguna de las siete manías para dormir que narramos en este artículo. ¿Cuáles cumplís?

Por Juan Pérez  |  22 Junio 2021

Uno de nuestros mayores temores desde que somos críos es el insomnio, el tener dificultades a la hora de dormir. Por eso, a medida que pasan los años, vamos gestando una serie de posturas, situaciones y, en resumen, manías, sin las cuales nuestro cerebro tiene interiorizado que no puede pegar ojo por la noche. Hoy repasamos siete de esas manías más comunes. ¿Te sientes identificado con alguna?

1 Un poco de luz o plena oscuridad, la gran división del ser humano a la hora de dormirse

De pequeños, el miedo a la oscuridad nos hacía dormir con una lámpara de noche encendida. En mayor o menor medida, todos hemos sufrido esa inquietud hacia lo que no pueden ver nuestros ojos alguna vez. Sin embargo, tienes hueco en este articulo cuando, ya en edad adulta, mantienes la luz de la mesilla encendida para dormir, ya sea por costumbre o porque no nos hemos librado del pánico que produce la oscuridad.

Difícil lo tendría esa persona para convivir con aquel al que le sucede justamente lo contrario, aquel que se desvela con la más mínima iluminación que llegue a sus ojos cerrados, ya sea una persiana que no cierra al completo o una luz por debajo de la puerta. Aquel que necesita dormir en un búnker para pegar ojo, y que tiene en el antifaz su más fiel aliado. Y tú, ¿a qué grupo perteneces?

2 Dormir abrazado a algo

Hablando de miedos, seguro que no eres el único que te sientes más seguro abrazando fuertemente la almohada o el peluche de tu infancia para dormirte más pronto y sin estrés. A falta de compañeros de cama, cualquier objeto blando nos vale como compañía para estar más cómodos. Y como se te olvide o estés de viaje, a ver qué haces con los brazos y cuánto aguantas sin buscar un mísero cojín que abrazar en la habitación.

Da igual lo que abraces. La cosa es abrazar algo. Da igual lo que abraces. La cosa es abrazar algo., imagen de sustitución
Da igual lo que abraces. La cosa es abrazar algo. Envato Elements

3 Dormir tapado por mucho calor que haga

De nuevo, ese terror a cerrar los ojos y no controlar qué sucede alrededor de nuestro cuarto, nos lleva a tener una nueva manía nocturna. En este caso, la de taparnos, aunque sea mínimamente, con una sábana. Da igual que sea pleno verano y haga un calor infernal, basta con que la sábana nos cubra los pies o el tronco inferior. De manera irracional, nos sentimos así más seguros, como si se tratara de la capa de invisibilidad de Harry Potter y nos protegiera de un asesino o un monstruo que estaba a punto de acabar con nosotros. Destapados seríamos presa fácil, pero como nos pongamos una sábana por encima, ya somos inmortales. El ser humano y sus cosas.

4 Calcetines, ¿sí o no?

Cuando hace mucho frío puede tener un pase. Al fin y al cabo, con los pies al descubierto se regula peor la temperatura corporal. Pero lo de llevarlos incluso en verano es obligatorio que entre en la lista. Quien lo hace, lo justifica diciendo que es muy incómodo sentir constantemente ese roce de los pies desnudos con las sábanas, o que simplemente lo lleva haciendo toda la vida y se siente más cómodo así. Por un lado, está quien se los quita a mitad de la noche. Por otro, el grupo más ortodoxo, que aguanta con ellos hasta que se levanta. Frío no pasarán en los pies, eso seguro.

Dormir con calcetines es otra manía más. Dormir con calcetines es otra manía más., imagen de sustitución
Dormir con calcetines es otra manía más. Envato Elements

5 Repetir una amplia rutina antes de acostarse

Cuidados faciales, beber agua como si nos fuéramos a deshidratar durante la noche, hacer pis justo en el momento previo a acostarnos... Entre estas y mil situaciones más, tenemos una rutina nocturna tan larga que necesitamos media hora de preparación antes de tumbarnos en la cama.

6 Encender la tele o la radio de fondo

A los que creen que el silencio es la única forma de poder conciliar el sueño y tiran de tapones porque les molesta absolutamente todo, toca decirles que hay muchos que necesitan de un ruido de fondo para poder llegar a relajarse completamente. Aunque está la opción del ruido blanco o de los sonidos relajantes marítimos, lo más curioso es no conciliar el sueño si no enciendes la radio y la televisión y te pierdes en lo que dicen hasta despertarte unas cuantas horas después y apagar el dispositivo en cuestión. Todavía más extraño es cuando lo que necesitan es un programa de la radio o TV en concreto para dormir plácidamente. Ni se te ocurra poner otro, porque no se dormirán. Eso sí, pones su programa fetiche, y caerán rendidos al instante.

7 Tirar de YouTube hasta que se te caiga el móvil encima

A muchas personas que suelen tardar bastante en conciliar el sueño, necesitan de un estímulo externo para relajarse y olvidarse de todo. Y pocos estímulos con un catálogo más completo que YouTube. Así, después de tirarte hora y media viendo los canales de YouTube más adictivos, te despertarás al día siguiente con el móvil en la cara.

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